Archive | mayo 2007

2 MESES DE CASADO


Y la más grande felicidad del univedrso conocido y desconocido. Un beso mona linda.

CIENCIA FICCION, CINE y TV: LAS 25 MEJORES

Invitados por la revista Entertainment Weekly, los guionistas de Lost, Heroes, el escritor Stephen King, una lista de escritores desconocidos y el equipo de la revista elaboró el canón de las 25 mejores piezas de ciencia ficción cine y TV de los últimos 25 años. Este fue el canon, en orden descendente. La misma revista cuenta de las peleas internas que surgieron al quedar fuera películas como El Regreso del Jedi o series como Star Trek: Deep Space Nine y Babylon-5 que cuentan con muchos seguidores, algunos integrantes del propio panel que dio con la lista.

  1. Matrix
  2. Battlestar Galactica -version 2003- (Serie)
  3. Blade Runner
  4. The X-Files (Serie)
  5. Star Trek II: La Ira de Khan
  6. Brazil
  7. E.T.
  8. Star Trek: La Nueva Generación (Serie)
  9. Aliens
  10. La Cosa: Enigma de otro mundo.
  11. Lost (Serie)
  12. Volver al Futuro 1
  13. Terminator/y Terminator II
  14. Children of Men
  15. Firefly/y Serenity
  16. Total Recall
  17. Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos
  18. Heroes (Serie)
  19. Starship Troopers
  20. Star Wars: Las Guerras Clónicas (Serie animada)
  21. Futurama
  22. Quantum Leap (Serie)
  23. Doctor Who -no ha parado desde 1963- (Serie)
  24. Galaxy Quest
  25. V: Invasión Extraterrestre (Serie)

Opioniones abieertas.

LA LANZA ROTA: LOS PIRATAS DE ROJAS

Ayer presenté la reedición de La Lanza Rota, la novela de fantasía épica del gran Alberto Rojas de Chile. Un gusto junto a un gran sujeto y a un libro, de cuyo relanzamiento, me siento un poco responsable. De más está recalcar la invitación a leerlo.

Los 10 mandamientos de La Lanza Rota

  1. La Lanza Rota es un viaje. Rojas es un viajero, un viajero de imágenes a través de palabras escritas. Su lenguaje es visual, producto de años de sobre exposición a películas buenas y malas; cómics buenos y malos, vidas buenas y malas. Por lo mismo su libro se lee como una guía turística a través de un mundo ficticio llamado Kalomar. Un mundo que con tanto brujo, dragón, monstruo y villano prefiero seguir mirando desde fuera.

  2. La Lanza Rota es una deuda pendiente. Chile con su larga geografía habitada por traukos, pincoyas, fiuras, colo colos y pihuchenes es un territorio que nos asalta con pura fantasía, por lo mismo se echaba de menos que llegara un Tolkien local a ordenar ese desorden para proponer una aventura de épica y espada, una mitología propia pero con autenticidad local. Sé que Rojas debe haberse ruborizado por lo de Tolkien local, pero bueno, es un referente que está ahí, gratis y le guste o no al autor, está jugando muy bien en el ajedrez que Tolkien patentó hace 50 años.

  3. La Lanza Rota es segundas oportunidades. El libro ya había sido editado, hace unos años, tras ganar un concurso de literatura juvenil. El libro ya había sido rescatado por más de un recopilador de la fantaciencia criolla. El libro reclamaba una segunda oportunidad. Una infidencia. Hace un par de años escribí para la Revista de Libros de El Mercurio una especie de canon de la literatura de género chilena, allí incluí a la Lanza Rota. Rojas me llamó ese día para agradecerme y para mencionar su sorpresa, entonces le dije que debía gestionar una reedición de su texto. A Dios gracias. O a Crom gracias, alguien me hizo caso.

  4. La Lanza Rota es una historia de amor casi tan buena como el libro que resultó. Rojas debería escribir un making of de La Lanza Rota que, estoy seguro, funcionaría como una gran historia de chico conoce a chica. Rojas se lo escribió a su novia, hoy su esposa y ella le insistió en que lo mandara a un concurso. Tímido al principio, aceptó el desafío después. Y como es muy cierto aquello de que siempre tras un gran hombre hay una aún más grande mujer –doy fe de ello- Paola acertó. Alberto y Stephen King están a dos grados de separación, su mujer fue también la que en los 70 insistió para que un entonces hippie profesor de secundaria mandara un manuscrito llamado “Carrie” a una editorial. Y ya ven lo que pasó.

  5. La Lanza Rota es un libro necesario. A todos nos gusta que nos cuenten historias, todos alguna vez hemos querido matar dragones y conquistar los mares del destino. Rojas nos ha regalado 232 páginas de su receta para convertirse en titán y vivir un buen rato dentro de una gran historia, su gran historia.

  1. La Lanza Rota es un videojuego impreso, un libro preciso que llega en un momento preciso. Un escape de brujos y espadas, de princesas y hechiceros, de objetos mágicos y lugares tenebrosos, para una época que se nos abalanza tan tenebrosa como las propias nieblas de Kalomar, pero sin la magia que bien ha condimentado Rojas.

  2. La Lanza Rota es La Guerra de las Galaxias y Piratas del Caribe. Pero también es El Señor de los Anillos, la Odisea, El Mío Cid, el Antiguo Testamento, las Eddas Escandinavas, los mitos de Chiloé, las Crónicas de Narnia, Asterix, Mampato. La Lanza Rota es la herencia local a la rica tradición del cuento de aventuras, el cóctel que la mente cyberpunkie de Rojas hizo de todos los relatos que escuchó, vio y leyó en su vida. Un charquican exquisito condimentado con la más honesta de las fantasías, la que surge de un autor que relata lo que a él le hubiese gustado que le relataran.

  3. La Lanza Rota llega en un periodo especialmente fructífero para la literatrura de género nacional. Rojas fue pionero en una generación en la que hoy aparecen nombres como Jorge Baradit, Francisca Solar y un montón de otros que vendrán. La reedición de la Lanza Rota es un acto de amor, pero también de justicia.

  4. La Lanza Rota es un objeto magnifico en una tradición narrativa nacional que a menudo se nos muestra oculta. La Lanza Rota es pionera, pero también heredera de las historietas de Máximo Carvajal y Mario Igor, de los cuentos de Hugo Correa y Hugo Silva. Libros como este, además de su valor literario, tienen uno patrimonial, el de rescatar lo que parece olvidado.

  5. Y la Lanza Rota es el libro de mi amigo Alberto Rojas, el hombre de los temas raros y bizarros de Internacional de El Mercurio. El obsesionado con los misterios y lo extraño. El Hombre-X con quien tantas veces me encontré en las comiquerías del Portal Lyon ocultando cómics bajo la chaqueta. El de las largas conversaciones de literatura y mundos inexistentes en el parrón del Parque Arauco. Es el libro de un colega y de un amigo. Y siempre es un gusto hablar y tirarle flores a los amigos. Más aún cuando se las merecen.

MUJER BONITA


Versión corta del artículo, publicado en Cultura, de La Tercera. Sábado 26 Mayo, 2007

Una vida modelo

Hace veinte años, Paulina Porizkova fue definida como la mujer más bella del mundo. Y con tal “título” no era raro que cobrara casi medio millón de dólares por una portada. Ante eso, que el futuro de la llamada madre de las supermodelos estuviera ligado a la literatura, resulta por decir lo menos… freak.

En 1987, Paulina Porizkova se preocupaba de encabezar la lista de las más bellas y sexies del planeta. Dos décadas después, la única lista que parece preocuparle es la de los más vendidos de la revista de libros del New York Times. La frase no la inventó quien escribe esta nota; fue plagiada del comentario que la revista Vogue le dedicó a A Model Summer, novela recién publicada por la que alguna vez fuera catalogada como la mujer más hermosa del planeta. La misma que a mediados de los ochenta, cuando arribó de Europa del Este a Manhattan, revolucionó los cánones estéticos de la época. Y también la misma que, junto a su colega Cindy Crawford, inauguró la era de las supermodelos.

No es menor la importancia de Porizkova en el llamado mundo runway, mal que mal, gracias a ella, son hoy quien son nombres como Heidi Klum. Petra Nemcova o Kate Moss entre tantas otras. Paulina no inventó la pólvora, sólo la bañó en diamantes. Antes de su irrupción la “forma” de las modelos se limitaba a una colección de caras bonitas y cuerpos sinuosos: belleza anónima para decorar portadas de revistas de modas, catálogos y comerciales. La Porizkova le dio nombre y apellido a la profesión, convirtiendo a las colegas que venían tras ella en superestrellas y subiendo el apelativo de top model a la cabeza de las fantasías masculinas, reemplazando el sitio que por décadas tuvieron las estrellas de Hollywood. Pero como bien dicen por ahí, la vida tiene más vueltas que una oreja, y la modelo que llegó del frío (como la llamaron alguna vez, aludiendo a su natal Polonia) destinó su vida post pasarelas a una carrera que -en teoría- se aparece en las antípodas de la ocupación que la convirtió en mito. Paulina Porizkova cambió las tapas blandas de la edición de trajes de baño de la Sports Illustrated por el placer de ver su nombre impreso en la portada de una novela en tapa dura. Y aunque lo suyo no es precisamente gran literatura, la ex modelo ha sabido darle una buena mascada a la amplia torta de la narrativa comercial. Su debut como novela esta hoy dándole más ganancias que su mítica aparición en Playboy en agosto del 87.
No es novedad que hace rato las mujeres la están rompiendo en la más pop de las narrativas. Esa que artillada con campañas de prensa hipertrofiadas, sabor a mucho ketchup y portadas diseñadas con moral de afiche de cine: ideales para aeropuertos y supermercados, entiende mejor que nadie lo que el pueblo quiere leer. Y aunque el nombre de J.K. Rowling es el primero que se aparece en la cabeza, no es el único. En el último par de años, Jane Jansen con La Ecuación Dante ha asaltado las pistas del thriller histórico aprovechando el espacio dejado por la demorada próxima novela de Dan Brown. Su colega, Kathleen McGowan suma millones escribiendo acerca de su supuesto parentesco con María Magdalena (que motivó una columna similar a esta hace unos meses), mientras en las cancha del terror, Elizabeth Kostova y Stephanie Meyer adhieren lectores gracias a su reinvención del vampirismo. El procesador de textos femenino vomita best seller con precisión matemática. Sin embargo, en esta piscina, la Porizkova nada con una evidente ventaja sobre sus colegas. Primero por su obvia belleza física y segundo por su inusual currículum. Que la primera mujer que convirtió el modelar en una de las tres profesiones femeninas más rentables de la historia se pase al bando de las escritoras no sólo es inusual, sino derechamente freak. Y aunque previo a ella, otras catwalk como Cindy Crawford, Kate Moss, Sophie Dahl y la más ventilada de todas, Naomi Campbell intentaron probar suerte en los anaqueles de las librerías, la diferencia con la Porizkova es más que amplia. De partida la crítica ha sido bastante favorable con su novela y segundo al parecer de verdad escribe, así lo testifica la escritora de libros juveniles Joanne Russell, quien en 1992, coescribió un relato para niños con la ex modelo. Y lo que no es poco, sabe de qué trata su libro y como se llaman sus personajes, algo que la Campbell y su ejército de ghost writers no consiguieron dicimular.
Cuando en abril pasado, este libro de poco más de 300 páginas sobre el primer verano como modelo de una muchacha de 15 años, irrumpió en las listas de ventas, el escritor y crítico de modas Alex Kuczynski habló con cierta ironía del surgimiento del subgénero “supernovelas por supermodelos”, aludiendo de rebote al previo fracaso de la Campbell en estas aguas, mismas en las que Paulina está nadando con mejores resultados. El propio Kuczynski lo sostiene, A Model Summer no va a cambiar la literatura, pero entretiene y está bien escrito. Y claro, el beneficio de la duda es válido, después de todo la mezcla entre flashes, pasarelas y Microsoft Word no es muy frecuente que digamos, pero no seamos machistas, mal que mal en otras artes el caso no es tan raro, David Bowie y David Gilmour (Pink Floyd) también partieron como modelos y nunca nadie se los ha sacado en cara.

SPIDER-BLACK

  1. Odie Spider-Man 3. Y me da lata enumerar acá las razones. Y más lata me da, porque soy fan de la 1 y la 2.
  2. Igual le prendo velitas a Spidey, y no se las voy a apagar nunca.
  3. Esto es lo que escribí sobre el buen vencino en la última Rolling Stone, una semana antes de ver la película.

UN NEGRO PRESENTE

Para los neófitos, Universo Marvel es el espacio ficticio en que se agrupan todos los personajes creados y mantenidos por la editorial del mismo nombre. Es decir las ciudades y sitios donde cohabitan los X-Men, Hulk, el Capitán América, Los 4 Fantásticos, Iron Man y Spider-Man entre un extenso panteón creado (y recreado) por Stan Lee en la década de los 60. Necesario, es también, aclarar que no debe confundirse con la competencia, es decir con el Universo DC, ambiente “editorial” en el que respiran los encapotados de la familia integrada por Batman, Superman, Aquaman, Mujer Maravilla y un largo etc. Con lo anterior claro, ya podemos tirarnos a la piscina del sorprendente Spider-Man, superhéroe que desde su creación, en 1962, se ha caracterizado por llevar al plano de la épica urbana los problemas del ciudadano común y corriente. Y era que no, si al contrario que otros colegas suyos, cuya doble vida los limitaba a agencias gubernamentales y fortunas familiares e industriales, el buen Peter Parker no era más que el último eslabón en la cadena social neoyorquina. Un chico de clase media baja, venido del peor sector de Queens; nerd, ingenuo y objetivamente medio leso, que tras ser picado por una araña radiactiva (en la historia original, genéticamente alterada en las películas y mutante, según la línea Ultimate) dedicaba la mitad de su tiempo a salvar a los inocentes. No por gusto, sino por culpa, tras el asesinato de su tío, quien le inculcó su ya clásico leit motiv que a gran poder, gran responsabilidad. Y con ese peso encima, la carga de vestirse de mallas y balancearse a través de los rascacielos neoyorquinos acabó convirtiéndose en una maldición que ha afectado su vida personal, profesional y afectiva. Hace rato que Peter Parker quiere dejar de ser Spider-Man, tal vez su cuenta regresiva esté pronto a llegar a cero.

Con la tercera entrega fílmica encima, lo cierto es que la vida del arácnido, en sus colecciones de cómics, cruza hoy por un puente sobre aguas demasiado turbulentas. Durante el 2006, el Universo Marvel pasó por lo que se llamó Guerra Civil, evento que fue gatillado por una iniciativa gubernamental (impulsado por la versión “cómics” de Bush Jr.) en la que el congreso gringo –en la ficción– aprobó un acta de registro para enlistar a todos los superhéroes norteamericanos, bajo el estatus de ser personas de destrucción masiva, en otras palabras: armas humanas. Y dentro de la comunidad disfrazada surgieron dos facciones; la “derechista”, que apoyó esta medida, comandada por Iron Man, y la “izquierdista”, que fue representada por el Capitán América. El conflicto terminó con la victoria por parte de los aliados de Iron Man, juicios, muertes, héroes desacreditados públicamente y sucesos como la separación de Los 4 Fantásticos y el encarcelamiento y posterior asesinato del Capitán América. Y en medio de ese caos, el buen Spidey, que como buen integrante del proletariado, no supo que hacer ni con quien aliarse y se metió en un problema tras otro. Al principio apoyó a Iron Man, lo que le valió una armadura arácnida de regalo, pero el repudio absoluto de sus cercanos, más aún cuando el muy bruto decidió hacer pública su identidad secreta. Resultado: fue despedido de la Universidad donde hacía clases, J. Jonah Jameson (que lo quería como a un hijo) le cerró las puertas del Daily Bugle e inició una campaña pública en su contra; la gente lo empezó a ver como bicho raro, su matrimonio con Mary Jane Watson entró en crisis y para rematarla, la Tía May recibe un balazo como venganza por ser “tía de Spider-Man”. Complicado como pocos, al final de la Guerra Civil, Peter decidió cambiarse de bando, pero ya era demasiado tarde, su vida y la de sus seres queridos ya estaba arruinada. Y por su culpa.

Y como si lo anterior fuera poco, Peter descubrió que su ex novia, la fallecida Gwen Stacy, mantuvo amores secretos con Norman “Duende Verde” Osborn, de cuya relación resultaron dos gemelos, que hoy adolescentes, buscan desquitarse con quien creen, asesinó a sus padres. Con todo este cóctel no tiene nada de raro que Peter haya decidido colgar su clásico traje azul y rojo, reemplazándolo por al uniforme negro que usó a fines de los 80 (no el con vida propia que acabó convertido en Venom, sino el de tela), como una forma de expresar públicamente su “negro” estado de ánimo, además de su actual status de fugitivo del gobierno, producto de su tardía afiliación al bando perdedor en la Guerra Civil. Lo que Peter en verdad deseaba era renunciar a su carrera heroica para siempre, lo que hubiese podido hacer si no hubiera hecho pública su identidad secreta. Los errores se cuestan caro y Spider-Man los está cancelando con la más griega de las tragedias.

50 COSAS INÚTILES QUE SÉ DE STAR WARS (FELIZ CUMPLEAÑOS JEDIS DE CORAZON)

Hoy se cumplen 30 años desde que aquello de “Hace mucho tiempo en una lejana galaxia…” nos voló el rostro. Y aunque todos hemos crecido y algunas cosas han cambiado, sería un maldito en no reconocer la importancia de Star Wars en mi vida. Puede que haya reclamado por las precuelas, escupido contra George Lucas, pero la fascinación siempre ha seguido intacta. Parte de mi cambió en 1981 cuando en un cine de provincia vi El Imperio y aunque no entendí nada quedé enfermo con las naves y los AT-AT todoterreno, como les decían entonces. A Star Wars le debo mi fanatismo por el cine, mi fanatismo por el cómics, el posterior descubrimiento de Tolkien, de la ciencia ficción y la fantasía como un género serio e incluso a lo que me he dedicado de grande. Es más, a mi mujer la conquisté (entre otras cosas) con un que la fuerza te acompañe, cuando la vi triste una tarde de marzo del 2005. Si eso no es grande, ni idea que pueda serlo. Feliz cumpleaños a todos los Jedis de corazón, un abrazo intergaláctico.

Star Wars me ha enseñado muchas cosas. Con honestidad creo que estas son las 50 sagradas tonteras que por alguna absurda razón (y sin necesidad de buscar en internet) me sé de memoria, supongo que es cuestión de amor. La invitación a los lectores de este blog está abierta, cualquier cosa de Star Wars que sepan, bienvenida sea.

  1. Que Darth es el prefijo de caballería de los Sith.
  2. Que desde la gran guerra Sith sólo hay dos de ellos: maestro y discípulo.
  3. Que Darth Plagueis fue el mentor de Palpatine y que este lo asesinó.
  4. Que Darth Maul era un buen acróbata, pero pésimo espadachín cuerpo a cuerpo.
  5. Que no hay nada más inutil que 300 Stormtrooper contra un capitán coreliano llamado Han Solo.
  6. Que TIE significa Motores Iónicos Gemelos.
  7. Que el único TIE con hiperimulsor es el de Vader.
  8. Que Antilles es el apellido más común de la Galaxia, equivalente a Pérez.
  9. Que Tantive IV es el nombre de la nave de Leia en Ep. IV.
  10. Que Toshiro Mifune era originalmente Obi-Wan Kenobi, como un homenaje de Lucas a Kurosawa, a quien plagio hasta la insolencia en su sagrada epopeya galáctica.
  11. Que los Jawas quizás sean un estado larvario de los Tusken Raiders.
  12. Que el esqueleto que se ve en el desierto, en Ep IV, pertenece a un Dragon Krayt, la especie nativa más feroz de Tatooine.
  13. Que los soles de Tatooine se llaman Tatoo 1 y 2.
  14. Que la estrella de soft porno Koo Stark sale en una escena cortada de Ep IV como la novia de Biggs Darklighter, el amigo de Luke.
  15. Que alguna vez, en España, tradujeron a Luke Skywalker como Luke Trotacielos.
  16. Que el escuadron de Luke en la novela era Azul y en la película Rojo.
  17. Que los Y-Wing era biplazas y los X-Wing monoplazas.
  18. Que el monstruo que vive en el pozo de desperdicios de la Estrella de la Muerte se llama Dianoga.
  19. Que AT AT significa Transporte de Asalto Todoterreno.
  20. Que los snowspeeder no son naves, sino trineos de levitación construidos con proas de Y-Wing Fighters.
  21. Que Avenger y Executor son dos nombres de Destructores Imperiales.
  22. Que antes de Ep II, Boba Fett era un ex soldado imperial.
  23. Que antes de las precuelas, Han Solo era un ex alumno de la escuela naval imperial.
  24. Que Yoda se escondió en Dagobah porque necesitaba hacerlo en un planeta dominado por el lado oscuro para pasar piolita.
  25. Que la carrera de Kessel es el recorrido por el cual el Falcon rompió todos los records de velocidad.
  26. Que las mayores naves de la alianza son los cruceros calamarianos y son mayores que los Star Destroyer Imperiales.
  27. Que Greedo siempre disparó primero y dijo algo asi como “Domvitalé Solo”
  28. Que los Calamarianos y los Quarren son las dos especies nativas del planeta Mon Calamari.
  29. Que Jabba originalmente era un sujeto gordo que usaba pieles de animales para vestirse y así salía en Ep IV.
  30. Que Jabba el Hutt alguna vez se tradujo como Jabba el Hucha.
  31. Que el mineral que se explota en Bespin es gas tibana
  32. Que Bespin no tiene superficie sólida.
  33. Que la segunda Estrella de la Muerte es el doble de grande que la original y para los eventos de El Regreso del Jedi tenía exactamente 1/3 de su hemisferio occidental inacabado, pero su sistema de armas era completamente operativo.
  34. Que los Ewoks son más inteligentes de lo que parece y estan emparentados con los Wookies.
  35. Que El Regreso del Jedi originalmente se llamaba La Venganza del Jedi y que los habitantes de Endor era una tribu de Wookies, los que fueron cambiados por Ewoks por petición de los hijos de Lucas.
  36. Que la nave subluz más rápida de la Alianza es el A-Wing Fighter, y superluz el Falcon.
  37. Que Wedge Antilles es el verdadero gran héroe de la Alianza.
  38. Que el Hutt que se ve detras de Jabba en la carrera de las vainas de Ep.1 es una hembra y su nombre es Gardulla.
  39. Que alguna vez se rumoreó que el verdadero nombre de Obi-Wan era OB-1 (se pronuncia igual) y que el tío era un clon.
  40. Que Coruscant se ubica exactamente en mitad de la Galaxia y su superficie entera está construida a modo de ciudad planetaria.
  41. Que en Ep. I en lugar de decir senador Bail Organa de Alderaan dicen senador Bail Antilles de Alderaan. El error fue del propio Lucas que se confundió en el guión.
  42. Que en Ep. I iban a aparecer unas brujas Sith.
  43. Que dos E.Ts. aparecen en el senado galáctico de Ep. 1.
  44. Que Qui-Gon Jinn originalmente se iba a pasar al lado oscuro, convirtiéndose en el aprendiz de Palpatine en el Ep. II.
  45. Que cuando Lucas, abandonó la idea de la caída de Qui-Gon (por ser muy parecida a la de Anakin) el malo de Ep II iba a ser una mujer.
  46. Que Conde Dooku se llama así para que su firma fuera Conde D., un homenaje a Conde Drácula, el personaje que hizo inmortal a Christopher Lee.
  47. Que Peter Cushing y Christopher Lee, los dos mayores mitos de la Casa Hammer aparecen en Star Wars, ambos como villanos.
  48. Que Han Solo aparece en el guión original de Ep.III, como un niño adoptado por los Wookies.
  49. Que la explicación de la inmortalidad de los Jedis es chanta, pero da lo mismo.
  50. Que la sustancia en la que congelaron a Han Solo se llama Carbonita y que como dijo Triumph, el perro de Conan O´Brian, eso a nadie le importa.

PORCUPINE TREE: FEAR OF A BLANK PLANET… EL MEJOR DISCO DEL AÑO

Estaba entre Neon Bible de Arcade Fire y Year Zero de NiN, pero Steve Wilson y su combo me volaron el rostro, Fear of a Blank Planet es un puto DISCON, así escrito con mayúsculas. Una amalgama de estilos, desde el pop electrónico al rock progresivo pasado por heavy metal, neo psicodelia y ambient. Inclasificable e inabarcable, ese sentencia de algunos críticos de que el actual estado de la música pop trasciende los géneros y estilos se comprueba perfecto en esta placa. Si alguien se pregunta como va a sonar la música del futuro, debería bajar esta joyita. O comprarla, porque putah que vale la pena. Mi primer disco 5 estrellas absolutas del 2007. Si Deadwing, el previo de PT era grande, esta huevada la cagó. Así bien de guata, bien subjetivo, bien personal y bien de sobreexposición a la acidez Porcupine Tree, creo que Fear of a Blank Planet es…

  • El mejor disco de synth pop desde Violator, de Depeche Mode.
  • El mejor disco de space pop desde Lazer Guide Melodies de Spiritualized.
  • El mejor disco de pop británico desde la dupleta The Bends/Ok Computer de Radiohead
  • El mejor disco de heavy metal desde Lateralus de Tool (y Deadwing de los propios Porcupine Tree)
  • El mejor disco de art rock desde Tree of a Perfect Pair de King Crimson
  • El mejor disco de “Pink Floyd” desde Animals, si, se leyó bien.
  • El mejor disco de pop experimental e inclasificable desde () de Sigur Ros
  • El mejor disco de prog rock desde Drama de Yes
  • El mejor disco de neoprog desde Clutching at Straws de Marillion
  • El mejor disco de neosicodelia desde Yoshimi Battles Pink Flamingos de The Flaming Lips
  • El mejor disco del 2007 desde Neon Bible de Arcade Fire

Y la dura, mientras más lo pienso, más creo que me quedo corto.

EL NUEVO FLASH GORDON

Después del hits del remake de Battlestar Galactica, el Sci-Fi Channell se viene con una nueva serie-remake-reboot-relo que sea. Esta vez Flash Gordon, tal vez el más mítico de los héroes espaciales. La historia es una versión modernizada de la clásica. Flash es un atleta olímpico que sobrevive a una lluvia de meteoritos, junto a Dale Arden, una periodista. La lluvia no es natural y obedece a una serie de catástrofes naturales impulsadas por el emperadore Ming del planeta Mongo quien pretende destruir y conquistar nuestro mundo. Flash, Dale y el profesor Hanz Zarkov, un genio loco, se las arreglan para viajar a Mongo a detener a Ming. Y ahí recién comienza el brillo. Eric Johnson y Gina Holden, ambos ex Smallville, interpretan a la pareja Flash y Dale. Ming el despiadado cae en manos y cara de un tal John Ralston, que no tengo idea quien será y me da lata buscar en IMDB. La serie se estrena el 10 de agosto, cruzemos los dedos para que sea la mitad de buena que Galactica… Y para que ocupen el tema de Queen, está diciendo.

SANTIAGO DE CHILE (2º Parte)


La primera parte de este relato aquí.

DICEN QUE FUE UN PULSO electromagnético. Así lo informaron por radio, dos días después del corte. Una señal común en AM para todo Santiago, el único medio que logró resucitar tras el apagón. Oficialmente se debió a la caída de un satélite espía estadounidense cerca de angostura de Paine. El aparato llevaba un detonador experimental que se activó con el golpe, dejando a oscuras y borrando prácticamente todo el valle central de Chile. Repetidamente se nos ha pedido calma, que el gobierno norteamericano esta asesorando en todo al nuestro, que por emergencia fue trasladado a Valparaíso, que todo se solucionará dentro de unos días, que no es necesario desesperarse, que se han tomado las medidas necesarias para paliar la emergencia. En el banco me informaron que el dinero estaba seguro, pero que mientras no se reiniciara el sistema no estaba permitido generar circulante y me aconsejaron buscar cartolas y documentos que me hubiesen enviado por correo físico antes del evento cero, como han empezado a llamar al hecho, en murales y panfletos distribuidos por Santiago. Leticia se ha encargado de buscar esos papeles y ordenarlos por fecha. Se ha mantenido más calmada de lo que yo hubiese imaginado. La entrada y salida de la ciudad está prohibida con vigilancia militar y el aeropuerto fue cerrado. Como ya dije, la presidencia fue trasladada a Valparaíso, donde ha funcionado como una sola unidad con el Congreso, eso al menos es lo que se nos dice, porque lo cierto es que desde hace dos semanas, del único mundo que conocemos es de Santiago de Chile. Afuera podría haber estallado la Tercera Guerra Mundial y no tendríamos idea.

Al quinto día un bando oficial declaró que los supermercados deberían abastecer gratuitamente a las familias santiaguinas. Se nos pidió censar a nuestros grupos familiares y acudir tranquilos al almacén más cercano, que se otorgarían cuotas de alimentos no perecibles a cada familia, no mucho, pero si lo necesario para subsistir hasta que todo volviera a la normalidad. Todos sabemos que los alimentos se están acabando, pero nadie dice nada, es mejor así, se vive más tranquilo. Los niños parecen los únicos realmente felices. No entienden nada y les encanta estar con los papás todo el día en la casa. Supongo que el hecho de que todo haya coincidido con las vacaciones de verano, ha logrado que Martita (y todas las Martitas de la ciudad) no se de cuenta del verdadero estado de las cosas. Además está la nieve de ninguna parte, cada noche a las diez con un minuto exacto, como un reloj bien aceitado. Los niños son felices jugando en el patio, nosotros cada vez menos. La radio dice que la nieve viene de la cordillera, afectada por los golpes ultrasónicos de la detonación del pulso. Explicaron que para nosotros fue inaudible, pero que de algún modo, que no me pidan reseñar, produjo algún tipo de variación telúrica en las nieves eternas de loa Andes profundos. En verdad soy un ignorante en esta clase de temas, pero por favor no me pidan que me crea lo de la nieve. Es verano, continúan haciendo 35 grados a la sombra, hasta las nieves eternas están derretidas. Hace un mes nos advertían que con el calentamiento global todo estaba seco, ahora quieren que aceptemos sin mayores preguntas una nieve que no es nieve, una nieve que no viene de ninguna parte.

Cada dos días mi hermano Jaime pasa por la casa, temprano en la mañana, a tomar desayuno. Trae el pan que le dan cada jueves en el supermercado y algo dulce para echarle. Nosotros le convidamos agua y café. Prácticamente no conversamos, miramos en silencio como juegan los niños y escuchamos las mentiras de la radio. Esta mañana aseguraron que tres barcos de guerra, con tres generadores de pulso habían zarpado desde San Diego, California, rumbo a Valparaíso donde recalarían en un par de días. La idea era transportar los generadores a los cerros cercanos a Santiago para detonar un nuevo pulso, que aseguran reiniciará todos los aparatos eléctricos de la ciudad.

–Ojalá resulte– comentó mi mujer.

Jaime la miró y repitió el ojalá. Martita me tocó la pierna y me preguntó cuando iban a abrir el McDonalds, que tenía ganas de comer una cajita feliz.

–No sé, mi amor– le dije.

–Pucha– respondió y volvió a molestar a su hermano, que pisoteaba con un dinosaurio de juguetes unos soldados de plástico, viejos y verdes, que encontramos en la bodega poco antes de navidad.

–Todavía tienes tu bicicleta– me preguntó mi hermano.

–Por ahí está. ¿Por qué, se te echó a perder la tuya?

–No, es que quería pedirte que me acompañaras a la tienda un rato.

Leticia lo miró, luego me miró.

–Sólo un rato, cuñada querida– le dijo. –Te lo prometo.

–Vuelvo antes de mediodía

Leticia levantó los hombros y no dijo nada. Cuando empezaron a correr los días me hizo jurarle que no iba a dejarla sola, que no saldría de casa hasta que todo se normalizara. Hasta el supermercado vamos los cuatro, su idea es que si pasa algo nos pase a todos juntos. Tiene pavor de quedarse sola. Ya no sé cuantas veces me ha pedido disculpas por haberse enojado conmigo por el asunto de la plata de la nana y ya no sé cuantas veces le he dicho que no ha pasado nada y que vamos a estar juntos y bien. Se que también le ha afectado no saber nada de sus padres y hermanos, ubicados en alguna parte del sur de Chile, perdidos en sus vacaciones e imposibilitados de llamar y de volver a Santiago. Dice que su madre debe estar muriéndose de angustia. Conozco a mi suegra y sé que es verdad.

Le di un beso en la frente y le repetí que no se preocupara, que iba a volver lo antes posible. Ella no me dijo nada, odia que rompa mis juramentos.

Jaime me acompañó a la bodega y me ayudó a bajar mi vieja mountain bike, una Oxford de doce velocidades que tengo desde hace casi veinte años. Alguna vez la usé para subir el San Cristóbal en un ritual que repetía sagradamente todos los domingos, ahora lleva demasiado tiempo colgando sin ser usada. La limpié con un paño que encontré por ahí y revisé que los neumáticos tuviesen aire. Mi hermano me ayudó a tensar un poco la cadena y luego partimos.

Tobalaba se veía desolada. Pocos peatones, menos ciclistas, ni un solo motor. Jaurías de perros vagos se habían instalado a lo largo del canal San Carlos así que le sugerí a Jaime que mejor nos fuéramos por las calles interiores. Tomamos por el Vergel, luego bajamos hasta Eleodoro Yañez, Orquídeas, Carmen Silva hasta Lyon. Una ciudad fantasma, Santiago de Chile se había convertido en eso. Miré los edificios de departamentos, ni una sola persona se asomaba por las terrazas y llegué a pensar que tal vez nosotros éramos los únicos que quedábamos. Me equivoqué.

CONDELL EL HEROE OLVIDADO

No tengo nada contra Prat, de hecho hasta lo encuentro admirable (es curioso, pñero ambos héroes de Iquique, Prat y Grau lo son por igual dosis), pero me da un poco de lata que se tienda a olvidar a Condell. Y es injusto porque Condell solo se echó a la mayor nave peruana -La Independencia era más grande y más poderosa que el Huascar, de hecho era la nave más poderosa de todo el conflicto- a pura astucia. Es nuestro Han Solo, piloteando su Millenium Falcon con velas a través de asteroides marinos para hacer encallar a un Star Destroyer. En la MUY le hicimos justicia y esto fue lo quie hace un año publicó el gran Alejandro Lecaros en estas páginas.

EL HEROE OLVIDADO DE IQUIQUE

Una postal típica de las escuelas chilenas es la celebración del 21 de mayo. Niños y niñas de todas las edades, que quizás no tienen mucha idea de lo que están conmemorando, se forman ordenados y repiten de memoria la legendaria arenga de Arturo Prat. Otros hacen dramatizaciones, recitan poesías y reviven los detalles del legendario combate naval donde la vieja Esmeralda se hundió con su bandera al tope en la rada de Iquique.

Y claro, sin duda lo de Prat y sus hombres fue una gesta tremenda que hasta el día de hoy inspira a marinos y civiles, pero la mayoría de la gente se olvida que ese mismo día otro hombre de mar chileno, a bordo de un barco igual de frágil, obtuvo una victoria imposible frente al navío más poderoso de Perú. Ese hombre es Carlos Condell, el otro héroe del 21 de mayo.

Combate en Punta Gruesa

Cuenta la historia que eran las seis de la mañana cuando se vieron los primeros humos al norte. Dos barcos antiguos y en mal estado mantenían el bloqueo chileno al entonces puerto peruano de Iquique, mientras el resto de la escuadra se dirigía a El Callao. Tras ordenar que los hombres almorzaran, ambos capitanes, Arturo Prat en la Esmeralda y Carlos Condell en la Covadonga, esperaron la llegada de sus enemigos: los poderosos Huáscar e Independencia.
A los pocos minutos, un disparo del Huáscar atraviesa de lado a lado a la Covadonga. Condell, dándose cuenta de que es cosa de tiempo antes que su barco sea hundido, decide salir de la bahía y navegar pegado a la costa hacia el sur. De ese modo, mientras la Esmeralda se batía con el Huáscar, la Independencia sale en persecución de la fugitiva cañonera. La artillería nacional dispara todas sus municiones, pero tras evadir dos intentos de espolonazo, Condell se juega el todo por el todo y acerca su nave más hacia la costa. Es su única oportunidad para mantenerse lejos del alcance enemigo. Juan Guillermo Moore, el comandante de la Independencia, ordena un tercer intento de espolonazo contra los chilenos. Y en ese momento se escucha un crujido. El casco peruano encalla en el fondo rocoso de Punta Gruesa. “Hasta aquí no más llegaron”, murmura el capitán nacido en Quilpué y comienza el bombardeo contra la herida Independencia. La victoria pertenece a los marinos nacionales.
Condell planea regresar a Iquique cuando en el horizonte ve el humo del Huáscar. Entiende que ya es tarde, que la Esmeralda de su compañero de curso ha caído y que su barco no está en condiciones de enfrentar al Huáscar. A duras penas huye hacia Antofagasta y luego hasta Valparaíso. Se había perdido un barco ese 21 de mayo, pero gracias a Condell y Prat, Chile había ganado mucho más.

La batalla según los expertos

Según el libro El Veintiuno de Mayo de 1879, recopilación hecha por el general Pedro Muñoz Feliú de diversos textos escritos por Benjamín Vicuña Mackenna, “la Covadonga tuvo la feliz ocurrencia de separar a los enemigos, uno a uno podrían evadir más fácilmente los espolonazos al alejar a un adversario (…) Condell vio la imposibilidad de defender o ayudar a la Esmeralda y salió del puerto”.
Otro autor de la época es Francisco Machuca, alias “Captain”. Este oficial del ejército durante la Guerra del Pacífico, también las hizo de periodista en la época y escribió muchas publicaciones de alto valor histórico. Y en uno de sus textos entrega una relación de las municiones usadas durante las cuatro horas de pelea de la Covadonga: 38 balas sólidas de metal, 37 granadas de 70, 15 tarros de metralla, 30 granadas comunes, 4 granadas comunes de segmentación, 34 balas de a 9, 3.500 tiros de rifle y 500 tiros de revólver. En otras palabras, la tripulación chilena disparó todo lo que tenía a mano para dañar a la Independencia.
Sin embargo, para Marcelo Villalba, investigador histórico del museo virtual de la Guerra del Pacífico, otro factor a destacar en la batalla es que a pesar de que los peruanos conocían su cartografía, Condell jugó con un elemento sicológico. “Provoca y provoca a Moore con su resistencia hasta que lo saca de sus cabales como niño chico y se produzca este ejemplo de David y Goliat. La sicología de Condell es la de un marino y la de un soldado. Sabe que no se puede rendir porque sería una desmoralización tremenda, así que no está en su espíritu rendirse. Eso pudieron haberlo hecho en la misma rada. Él pretende hacer algo, dice ‘yo debo provocar el mayor daño posible’ arrastrándolos justamente hacia los arrecifes”.

La nación se moviliza

En los días posteriores a las batallas del 21 de mayo, cuando las noticias sobre el sacrificio de Iquique y el triunfo de Punta Gruesa llegaban telegrafiadas desde el norte, destacados intelectuales, políticos y hombres de sociedad celebraban reuniones en honor a los héroes del norte. El cronista Benjamín Vicuña Mackenna cuenta que la tripulación de la Covadonga tuvo un recibimiento de héroes en un “meeting” realizado en la Alameda y la Plaza Pública, que congregó a miles de personas.
Es más, los primeros informes señalaban que la tripulación de la Esmeralda había preferido incendiar su propia caldera –la Santa Bárbara- antes que rendirse frente al Huáscar. Se desconocía que el barco había sido hundido por el enemigo mientras peleaba y que su capitán había muerto valientemente durante un intento de abordaje. Por esa razón, si bien se consideraba valeroso lo de Iquique, al principio la hazaña de Condell cobró mayor relevancia e inspiró mayores alabanzas y homenajes.
Villalba comenta que cuando se informa a La Moneda lo que pasó en el 21 de mayo, la primera reacción fue de frustración porque hundieron la Esmeralda y se perdió gente, porque lo de Punta Gruesa se supo después. “Pero cuando se conoció, este triunfo dio un golpe positivo tremendo. Sirvió como propaganda y en Valparaíso se le dio una llegada de héroe a Condell, con cañones de salva incluso. En la sicología colectiva pesó fuerte el tema de haber hundido la Independencia”.
Al día siguiente este ánimo se apoyó con la verdadera versión de lo que pasó en la Esmeralda. Las imágenes de Prat y sus hombres peleando hasta el último momento defendiendo la Esmeralda, de Ernesto Riquelme disparando el último cañonazo con el agua prácticamente al cuello y de la bandera jamás arriada, poco a poco ocuparon el centro de los elogios, desplazando paulatinamente la victoria de la Covadonga.
Ahora, desde un punto de vista material, el hundimiento de la Independencia fue un golpe casi mortal para la estrategia peruana. Su perdición significó la reducción de prácticamente la mitad del poder marítimo de Perú, dejando a Chile con la supremacía casi absoluta en un escenario vital para el transporte de tropas, víveres y pertrechos para guerra terrestre. De hecho, Miguel Grau tenía todo un plan de ataque para atacar los puertos chilenos, pero tras la destrucción de la Independencia tuvo que reestructurar su estrategia por completo.
No obstante, hoy en día se tiende a pasar por alto el episodio de Punta Gruesa. “En Chile uno siempre está recordando combates como La Concepción donde, a pesar del heroísmo, perdimos. Pero se olvida que tienes triunfos materiales. Lo de Condell da vuelta la página, cambia la mentalidad, infunde al chileno el convencimiento de que puede vencer a dos enemigos potentes. Perú nos doblaba en población, Bolivia nos doblaba en población y siempre fueron superiores en términos de armas. El triunfo material de Condell permitió un cambio en la dirección de la guerra”, comenta Marcelo Villalba, el director del museo virtual de la Guerra del Pacífico.
Incluso, muchos aseguran que fue en Iquique y Punta Gruesa donde se ganó realmente la Guerra del Pacífico. Estimulado por el ejemplo de Prat y la audacia de Condell, el pueblo comenzó a apoyar decididamente la guerra –la cual hasta entonces no era muy popular-, inscribiéndose en los cuarteles para defender el honor de la patria hasta las últimas consecuencias. El mismo Vicuña llamó en un discurso hecho tres días después de los combates a “decir no a la bandera de parlamento y ponerse a la altura”. Y es que ese 21 de mayo ocurrieron dos cosas. Prat se convirtió en el símbolo del hombre que entrega orgulloso la vida por amor a su país, mientras Condell era alzado como el intrépido marino cuyo ingenio y valor habían derrotado a un enemigo invencible. Ambos llenaron planas en los diarios, ambos fueron homenajeados públicamente y ambos inspiraron la unidad nacional en torno a la guerra. Pero, si ambas batallas fueron importantes, ¿por qué la acción de Condell pasó a segundo plano?

El carácter de Condell

Es indudable que tanto Iquique como Punta Gruesa sirvieron como propaganda a favor de la guerra. Pero, si bien el conocimiento completo de la gesta de Prat ya eclipsaba el valor del triunfo de su colega, el carácter de Condell también pudo ser un factor en su pérdida de popularidad. Según comenta el suboficial (R) Manuel Chamorro, del departamento de relaciones públicas de la Armada y experto en historia naval, cada vez que se le consultaba por los detalles del combate, el marino, lejos de convertirse en el alma de la fiesta, prefería bajarle el perfil al tema.
“Últimamente la Marina ha ido destacando más lo de Condell. Incluso hay un monolito en el lugar donde se hundió la Independencia en Punta Gruesa y se rememora todos los años. Pero el mismo Condell no quiso darle mucha importancia al hecho. Su reporte fue lo más simple posible. No exalta nada, como que fue una cuestión de deber. Su carácter debe haber sido muy sencillo ya que nunca quiso darse a conocer más de lo necesario”.
Otros investigadores agregan que su formación profesional le impedía buscar la fama. El marino tenía su escuela. Condell fue parte del famoso “Curso de los Héroes” donde también estuvieron Prat, Luis Uribe y Latorre, una generación de marinos a los que se les inculcó el amor por la patria y el profesionalismo. Así, para Condell no había que sacar provecho de su victoria, simplemente había cumplido con su deber de marino.
Diversos relatos de la época confirman esta apreciación y aseguran que Condell era un tipo quitado de bulla, retraído y muy disciplinado. Pero, al mismo tiempo, lo definen como un hombre de carácter fuerte y decidido. Así se desprende de la narración que hace el 6 de julio de 1879 Juan González Concha, capitán de altos de la Covadonga, cuando le preguntan qué hacían el comandante y los oficiales durante la batalla:
“Lo que hacían era pelear y ¡fuego, muchachos! Yo aguaitaba al comandante para ver si se ponía detrás de la chimenea. Pero, ¡bueno el chiquitín! Ni pestañeaba siquiera y manda que manda: ¡orza a babor!, ¡a estribor la caña! ¡fuego, muchachos! ¡adelante la máquina! ¡fuego y fuego y viva Chile! Y golpes con la espada retando a los negros. ¡Qué hombre tan guapazo y tan formal entre las balas! Como yo estaba en el trinquete, tenía a mi capitán Condell a la vista y no le perdía pisada”.
El mismo Vicuña Mackenna, que fue uno de los principales promotores de la apoteosis de los héroes de Iquique, escribió otro artículo en el cual, tras ocupar varias hojas elogiando a Prat, otorga un par de páginas a Condell: “la heroica vida de Prat no sería completa sin el corolario de su bravo vengador. No emprenderemos, sin embargo, la tarea de presentar de cuerpo entero al comandante y salvador de la Covadonga”. Sin duda, un claro signo del rumbo que iba tomando la percepción del 21 de mayo. Pero también destaca las virtudes del carácter del comandante de la Covadonga: “Carlos Condell es esencialmente un hombre de acción, es un navegante, es un artillero, es un hijo del mar”. Y haciendo referencia a su origen escocés y a que su padre también fue marino, concluye que “pertenece a esa raza de pájaros del mar”. En resumidas cuentas, un hombre de pocas palabras y con un fuerte sentido del deber.
Un testimonio mucho más cercano lo encontramos en el libro Crónicas de Guerra, escrito por el veterano J. Arturo Olid. Este marino tenía 13 años cuando se enlistó para participar en la guerra y, sirviendo a bordo de la Covadonga, fue un testigo clave de los hechos de Punta Gruesa, los cuales relató en una serie de artículos y cartas que aclaran bastante el panorama. Para él, Condell tenía un carácter sumamente impetuoso “y su espíritu ardiente y fogoso no concebía ni aceptaba la idea dejarse echar a pique dentro de la bahía de Iquique, aunque este hecho ocurriera cómo debía ocurrir, después de una resistencia desesperada y heroica. A Condell le agradaban las situaciones difíciles, buscaba el peligro y la lucha, no solamente para caer combatiendo como un héroe, sino también para caer arrastrando en lo posible a su enemigo”.

Los cuestionamientos

Algunos cronistas peruanos afirman que las acciones de Condell durante las batallas del 21 de mayo en vez de ser consideradas heroicas, merecen cierto grado de reprobación. En particular, se le acusa de haber desobedecido las órdenes de Prat de “seguir sus aguas” en Iquique. El veterano de Punta Gruesa, J. Arturo Olid, al preguntarse si hubo desobediencia militar, asegura que estrictamente hablando sí la hubo. Pero, agrega, “las diversas fases por las que atraviesa un combate naval de dos o más buques autoriza a los jefes de ellos para sacar de la situación el mejor partido posible, haciendo daño al enemigo”.
También deja claro que Condell sabía que no podía escapar de un buque que andaba tres veces más rápido que el suyo y que su plan era hacer el mayor daño posible hasta el desenlace final. Olid relata que al tercer intento de espolonaje, “el comandante comprendió que éste era el golpe de muerte y con la entereza de su valor y su calma estoica mandó hacer los últimos disparos y enseguida dio la orden de estar listo para el abordaje”.
Otra crítica tiene que ver con el supuesto ensañamiento de la Covadonga contra la encallada Independencia. Que fueron ametrallados, que no se respetó la bandera de rendición y que no se enviaron botes de rescate una vez sometida la nave, son parte de estas acusaciones. Sin embargo, Olid nuevamente sale al paso y desmiente estos rumores argumentando que si bien parte de la oficialidad de la Independencia hacía señales con pañuelos blancos, al tope del mástil seguía flameando la bandera peruana. Es decir, según las ordenanzas marítimas comunes, la nave no estaba rendida. Así, siguieron los cañonazos hasta que algunos marineros arriaron su pabellón nacional e izaron la blanca de rendición. Por otro lado, habría sido una torpeza dejar a la Independencia en condiciones de ser reparada por sus dueños.
Luego de esto, Manuel Orella, el segundo al mando de la Covadonga, pidió autorización para bajar un bote y traer como prisionero al comandante peruano Moore. Pero el mismo Condell en su parte oficial comenta que no pudo verificar el rescate “no obstante mis deseos, porque el blindado Huáscar que había quedado en el puerto se aproximaba”. Por los daños sufridos en la pelea con la Independencia, Condell juzgó demasiado aventurado pasar a bordo del barco derrotado y prosiguió la retirada al sur, hacia Antofagasta, para las reparaciones.
Sobre el supuesto ametrallamiento de los peruanos, el investigador Marcelo Villalba señala que la Covadonga no portaba ametralladoras, sino que fue tan nutrido el fuego de los artilleros chilenos que los peruanos asumieron que había una. “En realidad, fueron las esquirlas de los tarros de metralla que se ocupan a corta distancia”, aclara.
Finalmente, algunos acusan que Condell sólo pretendió salvar el pellejo al huir hacia Punta Gruesa y que tuvo un tremendo golpe de suerte al toparse con las rocas de la zona. Sin embargo, el testigo Olid entrega un elemento clave que apunta a que el marino no intentó huir: la fragata peruana daba 14 millas por hora mientras la goleta chilena daba a todo reventar 5 millas. Con esa diferencia de velocidad, era imposible pensar en una fuga exitosa. Condell no sabía que la Independencia iba a encallar, pero sí estaba seguro de que Punta Gruesa significaba una ventaja para la Covadonga y un peligro para el enemigo. “Todos, de capitán a paje, sabían que si los peruanos se aventuraban a los bajos de Punta Gruesa, era buque perdido, a menos que alcanzaran a hundir a cañonazos a la Covadonga”, finaliza el veterano.