¿QUIEN ES PINK?… RICK WRIGHT

El jueves se cumplen 3 años de la muerte del tecladista de Pink Floyd. Sincronía dentro de sincronías, esta es la columna que escribí en el número de septiembre de la revista iPop… La versión preeditada de la misma, el corte en bruto. Shine on…

¿QUIÉN ES PINK FLOYD?

Intentar definir el musicalmente a  Pink Floyd es tan complicado como tratar de explicar el final de 2001 a quien por primera vez ve la película. La frase no es mía (ojalá lo fuera), la escribió el escritor argentino Rodrigo Fresán a propósito del lanzamiento del recopilatorio Echoes: The Best of Pink Floyd a fines del… 2001, cósmica sincronía. Y aunque Fresán es con frecuente encantadoramente hiperventilado, en este caso vaya que resume bien la idea tras “la forma” de esta banda. Más que cultores de un estilo, Pink Floyd es un estilo en sí mismo, un tipo de música que alguien alguna vez definió arbitrariamente como “pink floyd sound” y en cuyo paraguas suelen caer de cuando en vez bandas que suenan ligeramente “distintas” al resto de sus contemporáneos. Los nombres de Radiohead o Porcupine Tree son los primeros que se me aparecen sin necesidad de googlear. No porque se escuchen parecidos (aunque los últimos a ratos son clones) sino por la idea de construir la música como una sensación, un todo, un estado, un concepto, algo redondo pero que expele energía (alta y baja) hacia todos lados. Set the control for the heart of the sun…algo así como “ajusta los controles del corazón del sol”,  cantó Roger Waters en uno de los mejores temas de la primera etapa del combo, lúcida línea cuando buscamos alumbrar qué hay bajo la máquina Pink Floyd, armatoste que a lo largo de 45 años ha alimentado una mitología (y una fidelidad religiosa) que en la historia del rock solo es comparable con The Beatles y Elvis Presley, con perdón de los Stones, Zeppelin y Dylan.
Y entonces aparece la gran pregunta, la misma que hizo un ejecutivo de Capitol Records en 1974 y que es citada en la letra de Have a Cigar: ¿Quién demonios es Pink Floyd? Interrogante válida ante una banda que nunca tuvo un líder claro, un frontman o al menos un rostro reconocible. Los puristas apuntan a Barrett, el diamante fundador; los “gilmourianos” a (obvio) Gilmour, el guitarrista blusero que hizo reconocible el sonido del grupo y los “waterianos” a (obvio)  Waters: bajista menor, iluminado letrista e indiscutible titán a la hora de imaginar el rock como un concepto;  por mucho que moleste a algunos, más director de “algo” que músico propiamente tal. Y Mason, ¿habrá “masonianos” como hay “ringorstarianos”?  Bueno él en su esquina, con su colección  de autos y la buena sonrisa, haciendo lo imposible por que sus jefes y amigos hagan las pase y salgan de gira.
¿Quién es o fue Pink Floyd? ¿Quién diseñó y construyó el “pink floyd sound”? Si me preguntan: Rick Wright.
Me confieso “wrightiano”. Considero que su tercer disco solista, Broken China (1996), es el mejor trabajo de un floydmen fuera de la estricta geografía de los cerdos voladores y que vocalmente fue el mejor de sus compañeros: denle play a Remenber a Day o a Astronomy Domino y luego hablamos del  “vocalista de Pink Floyd”. A ultranza defiendo que por sobre la guitarra de Gilmour fue la manera de tocar teclados de Wright la arquitectura que armó definitivamente el concepto floydiano. Barrett fue el motor de la primera etapa, pero ese motor se sostuvo en los arrebatos en órgano y piano, deudores de jazz ácido y música concreta con los que Rick Wright fue pegando el desorden mental de su compañero. Si The Piper and the Gates of Down brilla como obra cumbre de la sicodelia es básicamente porque los teclados de Wright amarraron todos los elementos de la placa, incluida la personalidad de Syd.
Rick Wright dibujó y pintó un colchón atmosférico para Pink Floyd y al hacerlo inventó de rebote una forma de tocar teclados radicalmente distinta a sus compañeros de generación. Evitó a propósito las acrobacias de un Rick Wakeman o un Keith Emerson en favor de usar el sonido como espacio, elegancia y totalidad; no como un solista metido a la fuerza en una banda sino como burbuja hiperespacial para la acción del bajo, la guitarra, la batería y las voces. Es cierto,  la banda Pink Floyd es impensable sin la guitarra de Gilmour y los conceptos de Waters, pero sin Wright lo que no vive es el “sonido” Pink Floyd, que en las restas es lo que marca realmente la diferencia. El órgano al final de A Saucerful of Secrets, el “todo” de Atom Heart Mother, la elegancia de Stay o Burning Bridges (de esa gema ignorada que es Obscured by Clouds) el piano de Echoes y Great Gig in the Sky, el viaje introductorio de Shine on you Crazy Diamond y la marcha fúnebre al cierre de la misma pieza. No es necesario seguir enumerando, el toque Wright es Pink Floyd entre 1965 y 1977, Animals incluido, porque Dogs y Sheep sin teclados sólo son temas menores, innecesariamente largos.
Y claro, el resto de la historia no es desconocida. Las diferencias creativas con Roger Waters alejaron al pianista en The Wall y lo sacaron definitivamente en The Final Cut. No es casual que ambos sean los discos menos floydianos en la discografía de la banda, tampoco que Comfortably Numb, la última canción interpretada en un disco por Pink Floyd como cuarteto, con Gilmour y Wright (y Mason)  de iguales frente a Waters sea la gran canción de esta etapa. Curiosa sincronía para una mito lleno de sincronías, Comfortably Numb fue también la última canción interpretada en vivo por el tecladista, pocos meses antes de su muerte.
¿Quién es Pink Floyd? Insisto, para mí la respuesta es clara y sólo me basta escuchar Summer of 68, esa piedra preciosa compuesta y cantada por Rick Wright, inmersa al interior de Atom Heart Mother, para corroborarla. O Wearing inside out, su cameo en solitario dentro de The Division Bell, por harto lo mejor de esa placa. ¿Tienen dudas? Busquen Breakthrough, tema que interpretó junto a Sinead O´Connor, sino lloran  no tienen alma. Rick Wright es y fue la firma sónica de la banda llamada Pink Floyd, sin él prefiero que la banda no vuelva a reunirse. Cierto, tal vez existan buenos reemplazantes (su aprendiz Jon Carin es increíble), pero no es lo mismo, no podría ser lo mismo. Pink Floyd se acabó el 15 de septiembre del 2008 cuando el cáncer le ganó la pelea al piano,  quedaron los discos y la idea…
Y Gilmour y Waters girando de vez en cuando escudados bajo el promocional de la voz y guitarra de Floyd uno y el genio de Floyd el otro. Parecido, pero repito, no lo mismo.

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About fortegaverso

Periodista, escritor, editor, guionista. Autor de un par de novelas, un par de guiones, varios cuentos y mucho magterial inédito. Blogger y twitter. Hace algún tiempo, no importa cuanto, decidí recorrer el mundo por los caminos del mar... pero me arrepentí, la web es más segura

One response to “¿QUIEN ES PINK?… RICK WRIGHT”

  1. Jorge Argandoña Sáez (@jorgeargandona) says :

    Estimado @efeortega: Muy agradable su posteo, me hizo viajar por la historia de Pink Floyd a través de este gran tecladista, fundamental en esta banda. Pocas veces veces me quiebro al recordar a los grandes de la musica que ya nos dejaron. Me pasó el otro día con Freddie Mercury, hoy con Wearing… al recordar a Rick Wright. Gracias y muchos saludos.
    @jorgeargandona

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