¿DONDE ESTAS OESTERHELD?

La prueba concreta de la existencia de vida extraterrestre la tuvimos una noche de invierno de inicios de los 60, cuando una nevada de copos brillantes se dejó caer sobre Buenos Aires. Cuatro amigos se encontraban en la casa que Juan Salvo ocupaba, junto a su mujer y a su hija, en el barrio porteño de Vicente López. Jugaban al truco y escuchaban radio, pero vino la noche y con la noche la nieve; nieve que no era nieve y con ella la muerte. La gente comenzó a morir y los pocos supervivientes se vieron de pie ante la espantosa realidad de que el mundo había sido tomado por seres de otras esferas. Todo se había acabado. O todo recién comenzaba. Salvo y sus amigos se unieron en una improvisada resistencia que finalmente logró una victoria momentánea sobre los invasores, pero el precio que pagaron fue demasiado alto. Todo no había sido más que una enorme trampa, los aliados del héroe fueron convertidos en zombies-robots y su mujer y su hija se perdieron en el continuo del espacio y el temporal, obligando a Juan Salvo a robar una nave y partir en su búsqueda, sólo para acabar perdido entre los pliegues de la continuidad, condenado a ser un viajero de la eternidad, un Eternauta…

Macabra sincronía, El Eternauta parte con un “metacómic” donde Héctor Germán Oesterheld, su guionista y creador, aparece (dibujado por Francisco Solano López) en su escritorio, con las ventanas abierta de su casa, buscando inspiración para crear una de las tantas “tiras cómicas” que publicaba en la revista Hora Cero Semanal. Entonces, de la nada, siente un ruido, ve un resplandor y se le aparece Juan Salvo, quien le cuenta la historia que el narraría más tarde, como un modo de advertir al planeta acerca de la inminente invasión. Invasión que finalmente llegó. Claro, no del espacio exterior sino de mucho más cerca.

Veinte años después de que Oesterheld relatara su historia de supervivencia ante el dominio de un enemigo más fuerte, él mismo fue incapaz de sobrevivir. Los atacantes no tenían armas de rayos ni venían en platillos volantes; vestían de uniforme, usaban cascos y pensaban que su ideal de lo correcto y el orden se imponía a la fuerza: las “botas locas” de la canción de Charlie. Imitando a su Juan Salvo, Oesterheld y su hijas se unieron a la resistencia, y como en el cómic también “ellos” se encargaron primero de las niñas y sus respectivas familias y luego del padre. El 25 de abril de 1977, Héctor Germán Oesterheld se esfumó del mundo, no en un ovni, sino en un furgón de la patrulla militar de La Plata. ¿Dónde estas Oesterheld? escribieron cientos de viñetas a lo largo del mundo, ninguna tuvo respuesta.

Juan Salvo se esfumó en el tiempo buscando a su mujer y a su hija, Oesterheld siguiendo el destino de sus hijas y nietos. Dios a veces es el más cruel de los guionistas, en las páginas de El Eternauta se nos describe el genocidio de una raza, lo de su autor fue el genocidio de una familia, su propia familia. Y en esa perspectiva cualquier lectura posterior de esta obra cobra el mayor de los sentidos, no es una historieta de ciencia ficción, sino una visión profética del destino de Latinoamérica. En 1969, cuando Oesterheld rehizo su obra maestra, esta vez con lápices de Alberto Breccia, dio a Favalli, uno de los personajes del libro, el rostro de un político chileno que había visto en un diario: Salvador Allende. No es difícil imaginar cual fue el destino de Favalli.

Resulta curioso que cuando se cumplen 33 años de la desaparición de Oesterheld y su familia, se estrene en cines locales la adaptación a la pantalla grande de Thor y dos días después se presente en librerías el anunciado regreso del Dr. Mortis, todo en un marco que adelanta la celebración de una primera ComicCon en nuestro país. La historieta está de moda, es un producto deseado por las editoriales, inspira cátedras universitarias, aparece en las páginas culturales de los diarios e incluso en notas de prensa en la televisión. Nada es gratis, ocho de las diez películas más rentables de la historia están basadas en personajes de cómics y ya se anuncia una avalancha de más héroes de colores bajo la bendición de Hollywood. Hay lucas dando vueltas y no… lee el resto acá

Columna publicada hoy en El Dínamo.cl

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About fortegaverso

Periodista, escritor, editor, guionista. Autor de un par de novelas, un par de guiones, varios cuentos y mucho magterial inédito. Blogger y twitter. Hace algún tiempo, no importa cuanto, decidí recorrer el mundo por los caminos del mar... pero me arrepentí, la web es más segura

2 responses to “¿DONDE ESTAS OESTERHELD?”

  1. Carlos Nicolini says :

    ¿”una primera ComicCon en nuestro país”? Come on, esa frase me suena más a hype que a periodismo. Si bien ninguna ha llevado en su nombre el término “Comic Con” (a diferencia de Comic Con y Santiago Comic Con, ambas anunciadas para este año en Santiago), sí se han hecho convenciones de comics en Chile. La ConComics de Valparaíso lleva como diez años. Y el 2000 tuvimos a Denny O’Neil, Alan Grant, Cam Kennedy y Themo Lobos en la Estación Mapocho.

  2. Carlos Nicolini says :

    OK, con lo de “una primera ComicCon en nuestro país” asumo que te refieres a la convención que se realiza este mes en Santiago, que llevará el nombre de Comic Con con la autorización de los organizadores de la Comic Con de San Diego. Pero sin esa información de contexto, parece que hablaras erróneamente de una supuesta “primera convención de comics en Chile”.

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