Archive | agosto 2005

LAS HORMIGAS DEL FIN DEL MUNDO

LAS HORMIGAS ASESINAS es una pelicula imaginaria, supuestamente filmada a fines de los 80 por un grupo de amigos. Le fue horrible pero se convirtió en culto, en especial por la música de Gastón Fernández (Luciano Cruz Coke). LAS HORMIGA.. es parte fundamental dentro de SE ARRIENDA, de hecho puede verse como una pelicula dentro de una película. ¿De que se trata? Simple. Del fin del mundo y de gente que lo espera bailando al ritmo de la música del DJ, Paul Kazan.

LAS HORMIGAS ASESINAS fue filmada en blanco y negro y protagonizada por Benjamín Vicuña. La veran por partes dentro de SE ARRIENDA y completa en el DVD. Fue un ejercicio expresionista raro, escrito por Fuguet y yo. Quedó bonita, casi europea. Y la música un tebebroso coqueteo de krautrock a cargo de Hayne y Valdivia (linkeen su blog) resultó un acierto. Este es un extracto del guión original.

Las Hormigas Asesinas

INT. – DEPTO PAUL KAZAN – MAÑANA
Es de un ambiente, tipo Loft pero sin lo fashion de un Loft. Al revés: hay que quererse poco para querer vivir ahí. Son las doce del día, se nota que hace calor. Hay olor a encierro, a transpiración, a coliflor hervida. Hay un colchón de plaza y media con una frazada a rayas, muchos discos de vinilo ordenados como torres apoyadas contra las paredes. También abundan las revistas pornográficas. No hay televisor, si un par de tornamesas con un par de enormes parlantes en cajas de madera. Hay uno de esos bolsos de DJ (es importante que se vea claro). Vemos además ropa tirada, calcetines, pantalones, etc. También hay un computador, un PC grande y viejo –casi un 486- lleno de muchos cables, conectado al teléfono. Se ve anacrónico. Como esa estética retro-futurista de las historias urbanas de ciencia ficción de los setenta. De hecho no debe verse realista, sino con una evidente estética cyberpunk a lo “Exterminio”. Incluso a lo “Matrix”.

PAUL KAZAN tiene unos 25 años, es delgado pero se ve mayor. Sus ojos parecen más viejos. Está demacrado. El día no fuera su ambiente, es casi un vampiro. PAUL no se cuida, está fuera de forma, no lo pasa bien cuando se mira al espejo. PAUL es DJ, PAUL es el héroe de nuestra historia. Viste una polera vieja, con el logo de una banda de rock pesado vieja, tipo Black Sabbath o Iron Butherfly. La usa para dormir. Aparte de la polera lleva solo calzoncillos. Queda claro que recién se ha levantado. Bebe Coca-Cola mientras revisa datos en Internet, a la que se conecta vía módem, del cual salen molestos ruidos. Caemos sobre el monitor del PC.

PPP DE PAGINAS WEB

Esta abierto en la página de noticias de un diario. Leemos muy claramente:
“EVACUACION TOTAL EN LA ARAUCANIA. INTENDENCIA DE TEMUCO PIDE BOMBARDEO INCENDIARIO A LOCALIDADES DE VICTORIA, CURACAUTIN Y LAUTARO”
Abre otra página. Seguimos leyendo:

“A 98 MIL SUBE EL NUMERO DE DESAPARECIDOS EN VALPARAISO”

Otra página:
“SE REQUIERE INTERVENCION DEL EJERCITO”

PAUL deja el computador y va hasta la ventana del departamento.
PPP de lo que ve de Santiago. Mira hacia la ciudad. Se ve vacía, desierta, fantasmal.
CUT TO:

EXT. – CALLE-CIUDAD – MAÑANA
Damos vuelta el plano. Desde la calle vemos el edificio de PAUL. Todas las ventanas están abiertas, como si los departamentos se airearan, pero se ven vacíos, muertos, como tumbas. Es una calle estrecha, como un desfiladero. Todo se ve viejo y gris. Puede ser calle Huelén, en Providencia, o quizas la calle Cruz-Coke en el centro. Lo único con vida que se observa es la figura de PAUL mirando hacia la calle. La cámara se aleja, abandona a PAUL, baja por el pasaje y se abre a Santiago, a una calle importante (Providencia-Alameda). No hay nadie en la calle. El día es luminoso, pero muerto. Repito, muy “Exterminio”. Subimos hacia el cielo. La luz del sol copa el plano hasta quemarlo y fundirlo a negro.
CUT TO:

Fondo negro. Se sobreimprimen créditos en rojo, como pintados a pincelazos, como sangrientos, mucha estética de filme de terror. Dice:

LAS DESPERTARON, NO DEBIERON CAVAR TAN HONDO. AHORA ESTAN POR TODAS PARTES, HAMBRIENTAS DE CARNE, DEVORANDO TODO A SU PASO… SON LAS HORMIGAS… LAS HORMIGAS ASESINAS…

Y esto último queda un rato, dejando más que claro que es el título.
CUT TO:

EXT. – METRO LINEA 5 – TARDE
El negro se abre a un plano del viaducto sobrenivel de la Línea 5 del Metro, el que va encima de Vicuña Mackena. Vemos un ferrocarril que pasa acercándose hacia el centro de la ciudad. En el horizonte se ve el línea de rascacielos de Santiago. Todo solo. Sin autos en la calle.
CUT TO:

INT. – METRO LINEA 5 – TARDE
Entramos a un carro del Metro. Va vacío, muerto, ni una sola alma en su interior, excepto PAUL, que va sentado solo, enchufado a un walkman, con su bolso de DJ repleto de vinilos apoyado contra sus piernas. Escuchamos lo que oye: noticias.

LOCUTOR (OFF)
Continua la salida de Santiaguinos de la Capital. Más de doscientos mil vehículos han abandonado Santiago desde que se decretó estado de emergencia por la plaga de las hormigas. El éxodo también ha afectado otras grandes ciudades del país como Concepción y Valparaíso. El Aeropuerto Internacional Comodorp Arturo Merino Benítez ha sido cerrado, luego de la masacre de anoche en que cientos de personas intentaron abordar un avión de la línea Copa. Todas las líneas comerciales han cancelado sus vuelos al país y, a su vez, han prohibido que aviones de Lan aterricen en sus territorios. Tal como se ha venido anunciando, al gente se dirige a la zona de los lagos en el sur, cuya humedad los protege del avance de las Hormigas. Argentina, Perú y Bolivia mantendrán cerradas sus fronteras con protección militar y se le disparará a cualquier chileno que intente cruzar. El gobierno señaló la reacción de los países vecinos como provocativa, exagerada e inhumana. El gobierno aun espera una respuesta de Estados Unidos, que ya evacuó a su personal diplomático. Chile ha sido aislado. Repito: Chile ha sido aislado. Estamos solos. Tal como lo señaló el Ministro del Interior: tendremos que salir de esta tragedia utilizando nuestro recursos…

El discurso se va a apagando, mientras el Metro ingresa al túnel de la estación Ñuble. Todo cae a oscura. Sólo se escuchan los tambores de Radio Cooperativa.
CUT TO:

EXT. – CALLE GOTICA CENTRO – TARDE.
PAUL camina por una calle, se escucha la música de su walkman. Al doblar, se enfrenta a la calle Madrid. Está vacía excepto por un vieja ambulancia de la Asistencia Pública que parece del año 50. PAUL se saca el walkman: silencio absoluto. ENFERMEROS sacan varios cuerpos envuelto en sábanas. PAUL se fija que, en el parque que está enfrente de las casas, hay varios cuerpos envueltos.

PPP a un ENFERMERO que lo mira con odio.

PPP a PAUL que se asusta.

PAUL se da media vuelta y se aleja, rápido y asustado.
CUT TO:

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60 KILOMETROS

Hace 12 años escribí una novela inocente, apresurada y llena de errores. La mandé a un concurso y resulté primer finalista. Conclusión: me publicaron. Tenía 18 años y no me di cuenta de mucho. Fueron quince minutos de fama que me costó asumir, pero bueno así pasó. La novela terminó convertida en un pequeño objeto de culto. Hay gente que la ama, otra que la odia, yo le tengo cariño… y también miedo. A veces creo que fue un error publicarla. Otras simplemente me da risa. Este es un extracto del primer capítulo.

60 KILOMETROS fue publicada en Junio de 1993, por Ed. Los Andes.

Kilómetro -1

Páguese –le digo al conductor del taxi colectivo, mientras le entrego un gastado billete de $500. El señor de barba y escaso cabello lo mira, lo olfatea, lo saborea y se pone feliz hasta que de pronto le viene a la memoria que el billete no es todo para él; en ese momento su ceño se frunce, en una actitud que fluctúa entre la rabia y la pena, producto de su regreso a la realidad. Después abre un simpático cajoncito de madera, que está al lado del volante del Chevette, y saca cuatro monedas de 100; me las entrega y con una mal disimulada sonrisa , dice:
-Su güelto, señor.
Lo miro y me da pena. Tengo ganas de decirle que lo entiendo, que todos le tenemos amor al dinero; incluso me dan ganas de regalarle los 500, pero mejor es arrepentirse de tan descabellada idea. Así que agarro firmemente mis cuatrocientos y los meto en la gastada billetera, que cuelga del bolsillo trasero de mis bluejeans. Después acomodo bien mis bolsitos de viaje y me miro en el espejo retrovisor: ando bastante ordinario. Mi aspecto deja bastante que desear, pero, bueno, así es el fútbol y nada puedo hacerle a mi faz; además, estoy tan acostumbrado, que así soy feliz. Eso creo.
“Me voy corazón y no se cuando regresaré”, dice una arcaica canción que alguna vez escuché. Se parece a mi historia, aunque sólo en parte, ya que yo si sé cuando voy a volver.
-¿Va para su casa? –me pregunta el conductor.
-Si –le respondo parcamente. El parece que tiene ganas de conversar, así que vuelve a iniciar la plática:
-Entonces, ¿no es aquí?
-Si, no soy de aquí
-Y, ¿dónde vive?
-Vivo 60 kilómetros hacia el norte, en un pequeño pueblito de nombre glorioso.
-Y, ¿estudia acá?
-Sí, soy un pobre estudiante, víctima de unos monstruosos académicos, de la vergüenza de reprobar un ramo fácil, de la nula asignación de crédito fiscal y de unos pobres compañeros deshumanizados; en resumen, soy una pobre alma en el infierno, una laucha en Gatolandia. Al igual que usted, mi querido hermano, soy una víctima del sistema… Bienvenidos a Metrópolis, mi ciudad, la más fabulosa construida sobre y bajo la tierra… Observe allí la magna construcción, la Nueva Torre de Babel… Nos consume un mal imperio… ¿Verdad?… Necesitamos una fundación… Dónde estás, oh gran Hari Seldon, cuando requerimos de tus servicios… Ve, señor taxista, que somos poca cosa: usted y yo somos unos trocitos de mierda, y… de color verde.

VISIONES PELIGROSAS (2ª Parte y final)

Continúa -y termina- el inédito de ayer, una seleccion de arquitectura futurista realizada para Internet 21, que nunca vio la luz.

México D.F. monstruo condenado

Yo vine al D.F. –vine a las ruinas de lo que alguna vez fue el D.F. y que ahora es Nueva Tenochtitlan del Temblor- porque me dijeron que aquí vivía mi Padre Creador, que aquí vivía Matrax… ¿Y a qué va usted al D.F. si puede saberse?, oí que me preguntaba y anaté en mi carpeta draft que mejor ir cambiando de una vez D.F. por Nueva Tenochtitlan del Temblor. O mejor, N.T.T….Mantrax llegó a Nueva Tenochtitlan del Temblor en una nave de acero y ruido y la estrelló en su justo centro y hubo fuego y explosiones y terror porque junto con Mantrax llegó el terremoto y los dos se quedaron allí…”
En Mantra, de Rodrigo Fresán www.geocities.com/SoHo/Lofts/4229/Fresan.html

Manchester, doblado en ácido de metal

“Desde todas direcciones, las afiladas secciones de cristal de botellas de vino, cerveza y ginebra hechas añicos captaban y magnificaban cada rayo perdido de Manchester. Todo Bottletown, así llamaban al suburbio, la ciudad de cristal, la ciudad de las botellas, desde el centro comercial a los apartamentos-fortaleza, centelleaba como un espejo roto de la estrella más brillante. Así es la belleza, en medio de una ciudad de lágrimas. En Bottletown, hasta nuestras lágrimas chispean como diamantes….
Bottletown existía desde hacía a apenas unos diez años. Era una especie de sueño urbano. Familias enteras abandonaron muy pronto el lugar y empezaron a llegar jóvenes y apáticos, y luego negros, robots costrosos, barbariesombras y estudiantes….”
En Vurt, de Jeff Noon. www.jeffnoon.com

Marruecos, ciudad flotante

“Zona Libre flotaba en medio del océano Atlántico, una ciudad flotante en el eje de las confluencias de la cultura internacional.
Zona Libre estaba anclada a unas cien millas al norte de Sidi Ifni, una somnolienta ciudad de las cosas marroquí… Originalmente Zona Libre había sido otra plataforma más de prospección petrolífera en alta mar, ahora era un lugar de diversión, sin leyes ni banderas, un lugar casi agradable para vivir…”
En Zona Libre, de John Shirley www.darkecho.com/JohnShirley/

New York, New York…

“Los desfiladeros de metal y cristal de Nueva York, esa orgullosa y floreciente unión de las Zonas de Libre Empresa, muestran una docena de matices de frío azul perdiéndose hacia el norte. Las calles que corren con geométrica precisión, como ríos distantes en el fondo de los desfiladeros, se ven con el color rojo de una arteria. De oeste a este, se ven pedazos del río Hudson y del río East, visibles como corrientes de color verde lima. Central Park es un muro de amarillo girasol en medio de la isla…”
En Stone Vive, de Paul Di Filippo www.cambrianpubs.com/difilippo/

Los Angeles al desnudo

“-Bienvenido a Los Angeles, corazón de California Sur –dijo Karen-. Alégrate de no haber tenido que usar el metro, el terremoto lo convirtió en… otra cosa…-. Esa noche cenaron en lo que Karen dijo que era Hollywood, con Aaron Pursley en persona, en un restaurante Tex-Mex de la calle North Flores.
Karen vivía en el enésimo piso del Century City II, alias la Gota, que parecía una teta verde semitransparente y era la tercera entre las construcciones más altas de la cuenca de Los Angeles. Con la luz adecuada casi se podía ver a través de ella, y distinguir los tres gigantescos puntales que sostenían el edificio en pie, cada uno tan grande que habría podido contener un rascacielos normal y aun sobraría espacio…”
En Luz Virtual, de William Gibson, www.antonraubenweiss.com/gibson/gibson.html

San Francisco, California Norte

“Y allí estaba él, en California Norte, desde hacía cuarenta y ocho minutos, tomando café con los de homicidios, sólo que ellos tomaban té. Té caliente… El centro de San Francisco era impresionante. Todo aquello enmarcado por colinas, consttruido en lo alto y al pie de las colinas, le dio a Rydell la impresión de, bueno, no sabía de qué. Quizá parecía demasiado lo contrario a L.A. y por eso producía la sensación de estar a la deriva… con esos edificios viejos tan cerca unos de otros, sin que hubiera nada más moderno que el alto y puntiagudo, coronado con aquella cosa (y sabía que también ése era antiguo)…”
En Luz Virtual, de William Gibson.

VISIONES PELIGROSAS (1ª Parte)

Esta es parte de un artículo inédito que debió haber aparecido en el número de Julio de la revista Internet 21, que por razones “comerciales”, quedó impresa y corregida en la imprenta, pero sin entrar a máquina. Buenos artículos de buena gente se perdieron entonces. Esta fue una recopilación de Arq-Fiction que nunca vio la luz.

Articuo inédito, que debió aparecer en INTERNET 21 de Julio, 2003.


Shanghai, capital del futuro

“China estaba justo al otro lado, y podías verla si ibas a la playa. La ciudad que estaba allí, la que tenía rascacielos, se llamaba Pudong, y más allá estaba Shanghai www.sh.com. Harv iba en ocasiones allí con sus amigos. Decía que era mayor de lo que podías imaginar, vieja y sucia y llena de gentes y lugares extraños…
Atlantis/Shanghai ocupaba el noventa por ciento más alto del territorio de Nueva Chusan, una meseta interior a un kilómetro por encima del nivel del mar, donde el aire era más freso y limpio. Algunas secciones estaban delimitadas por una hermosa verja de hierrto, pero la verdadera frontera estaba defendida por algo llamado la red de la jauría de perros: un enjambre de aeroestatos semi independientes… Atlantis/Shanghai le había imbuido con la sensación de que todas las viejas ciudades del mundo estaban condenadas, a no ser posiblemente como parques temáticos, y que el futuro estaba en las nuevas ciudades, construidas sobre sus cimientos átomo a átomo, con líneas de Toma tan integradas como los capilares de la carne. Los viejos vecindarios de Shanghai, sin líneas Toma o con las Tomas aéreas sostenidas sobre pilotes de bambú parecían aterradóramente inertes….”
En La Era del Diamante, de Neal Stephenson. www.well.com/user/neal

Tokio siempre nos va a querer

“La habitación de Laney estaba en lo alto de una estrecha torre con paredes de azulejos blancos. En sección transversal era un trapezoides y databa del boom de los ochenta, los años de la Burbuja. El hecho de que hubiera resistido el gran terremoto era una prueba de la destreza de los constructores; el hecho de que hubiera sobrevivido a la reconstrucción era una prueba de la misteriosa situación jurídica y de la lucha incesante entre dos de las organizaciones criminales más antiguas de Tokio www.chijihonbu.metro.tokyo.jp/living/. Yamazaki se lo había explicado en el taxi, mientras volvían de New Golden Street.
-No sabíamos exactamente si le gustaban a usted los edificios nuevos –dijo.
-¿Se refiere usted a los edificios nanotecno? –Laney había estado luchando por mantener los ojos abiertos…
-Si. A Algunas personas les molestan
-No lo sé. Tengo que ver uno.
-Los puede ver desde el hotel, creo.
Y efectivamente pudo. Ya había observado en las maquetas la contraposición brutal de los edificios, pero no había advertido la peculiaridad de las texturas, un organicismo aerodinámico…”
En Idoru, de William Gibson. www.nomaps.com

PENDEJA RICA

Cuando un hombre pasa de los 22 años comienza a fijarse demasiado en los jumpers y en las prohibidas bellezas sub 15. Es parte de la evolución hormonal masculina o como quiera ponérsele a la natural calentura por las pendejas. Lolas eternamente, deliciosas como la homenajeada en esta ya mítica columna en Sobras: la señorita Scarlett Johansson.

Esta columna fue originalmente publicada en agosto del 2003, en Chicas de Ortega, www.sobras.com.

Scarlett Johanson, sueños adolescentes

Ni cagando, se los he repetido como tres mil veces. No voy a escribir sobre Emma Watson, la enana de “Harry Potter” (por cierto debo ser el único Sobras que no encontró tan mala la película del niño mago). Como sea ¿Qué se creen pajeros? La Watson es UNA NIÑA,. Tiene como 13 años y muy bueno pa´la manfinfla seré pero pedófilo jamás. Además, honestamente, no sé que le encuentran tanto. La pendeja es simpática, como toda encantadora y reconozco que lleva una onda chora, pero por favor, mándense a examinar, en verdad están muy cagados de la cabeza. Una cosa es calentarse con pendejas ricas y otra muy distinta es con una niña de 13 años… Eso es enfermedad. Asi que quede notariado, Emma Watson NO SERA chica Sobras, al menos no dentro de los próximos tres años. Cuando pase de los 16 estaremos hablando, antes ni cagando. Otra cosa, bien por los calentones que ubicaban al bombón de Krista Allen. Grandes mails recibí por culpa de esa ensalada de tetas, incluso ofrecieron enviarme discos con escenas de ducha de la amiga, bajadas de una de las tantas partes de la saga “Emmanuelle”. Uff, necesito esos discos ya… requiero pasar una noche mirando como los pechos generosos de Krista son mojados por el agua de una ducha… Hacía tiempo que no me sentía tan orgulloso de mis lectores. Otra cosa, no puedo creer que hayan huevetas que a estas alturas del tiempo me pidan a Eliza Dushku… O sea… la mina no sólo fue una de las primeras féminas en ser elevada al altar de las chicas más importantes para el universo Sobras, sino que es una de mis personales favoritas. La nombro cada vez que puedo, sueño con ella, la amo como sólo he amado a mi mano. LES CUESTA MUCHO VER LA BARRA “OTRAS CHICAS” Y REVISAR SI LA QUE PIDEN YA FUE DESCRITA… Es fácil, tropa de mongólicos onanistas. A este paso me voy a convertir en el nuevo Huevasverdes (QEPD). Otro recadito… Ven huevas con sueño, ven que al final la historia siempre me da la razón. Cuando declaré homenajeada a Kristin Kreuk (la minita de “Smallville”), me llovieron los mails de putah la mina fome, quien cresta es. Claro, entonces no daban “Smallville”, la señorita era más desconocida que la chucha y no les gustó. Un año después es de las más pedidas e incluso comentadas. Bien por ella y por mí… nunca me equivoco, donde pongo la mira, pongo el botón. Debería ser agente de modelos, tengo buen ojos con las perritas.
Scarlett Johansson. A pesar de que para la gran mayoría el nombre no dice nada, la verdad es una vieja conocida entre la geografía Sobras. De hecho hartos pajeros la han pedido, lo que habla muy bien del refinado gusto de algunos de mis lectores. Lo que es a mí. Scarlett me fulminó el corazón en su rol de Rebecca, la perna rica y sobrada de la notable “Ghost World”. López me dijo en la ocasión, esa mina tiene que ser Chica Sobras si o si. Me demoré un poco, pero nunca es tarde. Que más. App, tiene 18 años, está recién salida del colegio, hace poco que dejó de arrastrar la bolsa del pan y sale (dating, como le dicen los gringos) con el maestro Elijah Wood (declarado maestro sólo por que sale en “El Señor de los Anillos”)
Fuera de estar como quiere (miren las fotos), Scarlett, es una de las mejores actrices de su generación. De hecho en un notable reportaje gráfico llamada “Las Elegidas” de la revista Vanity Fair aparece citada como una de las cuatro mejores actrices menores de 20 años. O sea, no por nada los hermanos Coen y ahora Soffia Coppolla pelean su presencia. O sea –redundancia valida- Scarlett, más que una mina rica es una pendeja grosa… pero eso, quienes tenemos a “Ghost World” en un altar, lo sabíamos desde hace harto rato.
Me gustaría ser profesor de una mina como ella. Que esté en 3ª Medio y yo llegar con la ventaja de mis 28 años (¿qué ventaja?) a dictarles las clase de literatura. Los profes de castellano, siempre tienen más onda que los de matemáticas. Scarlett sería mi alumna favorita, la que mejor se ve con uniforme, la que pesca y no pesca, la de las miradas furtivas y coquetas, la que maneja el verdadero poder de la clase. La más inteligente aunque nunca se saque un 7,0. Porque claro. El curso estaría lleno de bien-alimentadas y tetonas minitas de 16 años, pero a la flaca de atrás, la del estilo y la sonrisa torcida. A esa no le ganaría nadie.
La nueva Kirsten Dunst, como le dicen algunos, es de esas minas que lo tienen todo exquisito. Desde la personalidad y la inteligencia, hasta las acogedoras formas que llenan sus sostenes. Claro, la mina no es una ensalada de carne a lo Krista Allen pero es una versión más rica y con más onda del modelo Anna Paquin. O sea una chica para enamorarse, quedarse con ella y pensar que el mundo en verdad es un lugar mejor. Aparte de su cara triste y lejana, de su voz ronca -más sexy de lo que ella misma se da cuenta- y de un cuerpo deliciosamente contorneado, lo mejor de la Johansson va por dentro. De la mente, claro. La mina esta parada justo en ese borde entre lo pedante y lo adorable. O sea, le pones un jumper y es la perrita que te voló la cabeza durante cada año de la enseñanza media. Scarlett es como esa mina secreta, esa que miras y deseas aunque estés pololeando, esa inalcanzable que te mata pero que nunca va a ser tuya, pero tampoco de tu amigo o del bacán del curso, sino de nadie. Porque claro, ella es demasiado inteligente, demasiado todo como para fijarse en un huevetas como tu. Como uno. Su rol es permanecer soltera, intrigante, distante pero cercana, robando corazones con su unión maldita entre capricho y onda. No pescar pescando.
Conozco bien a las de su especie, abundan cada mes en los mares del Señor. Las Scarlett Johansson son esas minas que cuando crecen se vuelven aun más letales. Que pueden hacerte feliz y convertirte en rata humana con un mismo disparo. Las Scarlett Johansson de 25 para arriba están locas pero son adictivas como una droga. Te ponen nervioso, te descolocan. Tanto que si alguna vez la suerte te empuja a llevar a una de ellas a la cama, lo más seguro es que no pase nada. No porque ella no quiera, sino porque los nervios le van a ganar el partido (y el honor masculino) a tu pija. Pasa, me ha pasado, así es la vida. Por eso hay que optar. Entre las Scarlett y las Kristas Allen, la sanidad va por este último modelo. Claro, lo más seguro es que jamás te enamores de las Allen, pero tus necesidades van a ser saciadas. Claro, lo más seguro es que jamás te olvides de las Scarlett, pero al menos vas a seguir vivo y digno. Las Scalett no deberían crecer, quedarse en los 16 o 17, ahí no más, perturbando a los enanos, después sólo complican las cosas.

DIGESTION NARRATIVA

Esta columna, que publiqué en la revista Urbanika, en Mayo del 2004. Estiró la tecla que trate en Revista de Libros, con “Letras para las Masas”, que tambien subí en este blog. El tono es pedante, pero uno tiene derecho a serlo. Al menos una vez por año.

Se repite la data, esta columna apareció originalmente en la edición Mayo del 2004, de la desaparecida Revista URBANIKA.


Lo que hay que tener

Hace poco me junté con Gabriel Sandoval, editor de Planeta, para hablar de libros y otras cosas. Sandoval dice tener una misión, un plan para sacudir el mercado editorial criollo. Básicamente hacer que los narradores chilenos se re encuentren con los lectores. ¿Cómo? Por un lado reclutando a una nueva generación de escritores y por otro publicando novelas y colecciones de cuentos con un sabor novedoso, que jueguen con la formalidad de lo escrito, descubran temas y asuman riesgos. Pero por sobre todo que mantengan el espíritu esencial de todo buen libro: contar una historia.
Cree Sandoval –lo que comparto- que tras el boom de la Nueva Narrativa Chilena a principios de los 90, vino un estancamiento y los autores, salvo algunas excepciones, se dedicaron a mirarse el ombligo, contando historias cada vez más alejadas del lector. Insoportablemente intimas y patológicamente dañadas. No es casual que precisamente esta palabra: daño, se haya convertido en la regalona de los novísimos narradores. El daño, como tema terminó –valga la redundancia- dañando a la literatura. Es que de tanto desear levantarse como escritores-artistas, olvidaron lo básico: el érase una vez. En sus pretenciosos anhelos los post-nueva narrativa se cegaron ante la certeza de que las grandes obras literarias no surgieron por su virtud artística, sino que eso vino con el tiempo, por añadidura. Fue el postre al final del menú. Moby Dick de Herman Melville, acaso la cabecera fundamental de la novelística moderna, no es más que un relato de aventuras matizada por una venganza sobrenatural de un capitán loco hacia un descomunal cachalote blanco.
Desde esta perspectiva el fenómeno ocasionado el verano recién pasado por El Código Da Vinci no debe mirarse a la chacota. Es fácil torcer la mirada y argumentar que no se trata más que de un libro de moda, liviano, barato que ya superó sus quince minutos. Lo más probable es que así sea, pero lo interesante del cuento no pasa –ni termina- en la calidad del libro de Dan Brown. Lo relevante es el impacto medial que consiguió. La gente quería leerlo, quería saber de qué se trataba y sobre todo quería comentarlo por la mañana en el trabajo, como si fuera el estelar del canal 13 de la temporada. Y eso es lo importante. El Código Da Vinci superó el margen de ser un libro y se transformó en un fenómeno masivo, que avanzó a través del boca a boca e impulsó a la gente a hurgar en librerías y sobre todo ha descubrir el buen rato que se puede pasar leyendo. Quizás literariamente se trate de uno de las novelas menos logradas del año, pero a nivel popular es una bomba de esas que un editor no puede, ni debe dejar pasar.
¿Por qué no ocurre eso con los autores chilenos? La respuesta parece ser fácil. El desprecio hacia los géneros, hacia el pop de nuestros autores ha encallado la evolución de nuestra narrativa. Es curioso que sea un analista político y no un novelista profesional quien se lleve el trofeo de presentar el primer best seller chileno. Hace poco Raúl Söhr lanzó con bombos y platillos, La Muerte Rosa (Plaza Janes/Random House), una novela acerca de cómo Chile y el mundo se enfrentan ante un desolador futuro sin capa de ozono. No voy a hablar del libro, porque no lo he leído, pero estoy seguro que aunque la crítica lo desprecie, la gente va a comprarlo, va a leerlo y comentarlo, porque Söhr y su editor fueron inteligentes, le dieron al público el plato que este quería comer. Si La Muerte Rosa se transforma en una versión local de El Código Da Vinci es de esperar que en lugar de gatillar comentarios malintencionados entre la comunidad literaria criolla, concrete las bases a un movimiento narrativo renovador, uno que no le tenga miedo a la cultura de supermercados y comida rápida y sepa explorar los límites comerciales de la escritura, aprovechando al máximo esa virtud perdida que es el entretener.
Sandoval tiene razón al preocuparse por el futuro de nuestra literatura. Los tiempos corren rápido, los mundos son digitales y ante esta velocidad de las cosas se requiere de una literatura rápida, una escrita por narradores profesionales con amor al arte de contar una historia y sin temor a samplear cultura basura, géneros bizarros y a firmar novelas de esas que el hijo del vecino devorará en el metro. Tom Wolfe dedicó una de sus mejores obras (Lo que hay que Tener, Anagrama) a lo que debían tener los astronautas del proyecto Mercury de la NASA en la década de los 50. Me atrevo a aplicar pautas parecidas a los escritores chilenos del siglo XXI. Lo que hay que tener son patas, cojones, deseos de contar y entretener por encima del anhelo de convertirse en defensores de la narrativa como arte. Eso no es el fin, es el resultado a largo plazo, mal que mal Cervantes redactó las historias de un superhéroe loco, de un Batman del siglo XVI, no la obra cabecera de la narrativa hispana. Eso vino después, mucho después.

SUNSET BOULEVARD

Comparar es una de las técnicas periodísticas más sucias y facilistas. Por eso mismo es tan delicioso hacerlo. Además que, y con perdon, igualar la historia de la señora Menen con la obra maestra de Billy Wilder que use de título fue absolutamente maravilloso.

Esta columna fue publicada la primera quincena de Julio de este año en revista CAPITAL

Autoreferencia. Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos es Sunset Boulevard. Obra maestra de Billy Wilder, cita obligada de cualquier cinéfilo. El filme, cuenta la historia de Joe, un guionista venido a menos, quien huyendo de unos cobradores mafiosos se esconde en lo que cree es una gran casa abandonada. Pero la mansión pertenece a una veterana actriz del cine mudo (Gloria Swanson) quien lo secuestra y lo obliga a leer y corregir un guión que ella misma ha redactado y, que en su delirio, significa su inminente regreso a la pantalla grande. Joe acepta, más que nada por la oportunidad que la situación le da para escapar de sus perseguidores. Error. El héroe termina sumiéndose en el cómodo mundo de fantasía que el personaje de la Swanson ha creado en torno suyo. Ese lugar imaginario al que suelen amarrarse los jubilados de la fama, personajes que pululan aquí y en la quebrada del ají y que aprovechan cualquier oportunidad bajo los focos para llorar diciendo que los tiempos de ayer fueron mejores.
El regreso de Cecilia Bolocco a las pantallas de Mega me recuerda Sunset Boulevar. Esa parada de superestrella, de diva eterna, de nueva wonder woman del canal privado no es más que un ancla a un mundo que ya no existe. Que quizás nunca existió. Ok, nadie discute que la Bolocco fue la soberana absoluta de la televisión chilena durante la década de los 90, que sin ella Viva el Lunes no habría tenido ni la mitad del glamour y la clase que tuvo. De facto, que sin ella el Kike no sería lo que es hoy. Pero el tiempo pasa y la velocidad de las cosas es cada vez más acelerada. La televisión chilena del 2005 no es la de 1995. Respiramos en una era de nuevas divas, de nuevos modos. De ritmos que no tienen nada que ver con aquellos que seguía la Bolocco en su golden age. La señora Menen es una actriz muda en un mundo demasiado bullicioso.
Como en Sunset Boulevard, el publicitado retorno de quien fuera llamada la primera dama chileno-argentina puede suceder sólo en la cabeza de Bolocco y acabar creando otro monstruo mediático anquilosado en un planeta cada vez más lejano a nuestro sistema solar. ¿Cómo ser diva en un mundo sin divas, cómo ser primera figura en una continuidad en la que nombres como Andrea Molina y las chicas del team Mekano y los realities son las favoritas de titulares y focos? Cecilia Bolocco como figura televisiva está muerta. Su imagen es la idea de otra época. Antes de firmar con la estación del Sr. Claro debió haber revisado su hábitat. Los años dos mil son tiempos complejos y paradigmáticos, que obligaron a sus ex compañeros a asumir caminos y tareas muy distintas a las que tenían cuando la franqueaban. Alvarito como segundón del más pop de nuestros cantantes y Kike regresando a sus orígenes, como cuico simpático, patrón de un club nocturno con chicas de grandes escotes. Cecilia tiene estampa de reina, de eso no hay duda, pero es lo único que le queda: la fotografía de una continuidad pretérita. En su era dorada, una sola mirada suya era capaz de silenciar a la prensa farandulera. Todos sabían de sus enredos con Kike, pero nadie lo decía. Ahora, eso sería imposible. La pregunta entonces es y será si Mrs. Bolocco está realmente preparada para combatir en el campo de batalla de nuestra actual televisión. La respuesta, como es obvio, queda en suspensivos.
Bolocco de vuelta, Vértigo invitando e incitando a figuras como Juan Antonio Labra a creerse el cuento de que pueden regresar, de que son astros que necesitan una segunda oportunidad. Rojo jugándosela por una competencia de reciclaje de recordadas patrullas juveniles ochentenas. Tiempos verbales de ayer. Y eso es terrible. La TV es por mucho el medio más cruel de todos. Es cosa de recordar el paso de Cecilia Serrano por Vértigo, ajena a cualquier recuerdo de la seria lectora de noticias, convertida en un vestido con voz. O en Paulina Nin, por mucho la enferma más crónica del abandono televisivo. Regresar después de haber sido olvidado por el mismo público es como volver con la polola que más nos dañó. Ok, la nostalgia es válida, pero nunca suficiente en un medio que nos guste o no, está en continua evolución. Muchos dirán que Mekano es la copia de Música Libre. Y puede que así sea, como Radiohead lo es a Pink Floyd, pero no son lo mismo. Hay nuevas caras, nuevos cuerpos y nuevas canciones. El pasado duele, los costalazos son mas altos cuando se tiene más años en el cuerpo.
Joe ve en Sunset Boulevard como la diva de ayer se hunde en sus falsos mundos. “No necesitábamos diálogos, teníamos rostros”, dice en un momento Swanson. Me temo que veremos a Bolocco decir algo así en LUN a medida que su show decaiga. Y eso, como crítico más que pena, me asusta.

¿QUIEN VIGILA A LOS VIGILANTES? (1ª Parte)

Si hay un texto que me cambió la vida a la hora de enfrentarme con una página en blanco. fue Watchmen, espléndida miniserie de 12 partes escrita por Alan Moore con dibujos de Dave Gibbons. Esta es la primera parte de uan serie de miniensaños que publiqué al respecto en Sobras.

Esta nota fue publicada originalmente en Junio del 2003 en www.sobras.com

La forma según Watchmen

Hace 17 años la historia del cómic cambió para siempre cuando DC Comics presentó el Nº1 de “Watchmen”, una miniserie escrita y dibujada por los ingleses Alan Moore y Dave Gibbons. “Watchmen” no sólo se elevó a la categoría del “tebeo” clave de los 80, sino que por primera vez el cómic se igualó a la literatura, abriendo debates académicos y universitarios, al mismo tiempo que fanáticos. Una historia de disfraces y poderes comparable a la narrativa de Thomas Pynchon y William Burroughs. Un tratado absoluto de cultura popular, un cómic de superhéroes que marcó un año cero. Damas y caballeros, en Sobras EL MEJOR COMIC DE TODOS LOS TIEMPOS… y no hay más… no puede haber más.

Decir que WATCHMEN es el mejor cómic de todos los tiempos es ya un lugar común. En cuanta encuesta del género que se hace, ahí está, en un inmutable primer lugar. Y basta mencionarlo para conseguir un poco de respeto en la comunidad freak. Puede que jamás hayas hojeado la obra y que no tengas idea de quien chucha es Ozymandias, Alan Moore o el Dr. Manhattan, pero dices WATCHMEN y todo ok. Da categoría, da un nivel superior. De alguna forma similar a decir que viste EL CIUDADANO KANE o leíste ULISES de Joyce, porque claro WATCHMEN es WATCHMEN y hablar de WATCHMEN no es lo mismo que hacerlo de los X-MEN. Mal que mal se trata de un cómic (12 cómics en rigor) del cual se han escrito kilos de ensayos, páginas webs, revistas monográficas, documentales y pajas de todo tipo, desde académicas y universitarias a freakies y neardies. Sé de un estudiante de literatura de la Chile que se graduó con un 6,0 gracias a una tesis sobre este cómic. O mejor dicho, de esta obra. Alguien me dijo que WATCHMEN, más que un cómic, era una obra narrativa con, géneros aparte, validez propia. Salfate, por ejemplo, después de leerlo fue tácito… “no hay más, no puedo leer más cómics en mi vida, esta huevada me superó… las cagó”. Y con sus palabras expresó las de muchos que se han metido en esta novela gráfica (o miniserie) escrita por el intocable Alan Moore (From Hell) y dibujada por Dave Gibbons. Como Cancino, que la terminó hace un par de semanas y sólo fue capaz de definir lo que había leído en una palabra: “impresionante”.

Más lugares comunes, WATCHMEN es el cómic que hace que quien odia a los cómics diga… chucha. WATCHMEN es el cómic que mató para siempre el género de los superhéroes, porque lo hecho después no vale, la vara quedó muy alta. WATCHMEN es el cómic que puede convertir a cualquier tipo en un coleccionista empedernido de historietas. WATCHMEN es capaz de transformar al Otaku más dogmático en adorador de DC y Marvel. WATCHMEN es el cómic que puedes pasarle a tu profesor de literatura comparada y dejarlo marcando ocupado. WATCHMEN es el cómic que me dejó claro que los superhéroes (más que Tolkien y Star Wars) son la mitología popular más importante del siglo XX.

Y seamos honestos, WATCHMEN también puede llegar a aburrirte soberanamente con su ambición, diálogos difíciles y complejidad, porque hay que reconocerlo, no es una lectura fácil, requiere de repasadas y revisiones raras (como leerla al revés) para cachar bien de que cresta me está hablando Alan Moore. Además, mal que mal, son casi 400 páginas y eso no es poco. WATCHMEN, de alguna forma, es como el rock progresivo, si este estilo basó su forma en la negación absoluta de toda la inocencia e inmediatez del rock´n roll, WATCHMEN lo hizo en la negación del más superficial de los géneros historietísticos, el de los superhéroes.

PUNK FLOYD

Los artículos gratuitos no suelen ser brillantes, pero permiten ciertas libertades, como la de escribir de alguna de tus pasiones. En octubre pasado daban un recital de David Bowie y otro de Radiohead en Film&Arts, así que de la nada improvisé una nota a una de mis eternas pasiones: Pink Floyd.

Esto apareció publicado en la revista RTV (antes VIVE!) de Octubre del 2004.

Pink Floyd, otro ladrillo en el cable

Curiosa la relación de Pink Floyd con el público chileno. Como ninguna otra de las grandes bandas, la devoción que despierta el grupo, fundado en Londres, Inglaterra, 1965 por Roger “Syd” Barret y su tocayo Roger Waters, roza lo fundamentalista. Ni siquiera los Beatles y los Rolling Stone levantan una pasión similar. Waters, en su visita en solitario (Marzo, 2002) llenó el Nacional y agotó entradas más rápido que los Stones y McCartney, a pesar de que su carrera solista dista mucho de lo alcanzado con su mítica agrupación. Pero claro, era la oportunidad única para 60 mil fanáticos de este lado del planeta de ver y oír en directo lo más parecido a Pink Floyd que hemos tenido a nuestro alcance.
¿Qué tiene Pink Floyd que no tengan otros clásicos del rock? Quizás a los chilenos simplemente nos llegan más los sonidos vanguardistas y espaciales que los arrebatos mods de, por ejemplo, The Who . Quizás porque Los Jaivas, nuestra mayor leyenda rockera, se parecen más a Floyd de lo que ellos mismos están dispuestos a reconocer. Quizás porque por casi tres décadas hemos crecido con la esperanza de que se haga verdad ese mito urbano de Pink Floyd tocando “Echoes” en el valle de la luna.
Dentro de la historia del rock, Pink Floyd más que un grupo es un género en sí mismo. Sin el virtuosismo de contemporáneos suyos, como Yes, o la actitud estrella de Zeppelín o Queen, los Floyd supieron construirse como una concreta alternativa musical. En 1968 Paul McCartney sostenía que ningún otro grupo del mundo sonaba como Pink Floyd, reconociendo que mucha de la etapa experimental de los Beatles se debió a la experiencia de haber estado presente en las sesiones de grabación de The Piper and the Gates of Dawn, primer LP del grupo de Waters.
Vanguardistas hasta lo insoportable. Su forma de hacer música, poblada de matices, largos viajes instrumentales, letras de ciencia ficción y experimentaciones tecnológicas no tardaron en hacer de Pink Floyd cabecera de un movimiento avant-garde que evolucionaría hacia la electrónica, el space rock, la sicodelia, el progresivo y el llamado art rock. Precursores del uso de luces y proyecciones en los conciertos, al contrario que sus contemporáneos, la banda evitó basar su carrera en la imagen de sus integrantes, optando por centrarse en su arte. Partiendo por el trabajo fotográfico de las carátulas de sus discos, siguiendo en innovaciones a la hora de grabar y terminando en sus espectaculares puestas en escena, donde luces, videos, efectos especiales y sonido cuadrafónico los convirtieron en un espectáculo hasta ahora inimitable.
La historia de Floyd está llena de misterios y mitos. La enajenación de su primer líder, Syd Barret, a fines de los 60. Los arrebatos fóbicos de Roger Waters, que culminaron en la gestación de The Wall (1979), emblemático disco conceptual que marcó a toda una generación. Las disputas de teleserie entre Waters y David Gilmour por el derecho de uso del nombre y otros conceptos relacionados con la banda, como los cerdos inflables y la clásica pantalla circular rodeada de luces llamada Mr. Screen. Pero entre escándalos y peleas, Pink Floyd supo hacer escuela en el rock. Cátedra que alcanzó la perfección en 1973, con la publicación de Dark Side of the Moon (1973), influyente disco que en poco más de cuarenta minutos se paseó por el pop, el jazz, la electrónica, el blues, el rock y la vanguardia con una libertad deslumbrante. Uno de las placas básicas en cualquier colección musical que se precie de tal, Dark Side no sólo fue un logro creativo mayúsculo sino también comercial. Con el inigualable record de 12 años seguidos rankeando en las listas del Billboard, la placa ya tiene asegurado su lugar como el disco mejor vendido de todos los tiempos, tanto así que en Alemania, EMI tiene una planta entera destinada a fabricar sólo “lados oscuros de la luna”. Con todo no es casual que la clásica cubierta negra con el prisma y el arcoíris se convirtiera en uno de los íconos más reconocibles de la música moderna.

Gilmour y Radiohead en Film&Arts

Acompañado de una chelista, sección de coros, una lujosa banda de cesionistas y la dirección orquestal y el piano del fallecido Michael Kamen, David Gilmour, vocalista y guitarrista de Pink Floyd (y líder de la banda, tras la salida de Roger Waters en 1985) realizó una serie de conciertos electroacústicos en Inglaterra y Francia a principios del 2003. Restando toda la parafernalia de efectos especiales que han sido sello de su banda, Gilmour se atrevió a recrear en clave acústica clásicos como “Shine on you crazy diamond”, “Fat old sun” y “Wish you were here”, consiguiendo un intimismo musical lleno de la más simple de las bellezas, donde cuerdas y vientos tomaron el lugar de los clásicos colchones de sintetizadores y teclados. Aplaudido unánimemente por la crítica, los conciertos de Gilmour fueron definidos como rock de cámara y el próximo viernes 22 en Film&Arts podrán ser disfrutados por todos los floydadictos y seguidores de la buena música.
Tras la edición del premiado Ok Computer (1997), los británicos Radiohead no sólo consolidaron su estatus de cabeceras del pop inteligente y futurista, sino que además debieron aceptar el apelativo de ser considerados los nuevos Pink Floyd. Johnny Greenwood, guitarrista de la banda, se tomó con humor el calificativo, reconociendo el legado Floyd en la composición de Ok Computer, fundamentalmente del disco Meddle (1971). Los también llamados “Punk Floyd” (como fueron bautizados or la revista NME), cerrarán los ciclos musicales de Film&Arts el Viernes 29 con un documental que los muestra en gira, donde interpretaran clásicos como “Creep” y “Paranoid Android”. Imperdible.

MÚSICA PARA CARACOLES

El proximo jueves 25 se re-estrena en el Cine Arte Alameda uno de los mejores cortos chilenos que he visto en mucho tiempo. Conozco y sé la calidad de la gente que lo hizo, por lo mismo, para hacer continente cine chileno, posteo acá la crítica que entonces le hice a esta espléndida película en formato chico.

Esta crítica fue publicada originalmente en Octubra del 2004 en suplemento Wiken, El Mercurio.

El Tesoro de los Caracoles

4 estrellas

Por una cuestión de tamaño, el cortometraje suele tener el mismo desafío que el cuento, ganar por knock out, como decía Cortázar. Por lo mismo es tan común encontrarse en las obras primerizas de jóvenes realizadores y cuentistas con una completa confusión entre el acto de contar una historia y quedarse en la anécdota. Y la claridad respecto de esta diferencia es algo que destaca a “El Tesoro de los Caracoles” de otros cortometrajes recientemente estrenados. El filme dirigido por Cristián Jiménez es con ventaja el trabajo en formato breve más redondo, maduro y bellamente facturado visto en mucho tiempo. Un verdadero acierto para un género fílmico al que le sobran cultores en este lado del mundo.
Uno de los puntos más fuertes de esta película de quince minutos es la forma en que nos cuenta su historia. La narración de lo que le sucede a Quique (Roberto Farías), un inocente retardado, desde que roba el tesoro de unos caracoles hasta que ve llover berlines se estructura como un cuento oral, recuperando con pericia esa picardía e inocencia de los relatos típicos chilenos, en la línea de Pedro Urdemales y similares. Así, “El Tesoro de los Caracoles” es un acierto por donde se le mire. Jiménez no sólo demuestra oficio a nivel técnico, sino que tiene un punto de vista para contarnos su cine. Ojo con la fotografía de Inti Briones, pocas veces en un filme, el sur se ha visto tan sureño como en esta breve pieza.