Archive | febrero 2006

MADE IN CANADA

Cosas buenas hay en Canadá, sino lo creen, lean esta columna. Nada que decir, algunas que escribí acá terminaron cumpliéndose gracias a una dulce y perfecta chica lista.

Publicado en Sobras el 28 de Junio del 2004

Caroline y Emily: Sweet Canada

Saludos pajeros del universo conocido. Acá Ortega dando señales de vida después de demasiado tiempo fuera de las cámaras. Pero así son las cosas. López me tiene trabajando en el libro de “Promedio Rojo” y con ello me quita el poco tiempo libre que me queda para escribir estas odas masturbatorias a la eterna belleza femenina. Bueno en realidad mi ausencia no sólo ha sido por una cuestión de tiempo, sino también de ánimos. En los últimos meses de mi vida, por toda clase de extrañas razones, he terminado odiando el género femenino. Me explico. Me gustan las minas, me gustan demasiado las minas, pero las detesto como especie. Son tan cagadas de la cabeza, tan porfiadas, tan patológicas que he decidido retirarme de las canchas amatorias por un buen tiempo. Al menos mientras no encuentre una mina que realmente valga la pena.¿Cuándo vas a dejar de escribir definitivamente Chica Sobras? Me decía el otro día una amiga. Cuando me enamore y vuelva a confiar en las minas, le respondí. Y creo que es una promesa. En fin.
Supongo que a la mayoría de los que leen esta columna les importan poco y nada mis rollos. Filo. La huevada es mía y yo soy dueño de escribir lo que quiera. Algunos saludos antes de continuar. A la gente de España. Colombia y Venezuela que escribe regularmente, qué decirles, buena onda y buenas pajas. A una señorita de nombre Mariana, gran mail, yo también odié mi cuento en “MP3”. Pasa cuando cambias una historia para que funcione con la moral de una antología. Es mi último cuento en esa onda modernilla, de ahora en adelante me dedicaré a escribir best seller en la onda “El Código Da Vinci”. Lo doy firmado. De aquñi al 2010 me convierto en el Stephen King chileno.
Caroline Dhavernas, nuestra primera invitada. 26 años, nacida en Québec, o sea de nacionalidad franco canadiense, hija de una famoso actor canadiense que acá no conoce nadie. Perdón, no quiero ser despectivo con Canadá, pero en verdad lo único que realmente me importa de ese país es Rush. ¿Escucharon “Feedback”, puta la huevada buena. Alguna vez veré a Rush en vivo? En fin, el punto es que en su país de origen, Caroline es algo así como la Carolina Varleta local. O sea la mina más linda, más cool y que todos quieren… (completen ustedes la idea). Aunque al contrario que nuestra local chica Falabella, Dhavernas ha sabido quitarse el estigma de chica linda buena y ha pasado a las primera división actoral en roles de chicas freakiadas, con traumas sexuales y enredos de todo tipo. O sea minas como las que han hecho ajo mi vida. “Premiere” y el sitio de “E!” la han apuntado como una de las estrellas con mejor futuro en la pantalla grande y chica. De hecho, en el tradicional ranking gringo de los 16 nuevos top, ella encabezó el listado de este año, por encima de varias consagradas. Pero como no todo lo que brilla es oro, el publicitado debut de Caroline en la televisión prime time gringa, “Wonderfalls” sólo duró tres episodios en Estados Unidos. Por suerte para nosotros, la versión de la serie que está emitiendo actualmente Fox va a completar los inéditos 13 capítulos de la cancelada primera temporada. Una lástima, la serie no es el horror que pintaron los americanos, es sucia, ácida y los azules ojos de Carolina pueden arreglarle la vida a cualquier mutante. Como sea, mientras Jaye, su personaje en la serie, se debate perseguida por juguetes parlantes, hay que agregar algunos datos freak de esta lady. Los cableadictos pueden cazarla en HBO en una tontera llamada “Out Cold”, donde hace de la perdición amorosa de uno de los gemelos London (ni idea si es Jason o Jeremy, me da paja buscar en IMDB). Pero el dato más fuerte es que ella compitió con su amiga Mischa Burton (actuaron juntas en ese interesante drama lesbo-teen llamado “Lost and Delirious”) por el rol de Marissa Cooper en “The OC”. Al final el look de top model de Burton fue preferido por sobre el de la mejor-amiga-sexy de Dhavernas por los productores del taquillero drama de Warner. Caroline tiene una cara de no creerse, como gatita fina de grandes ojos azules, versión teen de Rachel Weisz, claro sin la elegancia british de ésta. Y aunque en “Wonderfalls” aparece bastante tapada, ojo con las sorpresas que oculta bajo sus gruesos abrigos. Carolina se ha empelotado para varias películas independientes y ha quedado bastante bien parada en el ejercicio. Flaca con tetas, el ideal femenino más exquisito de todos los tiempos. Las desconocidas pechugas de Dhavernas no deberían pasar tanto tiempo escondidas, son un patrimonio de Canadá a la humanidad al nivel del disco “Moving Pictures”. Quiero una chica como ella en mi vida, con pechos como esos y su voz de burguesa mal genio que en “Wonderfalls” le queda perfecta.
Emily VanCamp. Nuestra segunda invitada. La suprema maravilla de “Everwood”, el mejor secreto de las series del cable. Una chica destinada a aparecer en una futura película Sobras. Cuica, con clase, sexy hasta decir basta y poseedora de un cuerpo y un rostro que no sólo es un infarto, sino que injusto. Injusto porque el hecho de que una cara como esa coexista con un metro setenta de maravillosa armonía denota ciertas injusticias genéticas divinas. 18 años, también nativa de Canadá –por dios que me sorprende este país-, tercera hija de la familia de un ex reverendo evangélico. Ojo con las evangélicas. Como es bien cierto eso de que el mundo es un lugar enano, Emily compartió escenas con Caroline en “Lost and Delirious”, ese -como ya dije en el párrafo anterior- drama lesbico teen de culto donde aparecen todas las minas ricas de las series Fox-Warner-Sony, claro no como en sus pérfidas mentes masturbatorias deben estar imaginando. La cinta es para mayores de 14 y de vez en cuando aparece y reaparece en Cinemax. La señorita VanCamp se ríe cuando le comentan sobre la fascinación masculina que despierta su generoso y estilizado cuerpo, suerte de copia mejorada del de Jennifer Love Hewitt, o sea flaca con grandes tetas.Según Emily su madre y hermanas tienen todas los senos grandes. Para ella no es nada del otro mundo, pero entiende que sus “chicas”, como las llama ella, sean tan famosas entre sus fans. “De otro modo no se explica el éxito de mujeres como Pam Anderson”, ha declarado con bastante lucidez. Actua por hobby, para ganar plata y financiar su verdadera pasión, la fotografía. Emily quiere retirarse de las cámaras antes de los 30 para iniciar un raid fotográfico alrededor del mundo y editar libros con su arte. Le gustan los perros, los caballos, el jockey, la “Guerra de las Galaxias”, los “X-Men” y “El Señor de los Anillos” y es bailarina profesional desde los 8 años. Fue tentada por varias agencias para iniciar una carrera de modelo, pero le resultó imposible relajarse en las fotos en bikini. Ama ser una chica pueblerina, común y corriente, la vecina más linda de la cuadra. Tal cual su perfecto rol de Amy Abbot en “Everwood”, la eterna perdición de Ephram, el nom plus ultra de un chico sensible, que actualmente aparece en televisión. Honestamente me emocionó el episodio final de la temporada reciente de “Everwood” donde al fin, después de dos años de sufrimiento, Ephram logra robarle un beso a Emily. Llegue a pensar que el mundo podría ser un lugar mejor. Que de hecho lo sería si uno se tropezara en la calle con una chica como Emily.
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SUPERMAN ES CHILENO… LA PURA VERDAD

Este es uno de los artículos más extraños que he escrito y reporteado en mi carrera (que barsa se escribe eso de carrera). Ya ni recuerdo como llegué al caso, pero bien merece un lugar destacado en la historia bizarra de Chile. Como la película UNBREAKABLE pero en Santiago de Chile, un Wolverine anciano que hoy vive en la Florida, un X.Men de Departamental con Vicuña Mackena. Un superhéroe por accidente que nunca usó sus poderes. En el cine, Cristopher Reeves nos enseñó que el hombre podía volar. Acá en Santiago, Antonio Dueville que un chilenopodía hacerlo… Y de verdad.

Publicado el viernes 5 de Febrero de 1999, en Zona de Contacto, El Mercurio.

El increíble caso del chileno electrocargado: Superhombre por accidente

Hace mucho tiempo, un rayo de energía lo golpeó dotándolo de increíbles poderes. Hoy, con 90 años cumplidos y en pleno uso de sus facultades, Antonio Dueville recuerda el episodio que lo convirtió en el Supermán chileno.
Como 1999, el verano del 47 fue uno de los más calurosos en Santiago. Antonio Dueville tenía 35 años y trabajaba como contratista eléctrico. El 28 de enero lo llamaron del entonces Instituto Nacional del Radium, hoy Centro Oncológico Caupolicán Pardo, detrás del hospital José Joaquín Aguirre en Independencia.
“Tenían problemas con una máquina de rayos X. La cosa era grave, porque cada vez que la prendían temblaba. Salían chispas que incluso atravesaban las paredes de la sala. Me contrataron para recubrir la pieza con plomo. Al terminar me di cuenta que no había tomado las medidas. Le dije a Carlos, un niño que trabajaba conmigo, que fuera a echar una mirada para calcular los metros, pero como la máquina estaba encendida, le dio miedo. Le insistí pero no quiso, así que fui yo”.
“Carlos me pidió que por favor no se me ocurriera entrar, que mejor mirara por una ventanita de la puerta. Arriba de ésta se leía: Alta Tensión: Peligro de Muerte . Miré por el vidrio, pero como no se veía nada, me arriesgué y abrí la puerta. Apenas me asomé al interior, sentí que me chupaban para adentro y después vino el golpe de luz. De ahí no me acuerdo más”.
El golpe retumbó en todo el edificio, asustando a pacientes, médicos y auxiliares. Carlos, el asistente de Antonio Dueville, fue el primero en darse cuenta de lo ocurrido. Recuperándose del susto corrió a la sala y vio que la puerta estaba cerrada. Con temor fue hasta la ventanilla y miró al interior de la pieza. Lo que vió era mejor que cualquier historieta. A cinco metros del suelo, el cuerpo de su jefe flotaba despidiendo rayos de energía; su ropa ardía y daba la impresión de ser una especie de generador humano. Antonio Dueville volaba, suspendido inexplicablemente en el aire. Estuvo así un par de minutos, hasta que cortaron la electricidad. Cuando esto ocurrió, el cuerpo inconsciente de Dueville se desplomó, rebotando pesadamente al golpear el suelo.
Con mucho cuidado Carlos y un guardia abrieron la puerta. El olor a carne quemada hacía imposible creer que Antonio Dueville pudiera estar con vida, más aún cuando Manuel Mella y Pablo Raffo, dos doctores del instituto llegaron a ver el accidente y sólo atinaron a pedir que lo llevaran a la morgue. El doctor Mella intentó acercarse, pero apenas franqueó el umbral de la sala, fue repelido por una descarga emitida por el cuerpo de Dueville. El electricista había sido cargado con más de 200 mil voltios, más del doble que una silla eléctrica (cuyas cargas son de 50 mil voltios).
Con cuidado, tomaron el cuerpo de Antonio con guantes e implementos no conductores y lo sacaron de la pieza. Dicen que me salían chispas y destellos del cuerpo. Anudaron sus codos y rodillas con alambres de cobre y conectándolo a tierra, procedieron a descargarlo. Fue un espectáculo desconcertante que se prolongó por media hora. El cuerpo de Dueville destellaba rayos e incluso llamas. La piel estaba toda quemada, no tenía nada de pelo y lo poco que quedaba de su ropa eran un montón de harapos humeantes.
Después de descargarlo, cuando ya no había peligro, el doctor Raffo fue el primero en revisarlo. Examinó su respiración, su pulso y su corazón, y al no obtener respuesta lo dió por muerto. En una camilla lo mandaron a la morgue. Estuvo dos horas muerto hasta que, mientras una enfermera le limpiaba las quemaduras, Antonio Dueville abrió los ojos. Entre los gritos de horror de la mujer, él se sentó. Le pregunté que había pasado. Ella no paraba de gritar.
“Lo curioso es que los doctores y la gente del Instituto no me revisaron ni hicieron nada. Se limitaron a esperar que pudiera caminar y me mandaron a la casa. Todo quemado salí a la calle y paré un taxi. Después supe que lo habían hecho porque los del Radium no querían tener responsabilidad y como creyeron que me iba a morir en la calle, pensaron que así no tendrían que dar explicaciones. Pero igual llegué a casa. Mi mujer gritó de espanto al verme. Estaba humeando y todo cubierto de ceniza blanca. Me acostaron y llamaron a un doctor. El médico ordenó que me llevaran a un hospital, curiosamente al José Joaquín Aguirre que estaba al lado del Radium. También sugirió que iniciara una demanda porque lo que habían hecho conmigo era un crimen. No lo hice porque sabía que había entrado a la sala bajo mi responsabilidad y ellos no tenían nada que ver.”
Después de los primeros exámenes, no le dieron más de un par de días de vida. Tiempo que él aprovechó para repartir a sus seis hijos entre todos sus amigos y hermanos. Venían a verme y yo les encargaba un niño Al final Antonio Dueville estuvo tres meses hospitalizado. Lleno de quemaduras y todo lampiño.
Mientras estaba en cama su cuerpo comenzó a experimentar extrañas transformaciones. La más evidente fue que alrededor de las heridas, comenzó a brotarle piel. Le crecía carne, así que los doctores no tuvieron que extirparle piel para hacerle los injertos, pues era cuestión de estirar la carne nueva y coserla sobre las heridas. Del resto se encargaba un curioso factor de curación que también le apareció. Uno tan espectacular y extraño que hasta el día de hoy le cierra cualquier herida (por muy profunda que sea) en un par de horas.
Hace como dos semanas, estaba arreglando las jaulas de unas pájaros cuando se asustaron y me picaron. Me abrieron unos tremendos hoyos en las manos, pero no sangré. Las heridas se me cerraron en menos de un día.
Esa tarde del 28 de enero del 47, Antonio Dueville nació de nuevo. El golpe de corriente mató todas las bacterias de su cuerpo e incluso, inexplicablemente, le curó de una diabetes. Además me dejó el mejor corazón del mundo, con cero peligro de infarto. Cada vez que voy a un médico, ellos se asustan porque tengo el pulso de un niño de 15 años. Tengo 90 años y no estoy enfermo de nada. Yo creo que todo fue porque recibí tantos voltios, si hubieran sido menos, lo más probable es que hubiera muerto Una vez salió en la tele un joven que se murió con ‘apenas’ 16 mil voltios. Lo mío fueron 240 mil.
-En la prensa (1) decía que 200 mil…
-Si, eso dijeron, pero Carlos, mi asistente, me dijo que habían sido 240 y yo preferí creerle a él, porque estuvo presente cuando pasó. Además que yo volé y eso sólo sucede cuando uno es un hombre eléctrico.
-O Supermán
-Así me decían. Es que yo volé igual que él.
Dijeron un día
Antonio Dueville tiene 90 años y vive en la Florida. Ha sido bombero toda su vida y es un verdadero héroe para la Bomba Italia. Dice que ha sido un hombre feliz y confiesa que su único pecado han sido las mujeres, tuve tantas en mi vida que no puedo contarlas. A pesar de su insólita experiencia radioactiva, tuvo escasa cobertura en los medios de la época. Sus familiares dicen que fue así porque el Instituto del Radium tapó la noticia y la revista Vea, que se dedicaba al periodismo sensacionalista, se las arregló para reportear el hecho. Dos meses después, con fecha del 26 de abril de 1947 el suceso ocupó las páginas centrales del semanario. Bajo el título de Emulo del Superhombre vive en Santiago, la revista relata la odisea de Don Antonio, comparándolo con Superhombre, que era como se conocía entonces a Supermán. Se incluyen fotografías del personaje y del lugar de los hechos, así como un curioso apartado sobre las fuerzas eléctricas y la obra de Benjamin Franklin.
Imposible

El Dr. Jorge Mella es hijo de Manuel Mella, el médico que según la revista Vea de 1947 fue repelido por una descarga al intentar ayudar a Dueville. El doctor Mella Jr. es director de la Clínica Mella y recuerda lo ocurrido: Claro que no fue la única vez que pasó algo así. Un alemán también se electrocutó en la sala de rayos X así que no era un fenómeno aislado. Sostiene que si bien es lógico que la corriente haya chupado a Dueville, es imposible que hubiera volado: Perfectamente pudo ser invento de la prensa. Un cuerpo cargado de energía no puede suspenderse en el aire. Sobre los 200 mil voltios de la descarga, en comparación con los 50 mil de la silla eléctrica, también hay una explicación: La silla dispara golpes directos y mortales, pero lo que ocurrió en esa sala de rayos X el 47 fue un contacto indirecto, y es factible que un hombre soporte miles de voltios en ese tipo de descargas. Mella también se refiere a los efectos secundarios que sufrió Dueville después del accidente, asegurando que: El seguramente siempre tuvo buena cicatrización, pero nunca antes se había dado cuenta. El médico tambien desmiente las acusaciones de negligencia contra el entonces Radium, es falso, sólo sensacionalismo.

(1) Revista Vea. 26 Abril 1947

THE EGO HAS LANDED…. A VECES ES NECESARIO

He incluso hace bien. La cosa es simple. El viernes recién pasado la Revista de Libros de El Mercurio “bendijo” a cuatro escritores “jóvenes” que editarán este año. Y bueno, me apuntaron entre ellos. Es raro sentirse “importante”, también un poco ridículo. Nada que decir, un honor aparecer caricaturizado en portada del ya mítico suplemento en compañía de Larisa Contreras y mis amigos personales, Pato Jara y Pepi Viera-Gallo. Este fue “mi” extracto.

Publicado originalmente el viernes 17 de febrero del 2006 en Rev de Libros, El Mercurio.

Novela Pop

En 1994, Francisco Ortega publicó su primera novela, 60 kilómetros (Editorial Los Andes). Como cuentista, ha participado en las compilaciones Música ligera (Grijalbo, 1994), Disco duro (Planeta, 1998), Cuentos extraviados (Alfaguara, 1997. Relatos finalistas del Concurso de Revista “Paula”), Cuentistas para el siglo XXI (DIBAM, 1997) y Mp3 (Andres Bello, 2003). En julio de este año, Editorial Planeta publicará la novela El número Kaifman.

Como periodista, ha escrito críticas de cine para “Wikén”. Es colaborador de “Rolling Stone” (Chile) y “Capital”. Junto a Felipe Bianchi y Alejandro Alaluf, conduce el programa “‘Levántate y anda”, de Radioactiva. Otra de sus facetas es la escritura de guiones. “Se arrienda” (2005), co-escrito junto a Alberto Fuguet, es su primer proyecto cinematográfico. En la actualidad colabora en la asesoría narrativa de la película “Santos”, de Nicolás López.

¿Qué elementos compartes y cuáles te diferencian de otros escritores chilenos de tu edad?
No sé. Elementos que podemos tener en común parten y terminan en una cuestión de edad, eso te marca como generación (desde un punto de vista amplio, no estrictamente literario). Tener 32 años en el Chile del 2006 te gatilla ya a haber crecido en un momento clave de la historia nacional, un momento que nos marcó a todos. Y en este punto está mi diferencia, si es que la hay. Yo no crecí en Santiago, ni siquiera en una ciudad grande. Hasta los 18 viví en Victoria, un pueblo en medio de la Novena Región donde los ochenta se vivieron encapsulados, donde las cosas eran muy distintas a como pasaban acá, en la capital. Y eso – se quiera o no- ya te aparta de mucha gente de mi edad. Las obsesiones son distintas. Es como ser provinciano dentro de lo provinciano que es Chile. Ahora – en lo estrictamente literario- mi parada es y ha sido, desde siempre, la novelística vista como pop, jugar con estímulos mediales, escribir como quien escribe una serie televisiva o un guión de cómic. Prefiero contar de superhéroes y marcianos a seguir pegado en el leit motiv del daño que ha estancado mucho a nuestra literatura. En este sentido, y de la gente que ha publicado recientemente, con quien más me siento en sintonía – en la ficción- es con Jorge Baradit, que virtudes o defectos aparte, ha sacudido la temática narrativa chilena con Ygdrasil, desempolvando de paso la rica – y oculta- tradición fantástica de nuestra escritura. Fuera de la ficción, creo que gente como Álvaro Bisama (Postales urbanas) y Óscar Contardo y Macarena García (La era ochentera) está en la vereda que me interesa.

¿te sienes parte de una generación de relevo en la narrativa chilena?
Para nada. Hace mucho tiempo que no hay una generación literaria chilena. La Nueva Narrativa fue una movida comercial, sin parámetros estilísticos comunes. Cada año salen nuevos e interesantes autores, pero de ahí a hablar de una generación, cero. El apelativo de generación tiene algo de romántico, que apela a rencillas, uniones y amistades. Yo no veo nada de eso.

Tu primera novela data de 1994, ¿Por qué demoraste tanto en volver a publicar otra?
Básicamente porque 60 kilómetros fue una novela apresurada y esa también es su gracia. En estos doce años, escribí mucho. Novelas incompletas, cuentos para talleres y concursos. Publicar o no, al final es un detalle. Aproveché de hacer harto periodismo y meterme a talleres con gente tan diversa como Carlos Franz y Poli Délano. Quizás pude publicar antes, quizás no, al final es una cuestión re subjetiva. El número Kaifman fue también un proyecto que entusiasmó a la gente de Planeta, de no haber pasado, quizás seguiría al otro lado de la cuadra. A mí, para nada me preocupa haber pasado doce años sin sacar nada, más me hubiese preocupado no escribir ficción en ese período. Pero gasté teclas y hojas, no todo se terminó pero sirvió de ejercicio, como gimnasio.

¿Cuáles son los principales cambios que ha experimentado tu narrativa en estos casi doce años?
Así, fríamente, creo que una cuestión estructural. Me enrolla mucho que las frases tengan un ritmo y sean fáciles de leer para el lector. Usar mejor la puntuación y un montón de factores casi matemáticos de la escritura. Antes escribía a pulso, con inocencia y más libertad. Igual echo de menos esa etapa, pero bueno, supongo que es el precio de los años. O algo así.

EROS DIBUJADO

Lástima que la nota fue tan breve y que el protagonista principal se negara a hacerse fotos y a hablar más de lo permitido -por el mismo-. Ferocious es una de las leyendas más desconocidas del cómics nacional. Una estrela mundial del cómic erótico, citado y celebrado en Europa, mientras en Chile su arte está condenado al anonimato.

Publicado originalmente el viernes 26 de febrero de 1999

El cómic Erótico: Viñetas Ardientes

Mientras los superhéroes y el manga siguen imponiendo su ley en la industria del cómic gringo y japonés, Europa prefiere a los autores eróticos. Y entre éstos hay dos destacados dibujantes chilenos.

En septiembre del año pasado, una encuesta realizada en España reveló que los tíos de entre 20 y 40 años prefieren un buen cómic erótico a cualquier revista con fotografías de chicas reales.
Mientras en los mercados norteamericanos y japoneses el cómic siempre ha sido un medio masivo, más ligado a la industria editorial que al arte, en Europa ha seguido su propia evolución. A partir de la década de los 70s, revistas como la francesa Metal Hurlant y las españolas del grupo Toutain comenzaron a explotar el llamado cómic de autor. Nombres como Moebius, Enki Bilal y Jacques Tardí sonaron con fuerza. El movimiento llegó a su apogeo en los 80s, pero al entrar en la década siguiente la historieta europea de autor cayó a un segundo plano. Parte de la culpa la tuvo la película Batman, que en 1989 trajo de vuelta a los superhéroes tradicionales; pero el principal responsable fue Dragonball, que desde su primera aparición convirtió al manga japonés en un fenómeno altamente lucrativo para las editoriales. Y aunque en Europa cerraron revistas como Cimoc y Tótem, el erotismo se salvó del naufragio. Tanto así, que según el dibujante chileno Ferocius (51), desde 1992 hablar de cómic europeo de autor es hablar de comic erótico.
Actualmente son tres las publicaciones que dominan el mercado francés y español de la viñeta hot: Kiss Comix, Penthouse Comix y Sukebe. Esto, al margen de los álbumes que publican editoriales como Norma y Glenat y las antologías editadas por Playboy. En este conglomerado se ubica la crema de la crema del actual cómic erótico, donde destacan nombres como los españoles Miguel Angel Martín, Jorge Vacca… y dos chilenos: Félix Vega y el ya citado Ferocius, quien por razones personales prefiere mantener su identidad en reserva.
Extrañamente hermosa era una chica que salió de un viejo burdel en la calle Londres, inspirando a Félix Vega (28) para dibujar una de sus preciosas chicas de tinta. Radicado en Barcelona desde septiembre del año pasado, entre 1995 y 1998 fue el dibujante de la edición española de Playboy, donde le daba forma a las historias de Enrique Abulí (creador del detective Torpedo). Su trabajo para la famosa publicación erótica fue recopilado en los álbumes Las mejores historias de Playboy (1997) y Trío (1998), y en la revista francesa Penthouse Comix (1998).
Las historias eróticas de Vega son en su mayoría cómicas y, según él, ahí está una de las ventaja del cómic sobre el porno: que este último carece de humor. Si a eso sumamos mujeres mucho más espléndidas que las reales, es obvio el por qué la historieta consigue mayor placer visual, agrega. Casi todas muestran a chicas con cuerpos espectaculares deseosas de saciar sus impulsos, la mayoría de las veces con sujetos comunes y corrientes. La fantasía de cualquier tipo, agrega. Como la que le despertó aquella chica extrañamente hermosa que hoy aparece, convertida en personaje, en una página de Trío.

Flor prohibida

Más de cuarenta mil lectores tiene el dibujante Ferocius, quien todos los meses despacha desde su casa, en el sector oriente de Santiago, sus historias a las revistas que el grupo La Cúpula (La Víbora, Kiss Comix) distribuye en España y Francia. Sus dibujos, bastante más explícitos que los de Félix Vega, también son reconocidos en Italia y en países del norte europeo. Ferocius, sin ir más lejos, es el único autor chileno que figura en la Encyclopédie de la bande dessinée érotique, un completo volumen editado por el francés Henri Fillipini.
El dibujante ha publicado más de 60 historias y su creación más famosa es Flor Tabú, que en una versión más suave fue publicada en Chile por la desaparecida revista Bandido. Allí Flor es una quinceañera perturbadoramente lasciva que se obsesiona con un joven sicólogo. No hago más que hacer realidad las fantasías que todos los hombres tienen, explica Ferocius. Flor Tabú, por ejemplo, es la misma fantasía con la que trabajó Nabokov en Lolita: la de la colegiala precoz.
Considerado uno de los mejores cultores del erotismo gráfico, Ferocius hoy puede darse el lujo de vivir del cómic y codearse a lo colega con autores como Milo Manara y Eleuteri Serpieri. Pese a ello, a sus editores les pone como condición que sus cómics no se vendan en Chile: Es por mi familia… Sería complicado para mis hijos en el colegio, dirían que su papá es un degenerado.
-O un pornógrafo…
-La pornografía no existe, es sólo un apellido que acá se le da al erotismo. En Europa no hay diferencia y esto se puede ver en que allá mi trabajo es celebrado. Si lo hiciera acá, ni siquiera me respetarían.

NO COMENTS

Hoy en cables. Frank Miller… a veces los grandes se…

El legendario personaje de historietas Batman dejará de luchar contra el Guasón, y se enfrentará ahora contra el líder del grupo Al Qaeda, Osama Bin Laden, en una nueva serie de libros de ficción.
Según informó hoy el diario inglés The Sun, Batman defenderá ahora a Ciudad Gótica de un ataque terrorista similar al del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
El creador de la serie de historietas, el estadounidense Frank Miller, declaró que el personaje de ciencia-ficción “destruirá a Al Qaeda” en la nueva serie de historias.
“Servirá para recordar contra quién debe pelear en el mundo moderno. Es estúpido que siga luchando contra el Guasón, cuando ahora el nuevo enemigo es Al Qaeda”, agregó.
Por su parte, la empresa detrás de las historietas de Batman, la editorial DC Comics, se negó a comentar sobre el proyecto.
Batman, también conocido como el Hombre Murciélago, es un superhéroe creado en 1939 por el escritor Bill Finger y el artista Bob Kane para una de las historietas del libro Detective Comics.
En la década de 1970, el dibujante Neal Adams devolvió al personaje su costado más oscuro, apoyado por los guiones de Dennis O’Neil.
Sin embargo, años después, dos historietas de Miller redefinieron el personaje: Batman: The Dark Knight Returns (1986) y Batman: Año Uno (1986-1987), está última con dibujos de David Mazzucchelli.

FELIZ SAN VALENTIN

Con una película insoportablemente dulce. Un caramelo encantador que en su momento destrocé en WIKEN y con el tiempo me he arrepentido de haberlo hecho, porque seamos honestos, no es tan mala.

Publicado en Wiken, el viernes 20 de Febrero del 2004.

Realmente Amor: Chocolate ultra dulce

Desde “Cuatro Bodas y un Funeral” a los realizadores británicos parece habérseles metido entre ceja y ceja que su misión es dar con la madre de las comedias. Y les ha resultado. De las últimas diez mejores comedias románticas, siete son inglesas. Así, no es de extrañar que exista una película como “Realmente Amor”. Dirigida y escrita por Richard Curtis, sujeto tras los guiones de “Notting Hill” y “El Diario de Bridget Jones”, el filme es su cáliz sagrado. Es tan grande y pretencioso que corta la respiración. Y no precisamente por sus virtudes: “Realmente Amor” es una sobredosis de chocolate, con lo bueno y lo malo que eso implica.
Curtis quiso construir una comedia romántica sobre la base de pequeñas historias dentro de las historias. Cuentos corales en que se tocan prácticamente todos los tópicos con los que ha coqueteado el género: el jefe y la secretaria, los esposos cansados, el padre con el hijo, el triángulo con la novia del mejor amigo. El amor de hermanos, de amigos, el romance en Navidad. El escritor sensible y la linda extranjera. La comedia adolescente y un demasiado largo y latero etcétera.
La receta funciona en los primeros treinta minutos, pero luego todo se derrumba. Son tantas las historias, tantos los personajes, que uno acaba olvidándose no sólo de los menos agraciados, sino de los buenos. De algún modo Curtis parece querernos decir que todas las historias de amor se parecen, que están unidas entre sí por un lazo invisible y espiritual. Pero al final lo único que uno quiere es desatar el maldito lazo.
“Realmente Amor” pudo funcionar. Hugh Grant como un despistado Primer Ministro enamorado de su secretaria y Bill Nighy como Billy, un veterano roquero inglés, mezcla de Rod Stewart y Robert Palmer (QEPD), se llevan los aplausos y las mejores risas y diálogos. Pero considerando la elegancia que los británicos le han dardo a la comedia romántica, es imperdonable que el filme se caiga con una de las peores resoluciones dramáticas vistas en años.

PINK FLOYD… ADIOS Y UN SETLIST PERFECTO

La semana pasada salió en casi todos los medios que Pink Floyd se reunía para dar dos conciertos a fines del 2006. Una especie de mini “The Final Tour”. Al día siguiente, el propio David Gilmour lo desmintió y era obvio que así pasara, mal que mal Gilmour ha decido dedicar este año a la promoción de su tercer disco solista, “On Island”, acompañado del también Floyd, Rick Wright y de dos buenos colabnoradores de la banda como son Guy Pratt y Jon Carin. Waters por su parte anunció un nuevo trabajo en solitario y Mason, bueno, él no ha manifestado su intención de volver a las baquetas.

Pero como soñar no cuesta nada, este es un setlist de lo que Floyd podría haber tocado en su juntada. Sé que muchos temas quedan fuera, pero la selección se hizo basado en el sentido común. Canciones que tanto Waters como Gilmour han tocado con su gente, canciones con significado histórico para la banda, canciones en las que los cuatro se sientan cómodos, canciones que no incluyan ni “The Final Cut” ni “A Momentary” ni “Division Bell” . Esta es mi propuesta, una propuesta simplemente de fan, para fans y por un fan.

  1. Shine on you crazy diamond (Part I a V)
  2. Welcome to the Machine
  3. Fat Old Sun
  4. Astronomy Domino
  5. A Saucerful of Secrets -abreviado-
  6. Echoes
  7. Pigs on the Wing Part 1
  8. Dogs
  9. Pigs on the Wing Part 2
  10. Sheep
  11. Wish You Were Here
  12. Shine on you crazy diamond (Part VI a IX)

    INTERMEDIO

  13. Speak to me/Breathe
  14. Time/Breathe Reprise
  15. The Great Gig in the Sky
  16. Money
  17. Us and Them
  18. Another Brick in the Wall Part 1
  19. The Happiest Days of Our Lives
  20. Another Brick in the Wall Part 2
  21. Mother
  22. Hey You
  23. Brain Damage
  24. Eclipse

    ENCORES

  25. One of These Days.
  26. Confortably Numb
  27. Run Like Hell

SOBRE OLD BOY, KLINGONS Y EL CONDE DE MONTECRISTO

Más que recomendar, a OLD BOY hay que obligar a ir. Es un ramo con pre requisitos para seguir viendo cine. Es una tarea pendiente que todo el mundo debería hacer… y sentir

Versión completa de la crítica publicada en Rolling Stone, Febrerop 2006

Old Boy: 1, 2,3… ultraviolento

En Star Trek, los Klingon nos enseñaron que la venganza es un plato que se sirve mejor frío. Ni idea si el coreano Park Chan-Wook tiene cultura Trekkie, lo que si es cierto es que desde el estreno de este hiperventilado remake de El Conde de Montecristo, el muchacho ha dado clases demostrando la belleza de una buena golpiza.

Hay que entenderlo antes de cualquier aproximación a esta película, ganadora del penúltimo certamen de Cannes y apadrinada como la última maravilla del cine por Quentin Tarantino, Oldboy no es una película fácil. No abunda en clishés ni momentos epifánicos perfectos a lo Billy Wilder Tampoco tiene explosiones ni helicópteros artillados. Es sencillamente un cuerpo a cuerpo cinematográfico estructurado con un orden geométrico, sacado de la más complicada ecuación matemática. Números ultraviolentos. Más que una crítica y un comentario, esto es una aproximación en 8 pasos a una pieza fundamental para entender el cine que se nos viene. El oriente fílmico lo trae, el oriente fílmico pesa una tonelada. De Kurosawa a Park Chan-Wook, entre Wong Kar Wai y Takashi Miike, se han filmado kilómetros y kilómetros de fotografias perfectas, Oldboy es una de ellas

  1. Ex alumno: Preludio a todo. Conceptos claros. Aunque Oldboy es en rigor una expresión intraducible, podríamos aproximar la idea a ex alumno. Y ese es precisamente el reactor principal de este film coreano bendecido por Tarantino, empuje suficiente como para asegurar su estreno mundial. Ex Alumno. Tras el cóctel ultraviolento, Old Boy no es más que una historia de ex alumnos, de dos para ser exactos, el perno y el taquilla, que se reúnen años después de salir del colegio a solucionar todas sus deudas pendientes. El detalle es el modo en que lo hacen, la crema del postre.
  2. Cuentos celalópodos: El calamar es el mayor de los invertebrados. Los más grandes alcanzan hasta veinte metros de largo con los tentáculos extendidos, los menores un par de centímetros. También hay algunos que no superan el metro. Estos últimos son un manjar. En oriente los comen como sushi. En Oldboy se los comen vivos. Una imagen para la retina, como El Perro Andaluz de Buñuel con el primer plano del bisturí rebanando el ojo del can, Oldboy pasará a la historia de los amantes de animales y de paso a los cultores de la gastronomía. Un plato favorito, un manjar directo. Daesu, el héroe-antihéroe de la historia aparece en un restaurante de comida rápida y pide algo de comer. Apunta a un baboso y reptante calamar y exige que se lo den vivo. Y así lo devora, masticando a un octópodo de tentáculos movedizos en una escena bellamente repulsiva.
  3. Un martillo y una muela: La violencia puede ser bella. La violencia es una sinfonía. La violencia en la ficción es parte del secreto encanto de la vida. La violencia es un postre con crema que todos tenemos derecho a disfrutar (ver punto 1). Oldboy es así el mejor café helado de este lado de la galaxia. Uno preparado con un martillo y una muela. Más escenas para la memoria. Daesu tortura a un carcelero sacándole las muelas, todo en primer plano de sonido, hemoglobina espesa e imagen, luego sale a un pasillo donde es rodeado de una veintena de matones. Agarra un martillo y va uno por uno eliminándolos, es cine con moral de videojuego, cine con ética de historietas y animación japonesa. La mejor secuencia de pateadura en la historia fílmica reciente, un solo plano, 397 golpes contados. Game over en carne y hueso. Cuando uno era chico y veía películas de Bruce Lee salía dinámico con ganas de golpear a la mitad del planeta, después de ver Oldboy sucede lo mismo… ahora que se cuide el planeta entero.
  4. Comics: Oldboy es una película, pero antes fue un cómic, o un manga para los dogmáticos, o cómic japonés para que se entienda en todos los lados. Su autor, Garon Tsuchiya lo construyó como una miniserie acerca de la memoria, la venganza y la prisión, Park Chan-Wook lo tomó y le dio identidad fílmica, el resultado, la mejor adaptación de una historieta al cine. Olvidémonos de Sin City y Batman Inicia, el verdadero espíritu de un cómic está en que lo improbable se hace verosímil gracias al formato papel, en el cine la imagen mata esta improbabilidad y obliga a los realizadores a buscar hacer realista lo que no puede serlo. Park Chan-Wook no se hizo problemas y trasladó la tinta y el papel al celuloide sin trucos pop art a lo Robert Rodriguez (Sin City).Le dio lo mismo ser creíble y el resultado: un punta pie en el ojo del espectador.
  5. Alejandro Dumas: En 1844, Alejandro Dumas escribió la historia de venganza y retorno más perfecta que hubiese parido la literatura hasta entonces. Escritor pop antes del pop, Dumas serializó la tragedia de Edmundo Dantes, El Conde de Montecristo, en 14 capítulos mensuales que hace más de doscientos años atraparon a medio millar de parisinos con la misma efectividad que un programa como 24 lo hace hoy en día con la generación criada con pizza y gaseosa. Old boy el cómic es una versión moderna de El Conde de Montecristo. Oldboy, la película, una versión siglo XXII de la misma. Si hace dos siglos el Conde/Edmundo Dantes ajustaba cuentas con sus carceleros a punta de sable y honor, hoy el Conde/Daesu lo hace con zapatos punta de fierro, alicates y el honor que sólo dan las calles sucias de las metrópolis coreanas.
  6. Park Chan-Wook: 43 años, Coreano de Nacimiento. Después de Oldboy se convirtió en el ojo del nuevo cine asiático que más interés despierta en occidente. Ganar Cannes con una película de peleas y golpes de martillo no es algo que lo hace cualquiera. Pero Chan-Wook tiene harto más que decir que limitarse a posar para las camas con un trofeo occidental. Puro instinto más que técnica, confiesa abrir la cámara por tincada, aunque el fotómetro le diga lo contrario. Es además un hombre de obsesiones, un autor que busca narrar la violencia y que ha encontrado en el tema de la venganza su leit motiv. Su primer filme Sympathy for Mr. Vengeance es un prólogo perfecto a Oldboy del mismo modo que la película que nos cita lo es de su última pieza, Symphathy for lady Vengeance, broche de oro para lo que el mismo autor ha definido como trilogía de la venganza. Pero como todo es cíclico, las obsesiones cambian y su próximo título, también basado en una historieta es I´m a Cyborg, but i´m ok, un drama con elementos de thriller acerca de una enferma psiquiátrica que esta convencida que es un robot
  7. Su nombre es Daesu: Y es el Oldboy, el “ex alumno”. Un oficinista coreano (Choi-Min Sik), parrandero y mujeriego, un día es secuestrado y encerrado en un cuarto donde le informan que toda su familia ha sido asesinada. Antes de que Daesu reaccione, es adormecido, situación que se repetirá día tras día a lo largo de 15 años, cuando repentinamente es liberado. Daesu se enfrenta así a un nuevo despertar a un mundo nuevo, ante el cual él no es más que un monstruo. Buscando resolver el misterio de su encierro, haya refugio en Mido (Gang Hye-Jung) una hermosa muchacha que trabaja de chef en un restaurante de sushi. Con ella, el nuevo “Conde de Montecristi” inicia la búsqueda de sus captores y de quien estuvo tras su funesto destino, iniciando una venganza de la cual pocos saldrán caminando de pie. Mal que mal, como apuntamos en el primer punto, Oldboy no es más que una disputa de colegio bien disimulada. Y ya sabemos que no hay nada más eterno que una disputa colegial.

  8. Ser monstruo: He ahí el gran giro de la película. Oldboy en su lujoso traje de versión hipertrofiada de El Conde de Montecristo esconde el tema de la transformación del individuo en monstruo. Daesu es lastimado, separado de lo que más quiere y encerrado literalmente por quince años. Al salir es un alienígena, un extraterrestre que se mueve según sus propias reglas y que se ha convertido en un Jeckyll y un Mr. Hyde al mismo tiempo y en un mismo estuche. No es gratuito que lo poco de humanidad del personaje nos sea entregado a través de dos elementos: la belleza virginal de la mujer amada y el humor negro salpicado a lo largo de toda la obra. Oldboy produce risas, pero risas de temor, risas a dientes cerrados.

LUCYBELL RS

Tuve que escribir una reseña de la reedicion de los primeros tres discos de Lucybell, para la revista ROLLING STONE. Fue una cosa poca, una docena de líneas improvisadas a última hora. Y no salió tan mal. Igual el espacio obligó a cortar mucho. Esta es la versión completa, algó así como un lo que no se vió.

Publicado en la edición febrero 2006 de Rolling Stone-Chile

Viajes Acuáticos

Escarabajo, el nuevo sello de Lucybell abrió el baúl perdido de la banda, reeditando los tres primeros discos de Valenzuela y compañía, quizás la etapa más creativa de uno de los grupos fundamentales del rock chileno de la última década.
La música pop chilena arrastra una peculiar herencia. Al contrario de lo que sucedió con el rock allende los Andes, que buscó su sonido en las formas bluseras y negras del sur de Estados Unidos, nuestra angosta geografía apuntó, desde un principio, su mirada a las islas británicas; quizás por una cuestión de climas, pero también de ánimos. Y el fenómeno no es reciente. Primerizos, los Jaivas se aparecen como una respuesta latinoamericana a Pink Floyd y al rock progresivo inglés de principios de los 70, Los Prisioneros supieron correr entre The Clash (La Cultura de la Basura) y Depeche Mode (Pateando Piedras) y la distancia de La Ley con Duran Duran y Talk Talk es obviamente milimétrica. Y en esta sincronía, Lucybell se presenta, desde su debut, como digna heredera de esta tradición sonora británica con corazón y moral chilena, algo que queda de manifiesto al revisar los primeros tres discos de la banda: Peces (1995), Viajar (1996) y Lucybell –también conocido como “Disco Rojo”- (1998), editados por EMI y descatalogados cuando la banda fue fichada por la filial local de Warner, periodo que coincidió con su primer cambio de formación y posterior transformación de cuarteto a trío.
Diez años después de Peces, el sello independiente Escarabajo, nuevos administradores del sonido Lucybell, han reeditado estos tres discos en lujosas remasterizaciones con videos incluidos a modo de bonus para cada placa, justicia necesaria para recorrer parte de la historia de una banda fundamental y fundacional del rock pop patrio. ¿Ediciones definitivas? Quien puede saberlo, pero si un trabajo necesario que alguien debía de hacer.
Lo más interesante de estas reediciones es que permite apreciar como ha cambiado el sonido Lucybell en esta primera década. Entre Peces y Lucybell/Rojo los colchones de teclados acuáticos de Gabriel Vigliensoni impulsaban a la banda a través de un pop atmosférico que sabía fundir de un modo más agresivo el dream pop inglés de firmas con Cocteau Twins con una moral oscura, a medias tintas entre The Killing Joke y los primeros The Cure, postura bastante alejada del power trío en que Valenzuela y los nuevos integrantes han convertido al grupo. Las reimpresiones de Peces, Viajar y Lucybell/Rojo se asoman como retratos de otra banda, una que comparte vocalista y nombre con el que hoy (La Ley y los Tres fuera del partido) se ha convertido en la banda chilena más popular dentro y fuera de nuestras fronteras. Puro trabajo de historia.

APRENDIENDO A VOLAR

En pocas semanas se estrena en Chile “La Marcha del Emperador”, un espléndido viaje visual al interior del mundo de los pinguinos. Para ir calentando motores, nada mejor que recordar “Tocando el Cielo” otro recorrido físico y moral por el mundo de las aves.

Publicado originalmente en Wiken, El Mercurio, el viernes 1 de abril del 2005.

Tocando el Cielo

Usando el arco de la migración de los cisnes europeos al círculo polar, Tocando el Cielo es un bellísimo ejercicio de cine por cine, que lleva las cámaras al corazón más profundo del mundo de las aves. Colibríes, pingüinos, águilas calvas, garzas y grullas, entre otras especies emplumadas, son retratadas en primera persona por Jacques Perrin, Jacques Cluzaud y Michel Debats, responsables del galardonado Microcosmos (1996). Así, las cámaras y equipos de Perrin y sus socios terminan convirtiéndose en ojos de un mundo fascinante y ultraterreno. El filme, que se presenta como documental, es en realidad una experiencia sensorial que nos hace despegar hasta el mismo borde del cielo. Quizás lo más importante (e impactante) de Tocando el Cielo es el modo en que nos cuenta su historia sin necesidad de narrarla. Es verdad, la voz en off del actor y escritor francés Philipe Labró ayuda bastante a situar al espectador en el borde del trampolín, pero son las imágenes y la fotografía las que nos hacen saltar a la piscina y guían nuestro nado. Tocando el Cielo trata sobre el hecho de que la vida está hecha de promesas, las que se van cumpliendo a medida que vamos dando pasos. La promesa de caminar que lleva a un niño a aventurarse más allá de los brazos de su madre, la de amar que nos hace mirar a quienes nos rodean y así sucesivamente. En el caso del filme, la promesa que mueve el motor de su cuento es la de la supervivencia. Son aves en migración, aves que huyen de las inclemencias del tiempo sabiendo que allá, en el último lugar donde posarán sus alas, les aguarda la esperanza de seguir viviendo. Tocando al cielo es una metáfora visual que usa sus pájaros para hablarnos de esas pequeñas cosas importantes, extrapolables incluso a especies como la humana. Más que un documental, Tocando al Cielo es una película a secas, que hace que el espectador viva y disfrute del acto de volar. No hay moral educativa ni reflexiva acerca del mundo de las aves y su relación con el hombre, cada uno saca sus conclusiones si es que quiere hacerlo, lo importante acá es participar, ser protagonista del mundo de los cielos. Tocando al Cielo está en rotación por HBO con el nombre de Alas de Supervivencia, pero la experiencia de verla en cine es incomparable. Un filme básicamente bello. Muy bueno.