Archive | diciembre 2009

LO MEJOR DEL 2009… QUE VI, LEI, ESCUCHE, ETC, DURANTE EL AÑO

DESCARGAS (ANTES CONOCIDOS COMO DISCOS)
  1. Live in London, Leonard Cohen
  2. Dark Side of the Moon, The Flaming Lips
  3. The Resistance, Muse
  4. Embryonic, The Flaming Lips
  5. The Incident, Porcupine Tree
  6. Insurgentes, Steve Wilson
  7. Yes, Pet Shop Boys
  8. Working on a Dream, Bruce Springsteen
  9. In this Light… , The Editors
  10. Walking on a Dream, Empire of the Sun

BONUS
Mejor disco “comprado” el 2009

  1. Flashback (boxset triple), ELO

PELICULAS

  1. Up
  2. District 9
  3. Enemigos públicos
  4. El Gran Torino
  5. Watchmen
  6. Te amo Brother
  7. (500) Days of Summer
  8. Bastardos sin gloria
  9. Avatar
  10. Star Trek

BONUS
No las vi, pero sé que me van a gustar

  1. Moon
  2. A Single Man
  3. Third

Segunda oportunidad, me quedé dormido

  1. Funny People

LIBROS

  1. Freddie y yo (una autobiografia), Mike Dawson
  2. Prat, Patricio Jara
  3. Missing, Alberto Fuguet
  4. El fondo del cielo, Rodrigo Fresán
  5. Correr el tupido velo, Pilar Donoso
  6. Dejame entrar, John Ajvide Lindqvist
  7. Fantasmas, Joe Hill
  8. Papel y plástico 1 y 2, Oscar Lombana
  9. Milagros de Vida, J.G Ballard
  10. Pequeñas cosas, Jeffrey Brown
  11. Kalfukura, Jorge Baradit
  12. Quemar un pueblo, Patricio Jara
  13. Locke & Key, Gabriel Rodriguez y Joe Hill
  14. Las Playas del Otro Mundo, Barros & Babul
  15. Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larson

BONUS
No lo leí, pero de seguro estaría en mi top 5

  1. Under the Dome, Stephen King.

Manuscritos inéditos leídos el 2009

  1. Zombie, Mike Wilson
  2. El Horror de Berkoff (Dejad a los niños), Francisco Ortega (caridad empieza por casa)

CONCIERTOS

  1. Pet Shop Boys
  2. Peter Gabriel
  3. Radiohead
  4. Depeche Mode

TV

  1. Operacion Huemul: El Reich Argentino (THChannel)
  2. Los 80
  3. Mad Men
  4. Battlestar Galactica
  5. Dónde esta Elisa
  6. Lost
  7. 24
  8. Las Malvinas: Guerra desde el aire (THChannel)
  9. The Big Bang Theory
  10. The Office

BONUS
No las he visto, pero parece que son acabo de mundo

  1. Torchwood (temporada final)
  2. Flash Forward

Revisa los Anuarios del 2005, 2006, 2007 y 2008 en este link

760 CANCIONES PARA HACER LA VIDA UN POCO MEJOR

BROTHER OF MINE, de y por ABWH: Anderson, Bruford, Wakeman, Howe (YES)

AVATAR = ROGER DEAN + YES

AVATAR es un tremendo logro visual. La película es alucinante por donde se le vea, pero a Dios lo que es de Dios y al Diablo lo que es del Diablo. Los paisajes del planeta Pandora con árboles eternos, animales que suman dinosaurios con mamíferos, islas y montañas flotantes son preciosos, sobrecogedores pero… ESTAN LEJOS DE SER ORIGINALES Y VISIONARIOS… Hace más de 30 AÑOS QUE FUERON pintados y soñados por el gran Roger Dean en las cubiertas de los discos de Yes y de otras bandas de rock progresivo. Para los que vieron o veran la película, fijence en las montañas arco donde ocurre el tercio final y compárenlas con la últimas imágenes de esta lista, llamadas precisamente “Montañas Arco”

ADIOS AL 7º DE LINEA (2010)

La semana pasada estuve perdido en Iquique, Pisagua, Dolores y Tocopilla recorriendo los escenarios de la Guerra del Pacífico, para ser exacto en el desarrollo de los guiones de la serie que se estrenará en Mega el año entrante. Y mientras en la prensa se filtra la búsqueda de nuestra Leonora Latorre (la Sidney Bristow de la Guerra del Pacífico) los obreros nos dedicamos a escribir. Este es un extracto del escape de Leonora en Pisagua, del capítulo 3. Perdonen lo desordenado del formato, pero trasladar de FinalDraft a Word y de Word a blogger es una mierda.
EXT – PISAGUA/PUEBLO – NOCHE
Elcira ha ido a buscar algo que comer, cuando desde una esquina descubre un inusual movimiento de tropas que se despliega hacia la parte alta de la ciudad. Tira las cacerolas que lleva consigo y regresa corriendo al refugio
EXT/INT – PISAGUA/REFUGIO – NOCHE
Elcira corre a través de los refugiados, tropieza con algunos
ELCIRA
Perdone
Se resbala, demora, trata de pasar entre la gente, no puede, le cuesta, cada día hay más gente en el refugio, hasta que finalmente llega donde Leonora
ELCIRA
Tome sus cosas rápido, señora. Apúrese
LEONORA
¿Qué pasa, mujer?
ELCIRA
Vienen por nosotras, mi niña… la policía militar viene hacia acá
LEONORA
Está segura
ELCIRA
Si, señora, acabo de ver soldados peruanos caminando hacia acá. Vamos
Elcira agarra del brazo a Leonora. Caminan entre los refugiados. De pronto Leonora se detiene, hay una forma más rápida de escapar.
LEONORA
Espera, por allí hay una puerta que da al patio trasero, vamos
Le indica la dirección y la insta a caminar con ella. Toman sus cosas y salen del lugar. Algunos las miran, notan que hay algo raro
En el camino se encuentran con la Patrona del refugio, que las detiene
PATRONA
Y ustedes dónde creen que van con tanta prisa
ELCIRA
Mi sobrina se siente mal, buscamos un hospital
PATRONA
No tan rápido, me deben dos semanas, les dije, sólo tres días libres
LEONORA
Mañana me llega dinero desde Arica, no se preocupe, le pagaré de sobras. Ahora si me permite
Y apuran el paso hacia la parte trasera del caserón, apartando a la Patrona.
Entonces alguien tumba las puertas a la entrada del refugio. Y ante los gritos de la gente, ingresa un grupo de policías militares
Disparan al aire
Todos gritan
Uno de los policías pasa adelante
POLICIA
Nadie se mueva, tenemos información fidedigna que aquí se ocultan dos espías chilenas
Los policías rastrean. Levantan a los que duermen. Son violentos. Los apiñan como animales.
Ingresan Buendía y los dos soldados. Miran como el resto de los uniformados hostigan a los refugiados
BUENDIA
Son dos mujeres, señores. Una de ellas joven y hermosa, una dama de sociedad.
Entonces la Patrona sale de su escondite
PATRONA
Yo las he visto mi generalísimo. Estaban acá entre nosotros. Una de ellas dijo estar enferma
Buendía se acerca
BUENDIA
¿Y donde están ahora, señora?
PATRONA
Estaban aquí mismo hasta hace unos minutos, pero salieron fueron hacia allá señor, al patio de atrás
Buendía hace un gesto. Los policías militares corren hacia el patio. Todo es un caos. Niños y mujeres lloran.
EXT – PISAGUA/REFUGIO/PATIO – NOCHE
Los soldados salen al patio, empujan puertas y apuntan sus fusiles de un modo exagerado, casi ridículo, como si enfrentaran a bandoleros muy peligrosos. Pero el patio se encuentra totalmente desierto. Buendía aparece tras ellos
BUENDIA
¿Dónde están?
SOLDADO
Debieran estar acá, pero no hay nadie, mi general.
BUENDIA
(Mira el patio, en verdad no hay nadie, todo desierto) Mierda, búsquenlas y encuéntrenlas aunque tenga que cavar hasta el infierno.
SOLDADO
Desaparecieron, es esfumaron.
BUENDIA
Los duendes desaparecen, no las mujeres. A trabajar holgazanes y no quiero más excusas
El general se retira dejando a los soldados solos.
EXT – PISAGUA/ REFUGIO/PATIO/TECHO – NOCHE
En el techo del refugio, hecho de tejas cubiertas de matorrales, acostada, muy agachadas
casi invisibles, las mujeres observan.
Leonora tapa la boca de su criada, como si quisiera evitar que incluso respirara. Cuando ven a las tropas retirarse, hablan
ELCIRA
Buena su idea de ocultarnos acá arriba, mi señora
LEONORA
Si, pero no podemos quedarnos acá arriba toda la noche, hay que bajar y buscar un lugar seguro donde escapar del general
ELCIRA
Venga conmigo, hacia esas calles oscuras (le muestra) hay bodegas abandonadas. Usted me lo ha dicho, la noche es el mejor disfraz.
Elcira baja del techo y ayuda a Leonora. Luego, ocultas por las sombras, corren en dirección a lo propuesto por Elcira.

SCHOOL OF AM

Tomado del gran blog TerceraCultura del aún más grande profesor Ricardo Martinez, lenguista, conductor de este gran podcast y experto académico en música cebolla. Además de ser uno de los tipos que más sabe de literatura que conozco. Y lo de música cebolla no es chiste, Martinez da cátedra en dos universidades sobre el tema y si no la creen aquí esta “live” explicando su ciencia de la música AM/bonita/llorona.

2010… EL AÑO EN QUE HICIMOS CONTACTO. EL NACIMIENTO DE LUCIFER

Incomprendida por ser la secuela humilde de ese totem fílmico que es 2001, lo cierto es que 2010 es harto mejor de lo pensado. Y no ha envejecido nada de mal. Bueno salvo lo de la guerra fría y la existencia de la URSS hasta entrado el siglo XXI, pero vamos, no pidamos tanta exactitud. De toda la película, la secuencia final es mi favorita. Dave Bowman es uno con el monolito mientras miles de estos confluyen en la mancha negra de Jupiter. Hall 900 le advierte a los astronautas que deben huir del espacio joviano, así que usan los motores de la Discovery para impulsar el Leonov hacia la tierr… y mientras eso sucede, Jupiter estalla convirtiendose en un pequeño sol, llamado LUCIFER. La Tierra y el sistema solar rotan ahora alrededor de un sistema binario, mientras un mensaje de Hall 9000 se hace escuchar en todos los computadores de la tierra.

EL HORROR DE BERKOFF: LA LLEGADA

JUEVES

1

“DISCULPE, estamos a doce minutos de la estación”, habló el rostro de una mujer alta y delgada, de dientes amarillos y chuecos, que surgió frente a mis ojos apenas sacudí la mañana. Salté, no porque fuera fea, ni mucho menos, sino por lo inesperado de su aparición. Cero ortodoncia y mucho cigarrillo, pensé mientras sentía su aliento húmedo, a fumadora obsesiva y pésimo trabajo. Me sonrió y volvió a excusarse, esta vez por no haberme ofrecido desayuno.
–Preferí dejarlo dormir un ratito más, se veía muy cansado –se explicó. De inmediato mordió sus labios y torció una mueca a medio camino entre simpatía y timidez–: ¿Usted es Martin Martinic, cierto?
–El mismo– le contesté, mirándola a los ojos.
Se sonrojo.
–Podría darme su autógrafo, claro si no le molesta.
–Encantado, ¿tiene un papel, un lápiz… un algo donde escribir?
Me acercó una pequeña libreta de Hello Kitty y un gastado bolígrafo Bic color rojo, que sacó del bolsillo interior de su chaqueta institucional. Vestía como mala imitación de aeromoza. Le pregunte como se llamaba. “Magaly, con igriega final”, pronunció ella. Me dio risa lo de la “igriega final”, pero supe fingir, siempre he sido bueno haciéndolo. Me he ganado la vida en ello. Tomé el lápiz y escribí: “para Magaly, con cariño”, sellando el garabato con mi firma artística; hacía tiempo que no la usaba, pero hay cosas que nunca se olvidan, como andar en bicicleta o dar un beso. La auxiliar revisó su autógrafo y luego volvió a clavar sus ojos en mi cara.
–No se enoje –insistió– pero podría darme otro para mi hija, si no fuera mucha molestia.
–No, no me enojo y no es ninguna molestia, ¿cómo se llama su hija?
–Igual que yo, Magaly.
–¿Con igriega final?
–Si, con igriega final.
–Entonces para Magaly, hija de Magaly, la del tren– escribí en voz alta.
Ella tomó su libreta y antes de dirigirse hacia la puerta del carro me preguntó si traía maletas. Le mostré mi mochila y el traje, doblados ambos en el portaequipajes encima de mi cabeza.
–Se los bajo.
–No se preocupe, yo puedo.
El sujeto del asiento de enfrente, un tipo grueso, pálido y con la cara poblada de ronchas coloradas, me miró con la misma expresión con la que me han visto casi todas las personas en los últimos diez años de mi vida. “Estoy seguro que lo he visto en alguna parte”, ha de preguntarse. “Dos teleseries, una serie, un documental junto a un escritor famoso, una película, varios comerciales, dos discos y con suerte tres videoclíps, aunque sólo fui protagónico en el primero”, podría responderle, pero sólo podría. Levanté los hombros y le sonreí, él no hizo nada. Así es con los hombres, siempre me he llevado mejor con las mujeres, desde chico: antes y después de la fama incluso.
La noche, el frío y la humedad habían empañado por dentro las ventanas del vagón, así que tuve que usar la manga de mi chaqueta para limpiar el vidrio. El asalto de una mañana invernal, corriendo a noventa kilómetros por hora junto a los rieles, fue fulminante. Cargado de estímulos: robles secos, sembrados mojados por el rocío, agujas de hielo colgando de las alambradas, nubes bajas y oscuras, pozas de agua congeladas, una bandada de queltehues encumbrándose en la helada. Me fijé en la forma en que el viento mecía los árboles, golpeándolos despacio desde el sur. No iba a llover, al menos no durante las próximas horas. En la tarde quizás, ojala Perci tuviera un paraguas de sobra.
Dos vagones delante del carro, la locomotora piteó largo, estirando su silbato en el frío mañanero, avisando a los tripulantes que la estación estaba cerca. Un pequeño tirón y el monstruo de seis ejes y doce ruedas de acero, que gracias a una doble turbina diesel-eléctrica empujaba un convoy de tres carros de carga y seis de pasajeros: dos de primera y cuatro de turista, comenzó a bajar la velocidad. El tata Héctor trabajó toda su vida en la estación de Salibury, de la cual llegó a ser incluso jefe. Cada domingo iba a buscarme y me llevaba a ver los trenes. Me enseñó todo lo que un niño de diez años debe saber acerca de las locomotoras. Hasta el día de hoy puede diferenciar una Aziende italiana, de una General Electric gringa o una ALCO, también americana, como la que precisamente nos estaba propulsando. El viejo les decía las 18 mil (por su número de serie) y las apodaba “los cajones”, por su trompa roma (como un cachalote) y la cabina doble, ubicada a ambos lados del motor. Por él supe que eran las más grandes y poderosas que había en los ferrocarriles nacionales, incluso más que las Montaña a vapor, que no alcancé a conocer y que el mismo condujo varios años entre Santiago y Puerto Montt. Al final los trenes lo cobraron la cuenta, yo tenía 16 años (y él 71) cuando le diagnosticaron cáncer al pulmón, jamás había fumado un cigarrillo pero los años tras el fogón de una locomotora a carbón le cobraron revancha. Una semana después del diagnóstico se jubiló y esa misma noche murió de pena. Al final no fue el cáncer quien se lo llevó, sino la sensación de estar alejándose de los trenes. La muerte de mi abuelo fue la primera puñalada que me dio Salisbury.
El pueblo apareció exactamente a las seis con cincuenta y siete minutos de la mañana, justo cuando el tren empezó a reducir su impulso para tomar la curva que ascendía hacia el valle del río Traiguén, prólogo geográfico a la meseta donde se levanta Salisbury. Apegué mi cabeza contra la ventana y miré hacia delante. La hondonada emergió cubierta de neblina, el papá de Pércival Guidotti, profesor de castellano e ilustre poeta local, escribió varias veces acerca de esa imagen, tanto en sus versos como en el himno de Salisbury, que apuesto mis deudas ya no lo enseñan en los colegios. Sus versos decían que el nublado mañanero era el aliento de los fantasmas de la frontera, espectros ancestrales que daban la bienvenida al sur profundo. Algo de razón debía de tener: el profesor Guidotti me enseñó a leer, sumar, restar y que había otros ocho planeta girando alredor del Sol junto a la Tierra.
Entre la neblina descubrí destellos de faroles y sombras de casas, cercos y postes de alumbrado. El Pueblo Bajo, un par de manzanas prácticamente abandonadas, estiradas bajo las lomas junto al río. Alguna vez hubo una escuela en ese sector, se quemó en 1984 y nunca se supo qué, cómo o quién había originado el fuego, tampoco hicieron mucho por averiguarlo o reconstruir las instalaciones. Murieron tres niños, nunca encontraron los cadáveres. Afiné la vista y busqué restos del edificio entre la niebla, pero sólo había sombras. Algunas se movían veloces, otras un poco más lento.
Los fierros del puente ferroviario rechinaron bajo las ruedas del Rápido de la Frontera. Antes hubiese venido en avión, tenía dinero suficiente como para pagar el pasaje y cancelar el taxi que me acercara los 60 kilómetros entre el aeropuerto de Temuco y la plaza de armas de Salisbury. Ahora era preferible viajar por tierra, perder una noche a cambio de gastar menos. ¿Bus o tren? Soy malo para los olores y me gusta el frío, los buses son hediondos y calurosos, además mi abuelo conducía locomotoras y administraba estaciones, más que una opción, el ferrocarril era una decisión moral.
Los pilares del viaducto viejo corrían al lado derecho de la vía, vestigio último del que alguna vez fuera el puente ferroviario más largo del sur. Obra maestra de Gustave Verniory, el ingeniero belga que extendió el tren desde el Malleco hasta el río Toltén, cincuenta kilómetros más al norte de Salisbury y doscientos hacia al sur, levantando viaductos de acero, vigas y pernos. De todas sus obras, el Traiguén fue el más extenso, casi setecientos metros entre el brazo norte, enclavado al inicio del valle, y el sur, apuntado en la parte más baja de la meseta salisburience. Pero el puente tuvo una vida corta: demasiado largo y demasiado débil; tal vez lograba aguantar el peso de los primeros trenes, pero tras el reinado del carbón, el diesel y la electricidad permitieron construir locomotoras más grandes, capaces de arrastrar una mayor cantidad de vagones. Y el Traiguén no aguantó, así que el gobierno ordenó que se construyera un nuevo viaducto. Mi abuelo me contó que el puente nuevo empezó a levantarse a mediados de 1970 y cinco años después el largo espolón de Verniory quedó convertido en una abandonada espina dorsal, que poco a poco fue desmoronándose. Cazadores de fierros y el óxido acabaron matando a la vieja estructura. Finalmente sólo quedaron los pilares, similares a estructuras megalíticas de una prehistoria no tan lejana.
Una nueva bocina y el tren ingresó al corazón de Salisbury, atravesando la ciudad a través de una arteria clavada de norte a sur y en diagonal: sobre, bajo y junto a calles y pasajes. Cada casa, cada esquina, me era tan familiar como la voz de mi padre. La cárcel con sus atalayas gemelas, los dos pisos de la vivienda de la señora Ruiz, una anciana de pelo blanco que alguna vez le hizo costuras a mi madre y nos regaló un gato.
La intersección de Ramírez con Calama, asomada bajo el paso nivel. La torre oxidada de la estación de radio, el techo amarillo de un supermercado de apellido judío. La casa del profesor Oliveros, el mismo que se volvió loco y mató a su mujer antes de colgarse del roble seco del patio, tronco que aún seguía en el mismo sitio donde sus dueños lo habían plantado. La casa de los Tocornal, padres de Pablito Tocornal, que fue compañero mío en kinder, además del primer niño de Salisbury que desapareció y del cual tengo recuerdos. Claro, antes ya había sucedido y después también, pero a nosotros nos mantuvieron al margen. Pércival decía que Salisbury no era un buen lugar para los niños, que acá en verdad vivía el viejo del saco. Y todos sabíamos que tenía razón, aunque no fuera precisamente un viejo ni usara un saco. 

Los campanarios de la única iglesia parroquial, las agujas de los templos evangélicos y la masa fría del Instituto Bautista, mi colegio, donde pasé el primer tercio de mi vida, años que pudieron ser los mejores, pero que a la distancia son sólo buenos recuerdos, ni tan lindos, ni tan inocentes. Chimeneas por todos lados, vapor y humo de leña húmeda, techos mojados, algunos perros persiguiendo al tren y al fondo la sombra azulada del cerro Adencul, intentando quebrar la mañana. Y al cierre, justo antes del punto final del párrafo, tras la barrera oscura de los ciprés de la parte más elevaba del pueblo, el obelisco de la Casa Berkoff. Tenía que estar, era imposible que no apareciera.
Mi pueblo sin la esquina Berkoff era como una fotografía mal revelada.

¿MASTERS OF THE UNIVERSE, DISEÑO DE PRODUCCION?

Pintura mate del Castillo Grayskull, parte del diseño de producción para el abortado/pendiente proyecto Grayskull: Masters of the Universe, live action de He-Man, que desde el 2005 viene produciendo Joel Silver y del cual se rumoreó que John Woo iba a dirigir. Aca pueden leer un review del supuesto guión filtrado en internet. Fuente de todo este delirio: He-Man org. A propósito se han fijado que He-Man llevaba al pecho el escudo de la cruz de malta, el mismo de los templarios. La razón: la misma por la cual el símbolo de Superman es un pentágono que encierra a una serpiente, porque esa “S” no es una “S” sino una víbora, hasta con ojo. Miren bien…

LO MEJOR DEL 2009… QUE VI, LEI, ESCUCHE, ETC, DURANTE EL AÑO

DESCARGAS (ANTES CONOCIDOS COMO DISCOS)

  1. Live in London, Leonard Cohen
  2. Dark Side of the Moon, The Flaming Lips
  3. The Resistance, Muse
  4. Embryonic, The Flaming Lips
  5. The Incident, Porcupine Tree
  6. Insurgentes, Steve Wilson
  7. Yes, Pet Shop Boys
  8. Working on a Dream, Bruce Springsteen
  9. In this Light… , The Editors
  10. Walking on a Dream, Empire of the Sun

BONUS
Mejor disco “comprado” el 2009

  1. Flashback (boxset triple), ELO

PELICULAS

  1. Up
  2. District 9
  3. Enemigos públicos
  4. El Gran Torino
  5. Watchmen
  6. Te amo Brother
  7. (500) Days of Summer
  8. Bastardos sin gloria
  9. Avatar
  10. Star Trek

BONUS
No las vi, pero sé que me van a gustar

  1. Moon
  2. A Single Man
  3. Third

Segunda oportunidad, me quedé dormido

  1. Funny People

LIBROS

  1. Freddie y yo (una autobiografia), Mike Dawson
  2. Prat, Patricio Jara
  3. Missing, Alberto Fuguet
  4. El fondo del cielo, Rodrigo Fresán
  5. Correr el tupido velo, Pilar Donoso
  6. Dejame entrar, John Ajvide Lindqvist
  7. Fantasmas, Joe Hill
  8. Papel y plástico 1 y 2, Oscar Lombana
  9. Milagros de Vida, J.G Ballard
  10. Pequeñas cosas, Jeffrey Brown
  11. Kalfukura, Jorge Baradit
  12. Quemar un pueblo, Patricio Jara
  13. Locke & Key, Gabriel Rodriguez y Joe Hill
  14. Las Playas del Otro Mundo, Barros & Babul
  15. Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larson

BONUS
No lo leí, pero de seguro estaría en mi top 5

  1. Under the Dome, Stephen King.

Manuscritos inéditos leídos el 2009

  1. Zombie, Mike Wilson
  2. El Horror de Berkoff (Dejad a los niños), Francisco Ortega (caridad empieza por casa)

CONCIERTOS

  1. Pet Shop Boys
  2. Peter Gabriel
  3. Radiohead
  4. Depeche Mode

TV

  1. Operacion Huemul: El Reich Argentino (THChannel)
  2. Los 80
  3. Mad Men
  4. Battlestar Galactica
  5. Dónde esta Elisa
  6. Lost
  7. 24
  8. Las Malvinas: Guerra desde el aire (THChannel)
  9. The Big Bang Theory
  10. The Office

BONUS
No las he visto, pero parece que son acabo de mundo

  1. Torchwood (temporada final)
  2. Flash Forward