Archive | febrero 2007

ME CAGUE DE MIEDO…

Cuando chico, con la historia de:
  • El cuadro del niño llorón y todo eso de que era el diablo, de que salía del marco y mordía a los niños de la casa, que si lo ponías al reves veías a un lobo devorando al pequeño, que brillaba en la noche.
  • Cristo al final de La Profecía III. Si la idea era traer una imagen de paz y esperanza tras el mensaje del Anticristo, a mi me hizo cagarme en los pantalones.
  • La historia del tipo que hacía dedo, entre Los Angeles y Chillán. Un sujeto grande y vestido de negro, que tras detenerte te miraba con unos ojos rojos y profundos.
  • La versión de esta misma historia, pero con el sujeto apareciéndose en los dormitorio. Supuestamente era un Extraterrestre.
  • Con el mensaje del Cabo Valdez. Eso de que nosotros nunca sabríamos pero volveremos, me hizo mear.
  • El Vampiro de Traiguén. Los de la Santiago no tienen idea, pero en 1984, en Traiguén (IX Región) hubo un extraño caso de vampirismo, con un loco que atacó a un par de mujeres.
  • El cuadro de Cristo de la venida del papa, esa imagen procesada de la Sábana Santa de Turín. No me causaba nada, hasta que una vecina de mi abuela lo sacó de su casa porque se lo quedó mirando y a la imagen le salieron cachos y colmillos. Vieja loca, me tuvo una semana sin dormir.
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CAPITAL… LA DESPEDIDA


Fueron 6 años. Desde el 2000 al 2006, ininterrumpídamente y cada quince días, publiqué una columna acerca de TV en las páginas de Capital. Gracias a ella, conseguí mi pega actual y otros pitutos. Nada que decir, gracias a todos los que allí estuvieron y con quien compartí el placer de redactar acerca de una de mis pasiones: Matías del Río, Andrés Valdivia, Joel Poblete, Christián Ramírez y DON Héctor Soto. Y aunque la columna de TV se acabó, al menos en mi formato, la idea es reencontrarnos pronto con otros temas. Gracias totales. Esta fue la última columna.

CHILEVISION RELOADED

De cómo un canal que siempre se pauteó como una alternativa a los más grandes, acabó rindiéndose a la máquina: haciendo teleseries y combatiendo con toda su artillería en la guerra de los matinales.

“Piñera quiere que Chilevisión sea como TVN en los 90”, me comentó hace poco, en una fiesta, un amigo que de vez en cuando trabaja para la estación privada, “y no sé si eso sea lo correcto, o se está tomando un rumbo perdido”, agregó luego, antes de dispararme una andanada de razones que justificaban su teoría. Le pregunté la razón de su pesimismo a lo que el me contestó que mirara la programación y viera por mis propios ojos.
-Yo la veo muy bien-, le dije. –Acaban de debutar con una teleserie, harto buena por lo demás.
-Ese es el problema, pues Ortega, la teleserie de Chilevisión.
-¿No te gusta?
-Todo lo contrario, me gusta mucho. Sólo me da pena que el canal haya optado por esa ruta, la de las teleseries.
Me dejó pensando en aquello de la ruta de las teleseries. Según mi amigo, que me pidió guardara reserva de su nombre, la nueva administración de la ex red universitaria está empeñada en copiar el modelo de canal 7, en los primeros años del Gobierno de la concertación: un canal moderno, que marcaba tendencias, tomaba riesgos, impulsaba mucho a la cultura, pero que no desechaba fórmulas, como la de la teleserie antes del noticiario. TVN, durante los primeros cinco años de la última década del siglo pasado fue realmente un canal para todos los chilenos, que permitía la coexistencia de matinales “pre-faranduleros”, con obligados estelares y apuestas como El Show de los Libros. La diferencia que marcó frente a la competencia fue más que obvia, hasta que llegó el imperio de Rojo y el 7 entendió “erróneamente” que ser el canal de todos los chilenos era sinónimo de darle el gusto a “todos”. Se perdió el rumbo y hoy es una canal –el más grande- que no va a ninguna parte y que se ha acostumbrado demasiado a descansar en los laureles. El 13 y el Mega, con todo lo que uno puede criticarles, al menos han respetado su línea, uno de antemano conoce el puerto hacia el cual apuntan sus proas.
Y en la cuarta esquina, la del hermano menor que quiere agarrar su tajada, aparece Chilevisión. Un canal diferente, un canal para gente que piensa, un canal que se la juega por el teatro, por entender que los jóvenes son harto más pensantes que los zombies enganchados por Mekano y Rojo. Un canal que por años dio la cara en la pelea de ser distinto y que creyó con firmeza que a las ocho de la noche había gente que no quería ver teleseries y se la jugó por El Termómetro. Fue bonito mientras duró, pero los números no dieron en positivo así que porque mejor no pelear en el mismo ring que la competencia. Enero del 2007 marcará un antes y un después en la forma de hacer las cosas en Chilevisión. El éxito de Vivir con 10, nadie va a negar que es una buena teleserie, calentó los motores de los ejecutivos para enfilar hacia ese camino. Dejar de ser el grande alternativo para convertirse en la cuarta voz del conjunto. Claro, esas ansias de intentar copiar el modelo de TVN de los 90 hacen que la teleserie y el resto de su parrilla programática compitan con Tolerancia Cero y Ultima Mirada, dos de sus apuestas más emblemáticas. Pero hasta cuando durara la fiesta, quien puede saberlo. Dicen que este año Fernando Paulsen emigra al primer mundo, tal vez ese hecho marque el fin de la transición en el canal de Piñera y la moral del plástico terminé imponiéndose del mismo modo como Rojo devoró a TVN.
Una decisión, en teoría, tan superficial como hacer una teleserie y programarla antes que el noticiario central es cambiar toda una moral programática. Más que una declaración de guerra es un llamado de atención. Aquí estoy, no soy más el canal de al lado, ahora quiero competir en la cancha central. Y creo que no falta mucho para eso, SQP, su espacio más popular, ha ido mutando de un espacio de periodismo de farándula a una pelea de viejas histéricas y humillaciones dignas de un primero medio. Incluso trajeron a Nelson Mauri a ponerle baile al cuento, ¿que viene ahora, Rony Dance? Ver hoy SQP es recordar el Mekano de Viñuela o los cahuines de Rojo, que Chico Pérez y compañía pasen de los treinta no es un mero detalle, es simplemente patético.

EL CÓDIGO CENICIENTA

Aparecido en Cultura, de La Tercera. Sábado 24, 2007
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“Pasión India”
EL CÓDIGO CENICIENTA

Entre tantos Códigos, descendiente de María Magdalena y catedrales cerca del mar, la novela de Javier Moro, mezcla exquisita entre romance e historia, ha sabido ganar un justo lugar como una de las novelas más leídas y vendidas de los últimos meses.

Pasión India, de Javier Moro, no sólo se ha convertido en uno de los libros que mas ruido han hecho sin hacerlo, sino en una excusa más que necesaria para hablar de la actual forma del best seller y del papel que escritores, lectores y editores juegan en este campo de batalla. Ese delicado límite que separa (si es que lo hace) a la literatura seria de la literatura de supermercado. Porque si el lector promedio esta comprando y leyendo novelas como Pasión India, debe ser por algo. Elvis decía que un millón de personas no podían estar tan equivocadas, acá son varios miles menos, pero el dilema es el mismo.
Entre los muchos coletazos que ha dado el éxito de El Código da Vinci, quizás el más cuestionable (y también) el más obvio, fue la carrera editorial por replicar el éxito de Dan Brown. El 2003 fue el año en que los editores, casi por unanimidad, decidieron que el futuro estaba en el thriller histórico. Hace una semana, nuestra única, grande y “ajena” Isabel Allende agregó su cucharada a la cazuela, asegurando que los vientos literarios imperantes iban hacia ese lado de la cancha, el uso de la novela para tratar grandes misterios de la humanidad, todo contado con un lenguaje rápido, con mucha acción y una idea narrativa más cercana a Lost o a 24 que a lo que se entiende por novela artística. Y está bien que así suceda. El best seller tiene que existir para darle movimiento a la industria editorial; siempre ha sido así, no olvidemos que Alejandro Dumas y Charles Dickens escribían prosa comercial, que el folletín era la forma del “pagar por episodio”.
Y en esta pista, el baile nos traslada a España, donde hace rato hay voces haciendo harto más que ruido. El éxito de La Catedral del Mar, de Ildefonso Falconés de la Sierra ha sabido replicarse desde la madre patria a librerías locales. Javier Sierra, el “Dan Brown hispano”, aun no es muy conocido por estos lados, pero su Cena Secreta tiene una fiel camada de seguidores. Y entre ellos aparece Javier Moro con La Pasión India, novela que sin el apoyo y el ruido mediático de Falconés de la Sierra se las ha ingeniado para asomarse en las listas de los más vendidos tanto al otro lado del mundo, como en este punto final de la geografía. No es gratis que Penélope Cruz haya comprado los derechos fílmicos del best seller de Moro, la novela está escrita en imágenes, pensada para golear. Moro toma los elementos del thriller histórico pero cambia lo de thriller por romance, obteniendo en el cóctel un delicioso pastiche de novela rosa con locaciones exóticas y misterios culturales.
Basada en la historia real de Anita Delgado, española que a los 17 años desposó al maharajá Kapurthala en la India, la historia es contada desde la perspectiva de un moderno cuento de hadas. Y ahí esta el gran aporte de su autor. Moró entendió que la literatura es también un negocio y supo en qué aguas navegar. El relato de Anita Delgado era tan poderoso, que contarlo desde una mirada testimonial o periodística habría sido equivalente a matarlo, así que optó por novelizarlo. Pasión India es una historia de princesas y reyes enamorados, una romance de titanes en tiempos de “thrillers”. Nada tan descabellado, después de todo Cenicienta fue superventas mucho antes que El Código da Vinci.

WATCHMEN: UNA SECRETA HISTORIA VERDADERA

Hace como año y medio, Nicolás López me llamó para un proyecto “súper secreto”. Venía llegando de LA, donde mantuvo una serie de reuniones con Warner para ver futuros proyectos por encargo. Uno de ellos fue que presentara una idea de trama para Watchmen, proyecto que hoy está en manos de Zack Snyder de 300. Obviamente López se cayó de culo. Y yo también, cuando me contó (aún más al ver la cantidad de sobornos con los que lo llenño DC/Warner, originales de Alex Ross incluidos). La única exigencia que hicieron fue que tomara los elementos de la historia y lo ambientara en el presente, sacando todo lo de la Guerra Fría. Con Nicolás nos sentamos y esbozamos un plot de 17 páginas, en la que literalmente nos traicionamos como fans, sirviendo al estudio. Basicamente rehicimos Watchmen -o jugamos a hacerlo-. El plot fue terminado y supongo que enviado, no hubo respuesta, los sueños se fueron, pero muchos detalles de ahí pasaron a ser parte de Santos. Al final no paso nada, pero a modo de egómetro puedo decir que “casi” participé en Watchmen: The Movie. Aunque ahora, leyendo el plot… Creo que fue mejor que las cosas quedaran como quedaron. Esto es parte de ese esbozo.

EL MUNDO DE WATCHMEN

• 2001… faltan 12 semanas para el 11 de Septiembre, el inicio del fin del mundo.
• 2001… faltan 12 semanas para que un maniático estrelle dos aviones comerciales contra las Torres Gemelas del World Trade Center cambiando para siempre el panorama del orden mundial.
• 2001… faltan 12 semanas para que todo cambié y alguien asesina a un senador republicano, quien en la década de los 60, fuera uno de los más activos vigilantes enmascarados de Estados Unidos.
• 2001… y hace siete años, en 1993, tras un primer gran atentado contra las torres gemelas, Nueva York se preguntó, ¿para qué necesitamos superhéroes? ¿Quién vigila a los vigilantes?
• 2001… y hace siete años que la ciudad y la ley le dieron la espalda a sus defensores, cuando el acta Keene prohibió la acción de personas fuera de la ley.
• 2001… y hace siete años que no tenemos a nadie que nos defienda,
• 2001… faltan 12 semanas para el fin del mundo. Y nada ocurre al azar. Alguien está matando a los enmascarados. Los vigilantes deben volver a levantarse.
• 2001… ¿y si cambiar el orden de lo establecido acarrea la paz al mundo.?

PERSONAJES

• Daniel Dreinberg/Nite Owl: Está en los 40 y es un obeso y decadente hijo de millonarios. Excéntrico y amante de las aves. Cuando tenía 20 años descubrió que su tío era el 2º Nite Owl –dinastía de héroes vestidos de Buho, que desde los años 30 defienden la noche neoyorquina- y asumió como el tercer vigilante bajo esa identidad. Usó los millones de su familia para construir máquinas y trajes especiales. Su carrera sufrió un grave revés en 1993, cuando por orden del senador Keene debió confesar su nombre real a las autoridades. Tras esto se retiró a una vida anónima.

• Adrian Veidt/Ozymandias: carismático multimillonario, cabeza de un imperio que agrupa medios de comunicación (VeidtCom) y empresas de alta tecnología (Veidt Industries). Fue el primer vigilante en hacer pública su identidad, un año antes del primer atentado contra las torres gemelas (1992), también el primero en retirarse, lo que lo salvó del juicio público. Ozymandias nunca fue un hombre de acción, sino más bien un cerebro tras los vigilantes enmascarados. Actualmente se dedica a sus empresas y es estrella de un reality show muy parecido al de Donald Trump. Es uno de los tres hombres más ricos del mundo.

• Walter Kovacs/Rorschach: El más violento y sicopático de los vigilantes neoyorquinos. Un año después de la promulgación del acta Keene fue arrestado e internado en una institución psiquiátrica donde aún permanece, cada vez más calmado. ¿O eso es lo que creen? Tras las rejas escribe una columna para “The New Frontierman”, una publicación derechista y paranoica. Su único contacto con alguien del exterior son la visita quincenales de Daniel Dreinberg, su ex socio. Rorcharch es alguien que sólo espera el momento exacto para escapar.

• Laurie Juspeczyk-Blake/Silk Spectre: Laurie es parte de una dinastía de vigilantes enmascaradas. Su madre, Sally Júpiter, fue la primer Silk Spectre y su padre el Comediante. Desde la adolescencia, Laurie fue obligada por su madre a entrenarse como heroína, ésto la volvió vengativa y fetichista. Es una mujer dañada, que ha hecho más historia como pareja del Dr. Manhattan que como justiciera. La prensa la llama “la mujer de la bomba H”. Tras el asesinato de su padre busca refugio en Dan Dreinberg, con quien alguna vez tuvo una relación amorosa.

• Edward Blake/The Comedian: Fue uno de los primeros vigilantes. Hizo carrera en los 50 y 60, como el irónico y violento Comediante. De su relación con la primera Silk Spectre, nació Laurie, hija que si bien reconoció, nunca asumió como tal. A fines de los 60, ofreció sus servicios al gobierno, convirtiéndose en un agente de campo, involucrado en asesinatos políticos alrededor del mundo. En 1985 comenzó una carrera política, que lo llevaría al Senado en el año 99. Fue un reconocido defensor del acta Keene, lo que hizo que sus ex colegas le dieran la espalda. Fue clave en la confesión de las identidades secretas de otros superhéroes lo que –entre otras cosas- ocasionó el suicidio del veterano Captain Metropolis. The Comedian traicionó a los suyos y eso es algo que no todos perdonan. Por eso, tras su repentino asesinato, la policía buscará al culpable entre los ex Watchmen. No es tan descabellado pensar en una venganza.

• Dr. Manhattan: El público no sabe de donde vino ni quién es, algunos creen que es un extraterrestre, otros el diablo, aunque la hipótesis más aceptada es que se trata de un experimento genético. Lo cierto es que el Dr. Jon Osterman era un físico nuclear a cargo de varios programas atómicos en Nevada, cuando sufrió un accidente en una cámara experimental cuántica que literalmente lo convirtió en Dios. Apareció a fines de los 60 y desde entonces se convirtió en la principal arma estratégica norteamericana. Más que un superhéroe es prácticamente una divinidad de la era atómica. No hay imposibles para él, de hecho eventualmente el podría detener los atentados contra las Torres Gemelas. Su único vínculo humano ha sido su relación con Laurie Juspeczyk-Blake.

BLOGGER RECOMENDACION

A partir de este viernes, todos los viernes -o cada dos viernes- depende de mi estado de animo, recomendaré blogs que me parecen interesantes. O de los cuales me he vuelto adicto. Nada de calificación, ni estrellas, ni notas. Esto es un boca a boca. O un blog a blog. Así que si alguno quiere que lo recomiende, sólo insista en los comentarios.

Bitches go to Prada: El (o la responsable) de este blog me dejó una invitación a visitarlo un par de posteos más abajo. Mi querida esposa también me lo había recomendado, era que no, si es acerca de uno de sus temas favoritos. Como sea. A mi juicio lo mejor del blog es su pelambre a revistas como Paula. Y tambiñen que me dio la excusa para decorar este post con una foto de la top local Loreto Greve, aunque me vayan a castrar por hacerlo. En fin. Notable lo de la ropa que dejamos de usar. Un buen blog para los y las pegadas con el diseño y la moda y todo lo que tenga que ver con eso: http://bitchesgotoprada.blogspot.com/
Una Pausa: Carlitos Loyola Lobo, alias Blackbird, era un asiduo visitante a este blog. Y por rebote yo lo era de su anterior blog, que vaya a saber por qué bajó de la blosfera. Según “pájaro negro” este nuevo blog suyo es sólo una excusa o un paréntesis. Lo que sea, a mi me parece absolutamente notable. Con paréntesis así, nadie necesita día a días: http://carlitosloyolalobo.blogspot.com/

El Solipsista Ilustrado: Sergio Amira es un padre del cómic gringo y bajo el alias de el El Solipsista Ilustrado ha hecho lo propio en varios webzines, como el gran “Calabozo del Androide”. También compartimos blog en “Ucronía Chile”. Este, su blog personal, es una sana ensalada de grandes ideas acerca del noveno arte que tantos amamos. Si, eso fue cursi: http://solipsistailustrado.blogspot.com/

La Segunda Enciclopedia de Tlön: Sergio Meir es otro de esos grandes anónimos que han hecho historia en la ciencia ficción local. Este blog funciona como una especie de carta de presentación y ayuda en la difusión a la novela que está a punto de editar. La Segunda Enciclopedia de Tlön, en palabras de su propio autor, la primera novela steampunk criolla. Desde acá todo el apoyo: http://sergiomeier.blogspot.com/

Ritmono: Todos los discos del planeta para buiscar y descargar. Más que un blog, un servicio comunitario online, para tiempos con poca $$$. Ojo, tiene su propia radio. Una delicia de la re mil puta: http://ritmono.blogspot.com/

Metal y carnaval: Repetidamente citado en este blog. Este blog (valga la redundancia) argentino es hoy por hoy el mejor noticiario musical en la red. Este tipo, que se hace llamar Peter Griffin, se las trae y sobre todo sabe hacer muy bien su trabajo. Si uno quiere saber los conciertos que vienen, los que podrían venir, los setlist que están tocando y las razones de por qué se caen algunos shows a última hora, tiene que revisar este blog. Más que bueno, necesario: http://metalycarnaval.blogspot.com/

Starship Dimensions: No es un blog, pero si a uno le gusta la tecnología y la ciencia ficción puede ser una Biblia. Tampoco voy a entrar en más descripciones porque me tengo respeto. Y muy ñoño seré, pero buehhh… En fin: http://www.merzo.net/

El santuario del último Autobot: Un blogger peruano y su amor incondicional a los mas grandes robots de todos los tiempos. Con declaración de principios, fichas enciclopédicas y todo lo que un transfans debe manejar para declararse como tal: http://transformers-peru-tla.blogspot.com/

SANTOS TEASER TRAILER ONLINE NOW

Santos, la película de mi amigo persoal Nicolás López y en la cual aparezco acreditado como asesor creativo, todo un honor, estrena aquí y ahora, su teaser trailer. Y como un blog tiene harto de autopromoción, acá les va el link.

NEWS EN KAIFMAN BLOG


Las fotos de este post, son los borradores y la versión definitiva de la portada del libro.

Ha empezado la cuenta regresiva para el blog de El Número Kaifman. Creo que seis meses arriba es tiempo suficiente para publicitar la novela. Esto no quiere decir que el blog vaya a desaparecer, sino simplemente que no volverá a ser actualizado. En espera del minuto cero he subido más capítulos cortados y/o versiones extendidas de los que salieron en el libro. Accede aquí

DELETD SCENE: OZONO

Este era el capítulo más corto de El Número Kaifman. Fue quitado porque en rigor era bastante gratuito.
“¿EN QUE AÑO HICIMOS oficial lo de la capa de ozono? ”
-1985.
-Estaba segura que había sido el 87.
-Es fácil confundirse.
-El 85, siete después de la última bomba…
-Nueve.
-Es verdad, nueve, tiene razón. -…
-Marzo, 1976.
-13 de Marzo de 1976, para ser precisa.

DELETED SCENE: LAGO RANCO

POR ACA DEBERIAMOS comprar, pensó Teresa Ocampo al ver desde la camioneta de su marido, la forma en que la costa lacustre se doblaba en una pequeña bahía sobre la superficie del Ranco. Cerca de Futrono y Valdivia, mirando las islas del lago, siguió pensando y puso su mano sobre la de su joven esposo, que pasaba el motor del vehículo a segunda para aumentar la fuerza y así seguir trepando hasta la parte alta del camino.
-¿Falta mucho?-, le preguntó.
-Tu me quisiste acompañar-, le respondió su marido.
-No estoy reclamando, sólo te pregunté que cuanto faltaba.
-Está un poco más adelante, por esos cerros que se ven allá. Ahí volvemos a bajar al lago y listo. Te mueres cuando veas la casa.
Ignacio Ide sonrió pensando en la comisión que los gringos le iban a dar por el negocio. Hace dos años, cuando egresó de Agronomía en la Universidad de la Frontera de Temuco, jamás pensó que iba a dedicarse a detective de tractores viejos. Pero como decía su mejor amigo, así son las cosas, la vida tiene más vueltas que una oreja. Además le pegaban bien, mejor que en cualquiera de las empresas agroindustriales donde había dejado currículum. Y de regalo podía escoger la camioneta que le pareciera más útil para el trabajo, lo que era especialmente valioso para alguien que desde niño había gustado de los modelos americanos, grandes y gastadores. Daba lo mismo, total la bencina también era gentileza de los patrones. Sabía que Teresa soñaba con una casa por esta zona, junto al Ranco. Si las cosas seguían en su actual ritmo, tal vez podría dársela en menos de año y medio. Miró a su mujer y le sacudió el cabello. Era linda, incluso más que cuando la conoció, hacía cada vez más tiempo en una fiesta con gente de Servicio Social de su misma universidad.
La Ford F-150 de Ignacio Ide cruzó bajo una alameda joven y enfilo hacia la casa patronal del fundo Santa Silvana de Futrono, encaramada sobre una loma vigilante sobre el espejo de agua del Ranco. El lugar era como un castillo europeo, como una postal vieja pensó Teresa, mirando las apacibles formas del lugar.
-Te dije que te iba a gustar-, le comentó su esposo.
-¿Vamos a esa casa?
-No, donde don Germán, el administrador. El vive por el otro lado.
Una camioneta idéntica a la de Ignacio aparecía estacionada frente al caserón del fundo. El patrón vino por el fin de semana, pensó el joven agrónomo mientras manejaba hacia al otro lado del caserío.
La vivienda del administrador del fundo también miraba al lago. Teresa la reconoció como una de esas casas prefabricadas que una empresa canadiense traía armadas bajo el compromiso de levantarlas en menos de dos semanas. A Ignacio le gustaban, ella las encontraba un horror y desde que estaban juntos había luchado porque ese gusto abandonara la cabeza de su esposo. Viéndola resultaba evidente que la habían puesto sobre donde alguna vez hubo una construcción más vieja. También que parecía un injerto de modernidad clavado en un espacio pegado en tiempo pasado. Bodegones grises, un antejardín con plantas viejas, arbustos desteñidos y una gruta con una Virgen de Lourdes enmarcada en una corona de velas baratas no tenía nada que ver con ese chalet de dos pisos en estilo georgian, pintado de gris con marcos de madera blanca.
-Espérame en la camioneta-, le dijo Ignacio, mientras bajaba del vehículo y caminaba a la puerta de la casa.

EL PERRO se llamaba Kiper y era una heterogénea cruza entre pastor alemán y algún tipo de callejero. Vino apenas Ignacio Ide tocó la puerta de la casa de don Germán y corrió ladrando y lanzando dentelladas contra el joven agrónomo. “No hace nada, no le haga caso. Está viejo y le gusta hacer escándalo, lo tengo hace diez años conmigo”, le dijo el dueño de casa apareciendo desde el patio trasero, poco más atrás del perro. “¡Kiper, venga!”, lo llamó. “Ve, en el fondo es un cabro chico”, comentó mientras el animal volvía hacia él con la cabeza baja y la cola agitándose de un lado a otro.
-Pero sabe dar un buen susto-, comentó Ignacio.
-Ni que lo diga. Lo esperaba más temprano.
-Temuco no está tan cerca.
-Eso es cierto, ¿cómo estuvo el viaje?
-Sin novedad.
-Me alegro.
-¿Habló con su patrón?
-Como le dije por teléfono, Don Erwin me dio autorización para todo. Dijo que hiciera lo que quisiera con la maquinaria y hasta me regaló lo que usted ofrece por él. -Yo no, don Germán, los gringos…
-Mejor así, es bueno sacarle plata a los extranjeros.
-Eso dicen.
-Venga don Ignacio, por acá está, detrás de ese bodegón. Sígame. Kiper, sale… -, golpeó fuerte contra sus pantalones, el perro levantó la cola y escapó corriendo hacia el viejo deposito, junto al silo de cereales.
Teresa Ocampo imaginaba que el administrador del fundo era un hombre mayor, un viejo de confianza de unos sesenta o setenta años, como personaje de esos cuentos chilenos que la obligaban a leer en el colegio. Pero no, el tal Germán era bastante más joven, no tendría más de cincuenta años. Era alto, gordo y usaba un gran sombrero de ala, como de vaquero de filme de bajo presupuesto.
-Tere, ven-, la llamó su marido. –Trae mi carpeta y el computador-, le pidió. Ella se volteó hacia el asiento trasero, tomo los papeles de trabajo de su esposo, cubiertos por una tapa de cuero duro con el logo de la empresa y la laptop IBM. Quitó la llave del vehículo, bajó y activo la alarma. Las luces de la F-150 parpadearon dos veces.
-Don Germán, mi señora, María Teresa-, presentó el agrónomo.
-Hola-, saludó ella.
-Un gusto señora, Germán Landeros para servirle-, respondió el administrador, quitándose el sombrero.
-Toma-, le pasó los papeles y el computador a su esposo.
Caminaron hasta la vieja techumbre que era lo único que quedaba del antiguo bodegón grande del fundo. Una gata gorda y grande, manchada en la espalda maulló al verlos llegar y luego trepó hasta la parte más alta de la construcción. Teresa pensó que podrían tener un gatito en casa.
-¿Es suya?-, le preguntó a don Germán.
-La Clara es de todos, está embarazada.
Kiper reapareció junto al grupo y empezó a ladrar contra la gata, intentando en vano subirse a los sacos. Clara se estiró sobre una viga en la parte más alta del bodegón y no hizo mayor caso a los escándalos del viejo perro.
El tractor estaba tirado en el fondo del bodegón, tal cual Ignacio Ide lo había descubierto hacia ya un par de semanas. La única diferencia es que ahora estaba cubierto por una lona sucia y deshilachada.
-Lo cubrí para que no le cayera más polvo y los animales no siguieran usándolo de baño-, dijo don Germán.
Y porque ahora sabe que va a ganar buen dinero con él, pensó Ignacio Ide, mientras contestaba: “Veamos si todo está en orden, entonces”.
-Usted manda Don Ignacio.
Teresa siguió a su esposo hasta la vieja máquina, cruce entre chatarra mecánica y esqueleto de algún tipo de bestia prehistórica.
-Ábrame el motor, por favor-, pidió Ignacio. El viejo quitó la lona, soltó el seguro y abrió la puerta del interior del tractor, como si fuera el ala de una gaviota. Fierros ancianos y oxidados chirriaron agudos y asustaron a Kiper, quien escapó corriendo y no regresó a la escena. Ide le pasó a su mujer los papeles y sentándose en un cajón abrió el computador. Esperó a que el IBM Thinkpad cargara el sistema operativo e hizo doble clíc en el único archivo excel que flotaba sobre el escritorio.
-¿Qué modelo me dijo que era?-, le preguntó al administrador del fundo.
-Aquí dice Bulldog 1944-, leyó el viejo en el motor de la máquina.
-Bulldog L 1944-, leyó el agrónomo en la pantalla del notebook.
-Eso.
-¿Puede leerme el número de serie del motor?
Teresa Ocampo miraba todo sin entender nada, hasta donde sabía su esposo trabajaba con plantaciones y cosechas, no de mecánico.
-…
-¿La encontró?
-Espere, don Ignacio, es que está por debajo del motor.
Don Germán se encaramó sobre la máquina y se asomó a la parte más interna del jubilado corazón del tractor construido en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
-L-, empezó a decir con dificultad el viejo. –511 221-, luego repitió: -L 511 221. ¿Le sirve?
El marido de Teresa Ocampo abrió una segunda hoja de su planilla de cálculo y verificó que los datos coincidieran con lo apuntado.
-Sí don Germán, me sirve-, dijo.
-¿Entonces estamos?
-Usted lo dijo, estamos.
Era el tractor número doce que Ignacio Ide conseguía desde que empezó a trabajar para los gringos. No podía quejarse. No era una labor difícil. Al menos no después del dato inicial, que era lo que más demoraba. Pero a ellos los atrasos parecían no preocuparles, desde el inicio le dejaron claro que por ahora tenían todo el tiempo del mundo. Un proyecto excéntrico de museo de la agroindustria en Australia y la necesidad de rastrear todos los tractores de un determinado número de serie construidos en Alemania entre 1941 y 1946. Eran escasos, ahora costosos y estaban dispersos por los campos del sur chileno y argentino. El estado de las cosas en la Alemania tras la caída del 3º Reich bajó sus precios a un nivel ridículo y los convirtió en maquinaria económica, perfecta para el desarrollo agroindustrial de los dos países más australes de Latinoamérica. Los años los convirtieron en algo así como pequeñas joyas históricas, material de museo, curiosos objetos de deseo para millonarios con mucho tiempo libre. Y pagaban bien por esas chatarras. No tanto como a él por rastrearlos, pero si lo suficiente como para que el siempre ocupado administrador de un fundo cercano al lago Ranco le robara tiempo a su trabajo para dejar lo más presentablemente posible un tractor abandonado hacía más de tres décadas.
-¿Y ahora qué hago?-, le preguntó a Ide.
-Le voy a pasar unos papeles que tiene que firmarme y después esperar. A más tardar dentro de la próxima semana va a venir un camión a buscarlo, ellos lo van a llamar antes.
-Perfecto.
Ignacio Ide cerró el laptop y lo dejó en el suelo, junto al cajón que usaba para sentarse. Tomo la carpeta con documentos, la abrió y cogió un par de planas escritas por una cara, con el sello de la empresa marcado en la mitad superior de la hoja.
-Necesito que me firme aquí-, indicó, -ambas copias. Es una pura formalidad, usted entiende, es para entregarle el cheque sin problemas.
El viejo agarró las hojas y sin leerlas las firmó.
-Listo-, le dijo. Ide agarró los papeles y los depositó dentro de la carpeta, luego tomó un sobre blanco y alargado y se lo entregó al administrador del fundo Santa Silvana.
-Cuentas claras conservan la amistad-, le dijo.
Don Germán tomó su pago y lo revisó, todo estaba bien.
-Don Erwin tenía dos más de estos tractores, pero los vendió como fierro viejo, de haber sabido. Pero por acá cerca, en los fundos de la zona hay varios más, yo mismo los he visto. Si quiere le averiguo por ahí y le pego unos telefonazos.
-Se lo agradecería.
Ambos hombres se miraron, la esposa del más joven de ellos jugaba con la gata del lugar.
-Entonces estamos, vamos Tere-, dijo Ignacio. Ella le sonrió y siguió a su marido que se adelantaba con don Germán hacia la camioneta estacionada fuera de la casa.
-¿Don Germán?-, le preguntó ella al administrador del fundo. –Disculpe que sea tan curiosa, pero su casa es de esas prefabricadas canadienses.
-Si señora, la antigua estaba toda podrida y don Erwin pensó que era más rápido y barato comprar una de estas. No se demoraron nada en levantarla.
-¿Dos semanas?
-Menos, como ocho días, señora linda.

DELETED SCENE: EN UNA FORD EXPLORER

CECILIA HABLABA con su actual marido por el celular a manos libres mientras aceleraba la camioneta por las curvas de La Pirámide de regreso a los barrios altos de Santiago de Chile. Y mientras escuchaba la conversación, sentado en el asiento trasero de la Explorer, Paul pensaba en cómo era que se había convertido en la mejor amiga de su ex mujer. Cecilia estaba hermosa, más que cuando se habían conocido, aún le gustaba, lo suficiente como para sentir una estrechez en el pecho cada vez que hablaban por teléfono. O peor aún, cuando se veían. Samuel le había dicho que debía tirársela, sin compromisos, por derecho de ex, por una cuestión de peso histórico. Miró el cuello largo y moreno de la mujer que alguna vez condujo su vida y sintió una erección. Avergonzado cruzó las piernas y fingió leer una de las guías comerciales que estaban desparramadas junto a él. Mejor amiga, pensó, mientras se percataba que de haber una mínima posibilidad de que todavía latiera atracción de Cecilia hacia él, la conversación que se oía en el asiento delantero del vehículo estaría sucediendo a auricular cerrado. Si hubiera una mínima posibilidad de que ocurriera algo, el hombre que hablaba del otro lado de la línea no habría pronunciado su nombre, menos sugerido que lo invitaran a cenar. Paul no era competencia, nunca lo había sido.
Se había convertido en el mejor amigo de su ex y del actual marido de ella. La vida a veces parecía un mal relato de Reader´s Digest.
-Le voy a preguntar-, dijo Cecilia, -chao, un beso-, añadió después, antes de contar la llamada.
-Felipe dice si quieres ir a comer a la casa a la noche.
-Gracias, pero no puedo-, mintió Paul. –Tengo una comida con unos clientes-, siguió mintiendo.
-Bueno, cumplo con invitarte.
Sentado junto a su madre, Daniel cambiaba de radio en el estéreo de la camioneta.
-¿Dónde te dejo?-, le preguntó su madre.
-En el metro.
-¿A ti?-, le preguntó a Paul mirándolo por el espejo retrovisor.
-También.
El desproporcionado acoplado de un camión colapsaba el ritmo de la autopista en la curva más alta de la cuesta.
-Cresta, voy a llegar a la hora del pico-, exclamó Daniel mirando el atochamiento.
-¿Dónde?-, le preguntó Paul.
-A ninguna parte, papá. Me iba a juntar con unos compañeros a estudiar. Eso.
-¿Y que es de Cordelia?
-Terminaron-, le informó Cecilia-, si ya te había contado.
Era cierto, Paul se acordaba perfectamente, sólo quería un tema de conversación para apurar el taco.
-Puedo contarle yo, mamá-, dijo brusco, Daniel. –Terminamos, diferencias irreconciliables, lástima.
-Demás, era una chica muy agradable.
-Y rica-, añadió su hijo, era obvio que el tema le dolía –Dudo que alguna vez pueda meterme con otra mina tan linda en mi vida. Pero en fin, así es la vida.
-Le conté a tu tío que eras DJ…
-Si, y que te dijo.
-Nada, se río. Dijo que DJ Kaifman sonaba bien y que a tus abuelos les daría un infarto si se enteraran.
-Que les de…
-Daniel-, cortó Cecilia.
-¿Qué?… si el papá piensa lo mismo. ¿O no?
Paul no respondió. Agarró su chaqueta, que estaba enrollada junto a él y buscó en los bolsillos lo que quería mostrarle a su hijo, tal vez él podría ayudarle. Agarró el objeto, desenrolló un poco la maraña de cables y se lo enseñó a Daniel.
-Mira-, le dijo.
-Te compraste un iPod, que la raja, viejo-, saltó su hijo. –Puedes meter toda tu colección de Pink Floyd y Yes dentro, si quieres yo te convierto los discos-, continuó mientras agarraba el pequeño objeto blanco.
-No es mío, era de Samuel. Me lo dejó antes de irse al sur, según él no quería perderlo, porque tenía toda su colección de música, algo así.
-De más, esta huevadita tiene como cuarenta gigas de capacidad…
Paul trató de seguirle el juego a su hijo.
-No entiendo mucho de esto.
-¿Y ahora es tuyo?-, le preguntó. Paul tuvo el impulso de regalárselo, pero antes necesitaba saber más del aparato.
-¿Y qué es eso?-, preguntó Cecilia mirando el pequeño artefacto de adoración.
-Un iPod, mamá. Un reproductor de MP3 portátil de Apple, lo más cool del planeta,
-Igual no he podido hacerlo funcionar-, dijo Paul.
-Como tan huevón, viejo. Play, como todo en esta vida, mira, acá en el círculo del medio-, se la mostró, -esta claramente indicado el signo, la flechita de Play, se aprieta y listo… puro tecno gay.
-¡Daniel!-, volvió a insistir Cecilia.
-Qué, como si nadie supiera que el tío era gay. Somos adultos, maduros, mamá. Era un chiste, nada más. No creo que le moleste a nadie, tengo cero rollo con las inclinaciones del tío, era su vida.
El camión superó la parte alta de la curva y el tráfico empezó a ser más expedito. Cecilia aceleró la camioneta y pronto estuvieron sobre Vespucio Norte, corriendo hacia el eje de la ciudad.
-Eso hice-, le dijo Paul a su hijo, -presionar play, pero no pasó nada. Trata.
Daniel se calzó los audífonos y presionó la tecla de reproducción del iPod, efectivamente no pasaba nada.
-Pensé que podrían ser las baterías, pero están cargadas.
Su hijo volteó la cajita del aparato y verifico que la carga estuviera completa. Lo estaba. Luego se quitó los audífonos y empezó a mirar la pantalla de cristal líquido del iPod. Desde su lugar, Paul veía como manipulaba las teclas del objeto y parecía revisar algo en él.
-Que raro-, comentó su hijo.
-¿Qué es lo raro?
-Nada, que el iPod está lleno, cargado completo, pero no con música. Hay archivos de texto y aplicaciones, que se yo, que no tengo idea que podrán ser.
-¿No hay música?, pensé que esta cosa era como un walkman.
-Si pero no. El iPod en realidad es un disco duro portátil, cuarenta gigas de memoria que puedes andar trayendo cómodamente en tu bolsillo. Obviamente el tío lo uso como respaldo a su pega o algo así. Igual extraño, yo no usaría un iPod para esto. Es como tener un Ferrari y ocuparlo de taxi, ¿captas?
-Perfecto.
-Ni una sola canción-, murmuró Daniel
-¿Qué?
-Que reviso y reviso y en verdad no hay ni un solo archivo de audio en esta huevadita, igual me gustaría abrirlo con iTunes…
Antes de que Paul preguntara, su hijo le respondió que iTunes era el software para escuchar y bajar música de Apple, que con él funcionaba el iPod.
-Lo extraño es que este lleno de otro tipo de archivos-, continuó Daniel
-¿Y puedes abrirme esos archivos?-, Paul estaba aun más extrañado que su hijo.
-Podría tratar, aunque no prometo nada, son aplicaciones Apple y yo me manejo mejor con PC. ¿Tienes el cable firewall?
-Perdón.
-El firewall, el cable que usas para conectar el iPod con un computador, cargar la batería, intercambiar archivos, par todo…
-Venía sólo con los fonos.
-Todo mal entonces. Esta huevada no sirve. Se te va a descargar y va a quedar ahí, tirado, muerto.
-¿No puede hacerse nada?
-O sea si, podría conseguirme un firewall para revisarlo, tengo un par de amigos que tienen iPods, podrían prestarmelos.
-Trata, quizás Samuel haya dejado algo ahí que pueda dar luces respecto de porque le paso lo que le paso.
-Que susto, Paul, porque mejor no dejan las cosas como están y no sé, borran todas esas cosas. Lo de Samuel fue muy raro, yo prefiero que Daniel no se meta-, interrumpió Cecilia.
-No se está metiendo. Hay trámites pendientes, demasiadas interrogantes y pocas pruebas. Todo el mundo da por hecho de que el asesinato de mi primo fue un crimen pasional entre maricones. Por qué. Sólo porque no es primera vez que algo así ocurre en Temuco y por que esa ciudad esta llena de maracos-, debía ser primera vez que usaba esa palabra-. Perdona Cecilia, pero si puedo aclarar el asunto judicial y de paso limpiar la memoria de Samuel voy a hacerlo.
-Es raro escucharte hablar como abogado.
-Soy abogado…
-De practica corporativa…
-Puedo ser penalista, conozco a la gente indicada…
-No me cabe duda.
-Lo hago por Samuel, Cecilia. Si lo hubieras visto en ese motel-, hizo un alto. Su ex mujer lo miró a través del espejo, tenía una expresión de miedo en el rostro, como si presintiera que algo malo se deslizaba bajo el piso, algo que era mejor mantener alejado de su lado de la vida. -Todo es muy raro-, prosiguió Paul, -y como te dije, si puedo aclarar aunque sea un poco las cosas, lo voy a hacer. Lo siento si te asusté…
-No te disculpes, no me asustaste, sólo me preocupo por la gente que quiero-, Cecilia apretó una pierna de su hijo. –Además es cierto, tienes razón y todo el derecho del mundo a descubrir que paso y de paso limpiar el nombre de Samuel. Sólo me gustaría que no involucraras a nuestro hijo en ello.
Paul recordó la última vez que Cecilia se había referido a Daniel como nuestro hijo, esa noche en que hace nueve años le dijo que lo mejor era que se fuera de casa. Que ya no había vuelta, que de esa forma no iba a terminar odiándolo.
-No quiero involucrarlo, pero Daniel estudia ingeniería, tal vez conozca a alguien que pueda ayudarme. Un compañero, un amigo. Le pagaría, obvio. No estoy diciendo que…
-Ya, basta-, cortó el hijo de ambos. –Voy a hacerlo, no es difícil, además Samuel era de la familia. No hay drama con ello, además, que puede pasarme, por favor, no seamos paranoicos. Eso si viejo, recién hablaste de pagar, además como la mamá cree que puede haber riesgo no voy a hacerlo gratis.
-Vale, ¿y cuánto me va a costar?-, Paul sonrió, su hijo era rápido y astuto, mucho más que él a su edad. De hecho más que él a cualquier edad.
-Nada, pero me quedo con el iPod.
-Hecho.