A 20 AÑOS DE LA MUERTE DE PKDICK, UNO DE MIS FAVORITOS: “LA FE DE NUESTROS PADRES”
LONGUEIRA ES NED STARK, UNA TONTA HISTORIA IMAGINARIA
−Entonces, ¿cómo es el juego?
−Adivina la historia. Súper simple. Yo te cuento algo desde una mirada superficial de los hechos, casi un bosquejo, dando pistas veladas y tu adivinas.
−¿Cualquier tipo de historia?
−Cualquier tipo de historia.
−¿Ficción o real?
−Ficción o real.
−Ok, dale, pero te advierto, soy bueno en este tipo de juegos.
−Yo también.
−Espera, es que quiero aclarar lo del tipo de historias. Caben películas, libros, cuentos, vida real, canciones…
−Y leyendas populares, chistes buenos e historias de Condorito. ¿Puedo empezar?
−Dale.
−Imagina una civilización que tras años de guerras y disputas internas logra una estabilidad social y política casi perfecta, se habla de ella como un ejemplo e incluso sus propios gobernantes se refieren a sí mismos como gestores de una edad de oro…
−Ya…
−Pasan los años, cambian los gobiernos, la democracia es mantenida por una correcta interacción entre Diputados y Senadores. Claro, hay crisis internas, detenidos políticos e incluso violaciones a derechos humanos, sobre todo a minorías…
−¿Qué clase de minorías?
−Toda clase, no puedo dar datos más concretos, son las reglas. ¿Puedo continuar?
−Continúa.
−Entonces este gobierno, tras una última y reñida elección tiene como nuevo dirigente al líder de una coalición de pensamiento extremo, da lo mismo si es de derecha o izquierda, que implanta una revolución en el sistema político. Revolución que gusta a muchos, pero desagrada a otros. Tras una serie de incidentes que involucran paros comerciales y enfrentamientos con armas, una facción conservadora y que tiene al ejército de su lado se levanta y derroca el régimen anterior instaurando un nuevo orden donde la milicia es parte fundamental del cuento… Se restringen libertades civiles y hay un exterminio programado de opositores y partidarios del gobierno anterior…
−Ya sé, obvio…
−Aun no termino.
−Sigue.
−Bueno, este nuevo orden dura casi veinte años. Hay represión, armas por todas partes y se instaura un modelo económico matemático y despiadado que separa drásticamente la brecha entre ricos y pobres pero que es ideal para administrar los distintos mundos que conforman el gobierno.
−¿Mundos? (continua…)
LO BUENO, LO BONITO, LO FEO Y LO MALO DE LA COMICCON DE SANTIAGO
Publicado y escrito originalmente para Paniko.
- Mal, la cantidad de eventos prometidos y que se bajaron a última hora. Desde el avant premiere de X-Men: Primera Clase hasta los 8 minutos de Green Lantern que no llegaron el día prometido y tuvieron en vilo tanto a la organización como a los fanáticos.
- Mal, enredos de horarios y organización que obligó a suspender charlas, como la de Gabriel Rodríguez, un bacán que debió haber sido tratado con más respeto, mal que mal es el único de nuestros embajadores comiqueros que sabe realmente como funciona la maquinaria detrás de una ComicCon y de la industria del cómic gringo.
- Mal, para qué estirar tanto el chicle con la supuesta presencia de un Leonard Nimoy o un Stan Lee o incluso un Mark Hammil; que venían, que no venían, que si, que no. Mejor decir desde un principio, quisimos traerlos, pero hubo problemas de agenda y listo.
- Mal, que no hubiese cajero automático y sólo la tienda oficial tuviera RedCompra, lo que jugó en contra especialmente al cómic nacional, gente que se entusiasmaba, quería comprar pero andaba sin efectivo. Pésimo, hay que ponerle ojo a esto, mal que mal es un evento donde el consumo es clave.
- Feo. ¿Que onda los stand de Warner (Green Lantern) y Fox (X-Men: Primera Clase)? Cero contenido, cero diseño, ¿costaba tanto tener un par de huevones disfrazados, unas minas ricas, juguetes y merchandising? Se cayeron pesado.
- Feo, muy feo. El trolleo excesivo de los inconformes de siempre. Hubo puntos negros, si hartos, pero menos de los esperados. La cosa mejoró mucho el sábado y el domingo. ¿Qué querían, la ComicCon de San Diego? Una cosa es ser troll y otra muy distinta hueón. Patada en la raja a todos los trolles que con cueva han ido a la Crazy All Comics y se creen dueños de la verdad.
- Bueno. A pesar de los 4 primeros puntos, la ComicCon cumplió muchas de sus promesas, lo que no es poco tomando en cuenta la tradición nefasta de las expo de fanáticos en esta parte del planeta. La gente estaba contenta, los fans sobre todo, se le dio dignidad al mundo freak (algo difícil, pero se logro) y lo más importante se demostró que hay público y que esto fue solo un vuelo de pruebas. Es probable que de aquí a 3 años, tengamos una ComicCon funcionando a full en Chile… Interés hay, mercado también, es tendencia.
- Muy bueno. Los trolls son por lo general freak sin vida que reclaman por todo, ese público no cuenta, además van a ir igual aunque pelen por debajo. Lo interesante es que la gente ajena al circuito salió sorprendida. No se veía amateur (aunque a ratos lo era), fue un evento interesante y como más de un amigo periodista me dijo, “esto es mucho mejor de lo que esperaba”. Y esa fue la tónica. Insisto, esto fue un vuelo de pruebas, con tiempo y ganas aquí hay una joya que puede brillar mucho.
- Muy bueno. El rol de la NGI, la asociación que agrupa a los narradores gráficos de Chile. Se pasaron. Entre tanto stand de productoras y distribuidoras de cine, el cómic local aparecía como el hermano menor del evento, finalmente fue el GRAN PROTAGONISTA.
- Muy bueno, pero muy bueno. Chile. Harto se habló de que la ComicCon era un evento extranjerizante, que era pura cultura pop gringa y japonesa, pero lo cierto es que eso fue el puro disfraz, lo chileno terminó siendo el gran protagonista: cómic, cine, literatura y TV hecha en estos lados se ganaron aplausos del respetable. De muestra: la charla de Mortis estuvo más llena que la premiere de 8 minutos de Green Lantern. Los tomos recopilatorios de Zombies en la Moneda se vendieron más que Batman o Superman.
- Bueno: Ñoñismo justo y necesari. Vale, había cabros disfrazados, Mujeres Maravillas con sobrepeso, X-Men con barriga y Batman que llegaron en Metro, pero eso hay en todas las ComicCon y eventos relacionados con lo fantástico. Hasta en la entrega del Hugo y el British Fantasy llegan nerd con cosplay, no salgan ahora los defensores de la dignidad ñoña. Y vale, da vergüenza ajena, pero no más que los poetas de vanguardia gritones de las Ferias del Libro o los que hacen air-teclado en los recitales de proa rock. Hubo de eso, arto, pero también profesionales que se están sacando la cresta por crear productos de género hechos en Chile y esta parte seria de la ñoñeria supo ganar su espacio y destacar incluso más que el añadido colorinche.
- Muy bueno. Premiar a Alvaro Arce, un titán, un chileno de exportación que hizo carrera fuera de nuestro país. Trabajó con Disney, Hannah Barbera, Filmation e incluso la productora de dibujos animados de Stan Lee. De Arce hacen exposiciones en Hollywood, acá la Municipalidad de las Condes lo tramitó tanto para que mostrara su trabajo en su Corporación Cultural que él prefirió irse a vivir fuera de Santiago. Arce es un mito vivo, alguien que había que destacar y así se hizo. Y el viejo lloró y de agradecimiento regaló un saludo de su amigo Stan Lee a los presente. Con lo de Arce, sólo con eso, la ComicCon borró de una lo malo y el trolleo.
- Muy bueno, pero muy bueno. La calidad de ciertas señoritas disfrazadas. Modelos contratadas como al que se paseaba de PowerGirl/Robin e incluso fanáticas, como la que subió al escenario vestida de protagonista de Twilight…una literal MIJITA RICA.
- Feo… que no haya fanáticos de James Bond en Chile, la única franquicia con real onda y distinción del cine. Para la próxima me pongo yo con el stand.
CHINA MIEVILLE VS TOLKIEN
l último año fue significativo para China Miéville. The City and the City le ganó el Arthur C Clarke Award, el más importante premio de la ciencia ficción, por una tercera vez sin precedentes y también obtuvo aplauso de la crítica general. Publicó Kraken y su nueva novela, Embassytown, estaba en preparación. Marcó el año con un tatuaje en todo el brazo de un “calaverulpo” (skulltopus), una sonriente calavera envuelta en vibrantes tentáculos, una imagen creada como homenaje a las diferentes tradiciones de lo extraño y lo fantástico de las que brota su imaginación.
Miéville siempre ha exhibido sus influencias en su manga –Lovecraft, Peake, la ciencia ficción clásica y denueva ola, la fantasia, los comics y los juegos de rol Dungeons and Dragons que jugaba cuando niño–, pero desde el comienzo sus libros combinaron este amor por el género, geeky (de fan) en su entusiasmo y académico en su profundidad, con una ambiciosa sensibilidad literaria. Embassytown, publicada este mes, lleva esa ambición a un nuevo nivel. Investigación sobre el shock cultural y los lazos entre lenguaje y pensamiento, es la historia de un planeta retrasado colonizado por humanos, cuyos intentos por comunicarse con los extraterrestres “Hosts”, que no poseen la idea de mentir, resultan muy mal. Pero mientras las implicaciones metafísicas de criaturas para las cuales no hay diferencia entre una palabra y su referente remiten a la filosofía lingüística de la posguerra, Wittgenstein y más allá, la idea original era la de un extraterrestre de dos voces y llegó a Miéville cuando tenía 11 años. “Tengo una increíble fidelidad a mis obsesiones, una forma mejorada de decir una negación a madurar”, dice. “Recientemente encontré un libro de ejercicios en el que escribí un esbozo inicial de lo sería Embassytownun cuarto de siglo más tarde. Es increíble en qué medida estas cosas no cambian”.
Miéville nació en Norwich en 1972, pero se mudó a la capital cuando era pequeño, después de que sus padres se separaran. Sus primeros recuerdos son de Londres, que domina su trabajo: “Siento que Londres me habita desde una edad muy temprana, tanto como viceversa”. Todavía vive en el mismo pedazo del norte de Londres donde creció con su madre, una maestra, y su hermana menor. Su padre murió cuando Miéville tenía 19 años; después de la separación, sólo lo vio un puñado de veces, que le dejaron recuerdos “raros y que me confundían”.
Miéville nació en Norwich en 1972, pero se mudó a la capital cuando era pequeño, después de que sus padres se separaran. Sus primeros recuerdos son de Londres, que domina su trabajo: “Siento que Londres me habita desde una edad muy temprana, tanto como viceversa”. Todavía vive en el mismo pedazo del norte de Londres donde creció con su madre, una maestra, y su hermana menor. Su padre murió cuando Miéville tenía 19 años; después de la separación, sólo lo vio un puñado de veces, que le dejaron recuerdos “raros y que me confundían”.
Las pasiones de Miéville cristalizaron… el resto aquí
¿DONDE ESTAS OESTERHELD?
La prueba concreta de la existencia de vida extraterrestre la tuvimos una noche de invierno de inicios de los 60, cuando una nevada de copos brillantes se dejó caer sobre Buenos Aires. Cuatro amigos se encontraban en la casa que Juan Salvo ocupaba, junto a su mujer y a su hija, en el barrio porteño de Vicente López. Jugaban al truco y escuchaban radio, pero vino la noche y con la noche la nieve; nieve que no era nieve y con ella la muerte. La gente comenzó a morir y los pocos supervivientes se vieron de pie ante la espantosa realidad de que el mundo había sido tomado por seres de otras esferas. Todo se había acabado. O todo recién comenzaba. Salvo y sus amigos se unieron en una improvisada resistencia que finalmente logró una victoria momentánea sobre los invasores, pero el precio que pagaron fue demasiado alto. Todo no había sido más que una enorme trampa, los aliados del héroe fueron convertidos en zombies-robots y su mujer y su hija se perdieron en el continuo del espacio y el temporal, obligando a Juan Salvo a robar una nave y partir en su búsqueda, sólo para acabar perdido entre los pliegues de la continuidad, condenado a ser un viajero de la eternidad, un Eternauta…
Macabra sincronía, El Eternauta parte con un “metacómic” donde Héctor Germán Oesterheld, su guionista y creador, aparece (dibujado por Francisco Solano López) en su escritorio, con las ventanas abierta de su casa, buscando inspiración para crear una de las tantas “tiras cómicas” que publicaba en la revista Hora Cero Semanal. Entonces, de la nada, siente un ruido, ve un resplandor y se le aparece Juan Salvo, quien le cuenta la historia que el narraría más tarde, como un modo de advertir al planeta acerca de la inminente invasión. Invasión que finalmente llegó. Claro, no del espacio exterior sino de mucho más cerca.
Veinte años después de que Oesterheld relatara su historia de supervivencia ante el dominio de un enemigo más fuerte, él mismo fue incapaz de sobrevivir. Los atacantes no tenían armas de rayos ni venían en platillos volantes; vestían de uniforme, usaban cascos y pensaban que su ideal de lo correcto y el orden se imponía a la fuerza: las “botas locas” de la canción de Charlie. Imitando a su Juan Salvo, Oesterheld y su hijas se unieron a la resistencia, y como en el cómic también “ellos” se encargaron primero de las niñas y sus respectivas familias y luego del padre. El 25 de abril de 1977, Héctor Germán Oesterheld se esfumó del mundo, no en un ovni, sino en un furgón de la patrulla militar de La Plata. ¿Dónde estas Oesterheld? escribieron cientos de viñetas a lo largo del mundo, ninguna tuvo respuesta.
Juan Salvo se esfumó en el tiempo buscando a su mujer y a su hija, Oesterheld siguiendo el destino de sus hijas y nietos. Dios a veces es el más cruel de los guionistas, en las páginas de El Eternauta se nos describe el genocidio de una raza, lo de su autor fue el genocidio de una familia, su propia familia. Y en esa perspectiva cualquier lectura posterior de esta obra cobra el mayor de los sentidos, no es una historieta de ciencia ficción, sino una visión profética del destino de Latinoamérica. En 1969, cuando Oesterheld rehizo su obra maestra, esta vez con lápices de Alberto Breccia, dio a Favalli, uno de los personajes del libro, el rostro de un político chileno que había visto en un diario: Salvador Allende. No es difícil imaginar cual fue el destino de Favalli.
Resulta curioso que cuando se cumplen 33 años de la desaparición de Oesterheld y su familia, se estrene en cines locales la adaptación a la pantalla grande de Thor y dos días después se presente en librerías el anunciado regreso del Dr. Mortis, todo en un marco que adelanta la celebración de una primera ComicCon en nuestro país. La historieta está de moda, es un producto deseado por las editoriales, inspira cátedras universitarias, aparece en las páginas culturales de los diarios e incluso en notas de prensa en la televisión. Nada es gratis, ocho de las diez películas más rentables de la historia están basadas en personajes de cómics y ya se anuncia una avalancha de más héroes de colores bajo la bendición de Hollywood. Hay lucas dando vueltas y no… lee el resto acá
Columna publicada hoy en El Dínamo.cl










