Archive | diciembre 2011

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OTRA LINDA HISTORIA DE AMOR: MARIA JOSE PRIETO Y YO…

Maria José Prieto
DIFICIL DE OLVIDAR

De cómo un chico conoció a una chica en un ramo optativo de la universidad y el destino los hizo reencontrarse. El como entrevistador, ella como aspirante a estrella.

Publicado en Zona de Contacto , Viernes 12 de dic, 1997

Una de las ventaja de aparecer en comerciales de televisión es que se es famoso a medias. María José Prieto ha aparecido en spots desde los 13 años y la gente jamás la ha perseguido en la calle. Esto último, probablemente, empezará a cambiar muy pronto: en menos de tres meses, esta linda estudiante de teatro de 21 años se convertirá, gracias a una teleserie, en uno de los rostros emblemáticos de Megavisión.
No es primera vez que la tengo enfrente, pero es fácil deducir que ella no me recuerda. Al mirarla ahora, pienso lo mismo que la otra vez que la vi, hace año y medio, en el Campus Oriente de la Universidad Católica: que estaría perfecta para encarnar a Rogue en una adaptación cinematográfica de los X-Men. Asumiendo que no debe tener mucha idea de quiénes son Rogue o los X-Men, no le digo nada, pero ya que la onda va por ese lado, lo primero que le pregunto es el nombre de su superhéroe favorito.
-La Mujer Maravilla -contesta instantáneamente-, desde chica me ha gustado. Jugaba y me vestía como ella, de hecho, hace poco fui vestida como ella a una fiesta de disfraces. Me veía bien.
– Y cuál es la gracia de la Mujer Maravilla?
-Tiene muchas. Es rápida, poderosa y además pilotea un avión invisible espectacular.
– Veías mucho mono animado cuando chica?
-Obvio, como todos los niños. Me fascinaban Marte y Candy, aunque mi verdadera pasión era el Capitán Futuro. A él lo amaba, soñaba con acompañarlo por las galaxias.
– Y teleseries, veías?
-También.
– Hubo alguna que te marcara en especial?
-Que me acuerde, ninguna.
Cómo lo pasaste en el colegio, entonces?
-Muy bien, nunca tuve problemas. Como era de puras mujeres (Villa María) lo pasábamos increíble, dentro y fuera de clases.
Mala memoria

Desde chica, María José tuvo inclinación por el mundo de los escenarios. Recuerda con meridiana claridad que gran parte de su temprana existencia transcurrió entreteniendo a monjas, alumnos y apoderados en los típicos actos que se montaban en el colegio. Hizo un poco de todo, aunque no olvida a la Cenicienta, uno de sus primeros protagónicos infantiles y la entidad ficticia que en gran medida definió su decisión de dedicarse a interpretar roles en forma profesional.
– Qué Cenicienta te gustó más personificar?
-(…) Hay más de una?
-Es una forma de decir. La Cenicienta-pobre, la Cenicienta-reina de la noche o la Cenicienta-princesa, se entiende?
-Mmhh… Creo que cuando era chica me encantó hacer la princesa… Ahora, la pobre es lejos la con más fuerza dramática.
– Cuál fue tu primer trabajo?
– Como actriz?
-No necesariamente.
-Un comercial para la tele, cuando estaba en séptimo básico.
– Qué hiciste con la plata, te acuerdas?
-La metí toda al banco.
-Y ahora, qué vas a hacer con lo que ganes por la teleserie?
– Por qué tanto interés en lo de la plata?
-El materialismo me corroe el alma.
-(…) Viajar, quiero ir a Europa, a Francia…
– A qué parte de Francia?
-Toda, al norte en especial. A la catedral de Chartres.
– Y eso por qué?
-Es por un ramo que tuve en la Católica, sobre arte religioso.
Yo también lo tuve.
– En serio?
-Sí, estaba contigo.
-No me acuerdo de ti.

Negros balidos
Violeta es una chica de 18 años que acaba de salir del colegio y lo único que quiere es viajar, esto por un extraño rollo que tiene con su padre. Violeta es el personaje de La oveja negra (título provisional entregado por Megavisión) que iniciará a María José en ese bizarro campo de batallas catódico que llaman la guerra de las teleseries . Y aunque no está dispuesta a reconocerlo, la inminente fama la tiene algo nerviosa. Si ir más lejos, le llama mucho la atención la cantidad de entrevistas que ha tenido que dar hasta ahora, cuando recién la teleserie se está empezando a grabar.
– Qué es lo más estúpido que te han preguntado?
-Lo de la Mujer Maravilla, recién…
-…
-Noooo (sonríe). A ver, la otra vez me preguntaron si tenía planes matrimoniales.
– Y qué es lo más raro que te ha pasado?
-De repente como que adivino lo que va a pasar.
-…
-En serio, cuando vi Rosabella supe que yo iba a protagonizar la tercera teleserie de Megavisión.
– La dura?
-No tanto, pero algo… un poquito.

UNA LINDA HISTORIA: CAROLINA DE MORAS Y YO… HACE 14 AÑOS


Carolina de Moras, futura top model chilena:
LO QUE HAY QUE TENER

(Zona de Contacto, 21 de Noviembre, 1997)

Niña o mujer? Paralizados por su arrolladora fotogenia, quisimos averiguar cómo siente y cómo piensa una modelo adolescente con verdaderas proyecciones.

Aunque maquillada puede parecer de 25 años, sus gestos y voz delatan que Carolina de Moras tiene apenas 16. Cursa 3º medio en el colegio San Patricio de las Condes y es modelo exclusiva de la agencia Elite, algo así como la madre de todas las agencias internacionales encargadas de reclutar bellezas como la suya. Pero es una colegiala atípica, que a diario cambia el uniforme por diseños de alta costura y se mueve por las pasarelas con la misma naturalidad con la que sus compañeras resuelven ecuaciones. Le pregunto si vio Pret-a-porter, sonríe y me dice que no.
– Qué hay que tener para ser modelo?
-Ganas de serlo y creérsela. Más que tener una cara o un cuerpo bonito hay que jugarse el todo, ser profesional y ambiciosa.
– Tú eres ambiciosa?
-Bastante, es que quiero llegar lejos y cumplir con todas las metas que me propongo. Quiero llegar a ser famosa y profesionalmente reconocida en lo que hago.
Identidad Secreta
A veces las cosas suceden como empujadas por un hiperimpulsor, y Carolina pasó de simple colegiala a objeto del deseo en menos de seis meses. A principios de este año conoció a un fotógrafo que buscaba una modelo para hacer un book, como se le llama al conjunto de imágenes promocionales de una aspirante a modelo. Cuando estuvo listo, el mismo fotógrafo le sugirió que presentara el trabajo a Elite. Llamé, les propuse que lo vieran y que si no les interesaba lo llevaba a otra parte, pero vieron las fotos, me entrevistaron y a la semana estaba trabajando. Lo primero que hice fue una sesión de modas para revista Caras . Ahora está preparando sus maletas, porque en enero parte a Barcelona, donde permanecerá un mes y medio trabajando su carrera internacional.
– Cómo es la relación con otras modelos?
-En general buena, aunque igual es raro. De repente las que tienen más años te ven como la niñita que viene a arrebatarles su lugar, casi como una enemiga. Y no es que lo digan abiertamente, pero sí lo hacen sentir.
Aclara, en todo caso, que no se hace mala sangre. Al preguntarle si se encuentra bonita, parece obvio que aunque esté segura de lo contrario va a responder que no. Así ocurre: Llamo la atención, que es distinto, porque soy alta y tengo unos ojos inmensos. Creo que puedo definirme como atractiva .
– Y qué es ser atractiva?
-Llamar la atención, no sé.
– Seductora?
-A veces, aunque seducir es como un juego para mí. Tengo 16 años y juego a ser grande, eso implica asumir el rol de alguien sexy, seductor. Es mi trabajo. Lo que pasa es que el modelaje es muy parecido a la actuación: tienes que transformarte, asumir un papel, una especie de identidad secreta como Superman. Por un lado la Carolina real y por otro la chica de las fotos, se entiende?
-Perfecto. Has ganado plata?
-Harta, y no sé cómo la he gastado. Miro mi pieza, mis cosas y no encuentro nada nuevo, ninguna prueba material de cómo se me ha ido. En todo caso ahora último me he puesto súper ahorrativa, porque quiero comprarme un auto.
– Que tipo de auto?
-Un jeep, me encantan los Vitara.
-Antes de ser modelo qué querías hacer?
-Estudiar diseño o producción de eventos, cosas siempre relacionadas con modas y vanguardias. Aunque la verdad, aquí entre nosotros, siempre he soñado con ser astronauta o astrónoma, es que me encantan las estrellas, los planetas y la luna. La última película que vi fue Contacto.
– Te gustó?
-Harto. La viste?
-Sí – Te gustó?
-Harto también. Aunque el final no lo entendi y me aburrió un poco
Viste 2001?
-No
-Mejor no la veas.
Una alumna modelo
No es lo mismo que ser un modelo de alumna. Hace poco la polola de un compañero se acercó a Carolina y le dijo que la odiaba, porque era modelo y salía en revistas . Le aclaró eso sí que se lo decía en la cara para que no dijeran que andaba hablando por detrás. A lo único que atiné fue a darle gracias por su sinceridad , recuerda. Y aunque sus relaciones en el colegio no son malas, reconoce que sobre todo entre las mujeres siente un poco de envidia, lo que en realidad no la aproblema tanto porque no hay onda . Con los hombres es diferente , agrega, porque son atentos y me respetan ene.
Tengo buenos amigos hombres .
– Sufriste alguna vez el síndrome de Tribilín, por eso de ser más alta y delgada que el resto?
-Obvio, siempre fui la más grande del curso, la flaca desabrida a la que nada le quedaba bueno y siempre tenía que ponerse atrás. Igual nunca fue malo para mí, ya que no sólo era la más grande físicamente, también era más madura que el resto. Mientras mis compañeros todavía jugaban al pillarse yo tenía otros intereses, por eso me juntaba con los más grandes.
– Como se toman tus profesores el hecho que seas modelo?
-Al principio creían que era un juego, pero después, cuando me vieron aparecer en revistas, entendieron que la cosa era en serio. Ahora no hacen diferencia y me exigen lo mismo que a los demás.
– Te gusta leer?
-Harto. Es que me carga ver televisión, así que casi siempre, cuando no trabajo, estoy encerrada en mi pieza leyendo.
– Algún libro de cabecera?
-No sé, no me acuerdo de ninguno. Es que he leído hartos.
– Cindy Crawford o Claudia Schiffer?
-Linda Evangelista, que es mucho más elegante. Además la Claudia Schiffer no me cayó muy bien.
– La conociste?
-Sí, parece Barbie.
-Por último, Carolina, crees en el monstruo del lago Ness?
-Supongo, pero prefiero el del lago Llanquihue.
– Hay un monstruo en el lago Llanquihue?
-Eso dicen. Tengo unos parientes que viven allá y siempre cuentan historias de gente que desaparece, devorada por el monstruo.
Gracias a Hernan Diaz y a Gonzalo Maza por pautear con sabiduría y visión de futuro, hace 14 años. Y a Alvaro Bisama y a Felipe Cussen, por el rescate arqueológico

LA CURIOSA HISTORIA DE “EL HOBITO”… “EL HOBBIT” ARGENTINO

Si usted ha leído El Hobbit en castellano, hay un alto índice de probabilidades de que lo haya hecho en la traducción castellana de Manuel Figueroa (Minotauro, 1984). Es la versión que contienen todas las ediciones que normalmente se encuentran en la librerías, desde las rústicas hasta las más lujosas e ilustradas. Es la que comienza con las inolvidables palabras “En un agujero en el suelo vivía un hobbit”.

Hubo, sin embargo, una versión anterior por dos décadas, de Teresa Sánchez Cuevas (Fabril Editora, Los libros del mirasol, 1964). Se titula El Hobito; la imagen que presentamos está tomada de la portada. Vemos allí a Gandalf hablando con Bilbo, según la ilustración de Luis Videla. Más allá del estilo (propio de las portadas de la colección), son de notar algunas proporciones que contradicen la información expresa del libro: la nariz de Gandalf es menor aun que la de Bilbo; la pipa de éste es bastante humilde y en modo alguno le llega casi hasta los pies; Gandalf, por si no fuera suficientemente alto, usa tacos, y ha recortado la punta de su sombrero.

Muy pocos son quienes han leído esta versión, porque es prácticamente imposible conseguir un ejemplar, y quienes lo poseen difícilmente quieran deshacerse de él. Es un valioso objeto de colección. Se distingue fácilmente por su aspecto antiguo: amarillento, y probablemente ajado. Quizás un remiendo en el lomo, tal vez un ex libris, el nombre de un poseedor (generalmente un ex-poseedor), el sello de alguna tienda de libros usados.

Antes de entrar en el texto en sí, es interesante la contratapa: leemos allí que “las páginas de este libro tienen la magia y el particular sabor de las antiguas sagas escandinavas. Hermanado con las obras de Swift, Bunyan y Lewis Caroll…”. Sorprende la afirmación de que “El hobito señala la plenitud creadora de J.R.R. Tolkien”. En 1964 El Silmarillion no estaba publicado todavía (aunque se sabía de su existencia), pero El Señor de los Anillos llevaba diez años en las librerías. Lo de “plenitud creadora” puede querer decir tres cosas: que quien escribe no ha leído El Señor, que lo ha leído pero lo considera inferior a El Hobbit, o que quiere promocionar este libro con una afirmación contundente. Hay sin embargo buena información: salteando el hecho de que Tolkien no nació en Inglaterra sino en Sudáfrica, su carrera académica está bien aunque sucintamente cubierta. Como obras suyas se mencionan Sir Gawain and the Green Knight (no se dice que sea una traducción del inglés medio), Chaucer as a Philologist, Fairy Stories y El señor de los anillos. No es adecuado el comentario final: “cuyos tres volúmenes, La confraternidad del anillo, Las dos torres y El regreso del rey, Fabril Editora ha incluido en Los libros del mirasol”. No hay tal. Es posible que en el momento de publicar El Hobito Fabril haya esperado tener oportunidad de sacar a la luz el opus magnum, pero no llegó a hacerlo.

Para evaluar la tarea de la traductora (TSC), hay que tener en cuenta ante todo que su trabajo es anterior a la labor unificadora de criterios del Minotauro (por no hablar de este bisoño Departamento). Teniendo en cuenta el único elemento fundamental, el texto original, su versión es en general correcta. A continuación mencionaremos algunas peculiaridades, dedicadas especialmente al lector habituado a la traducción canónica.

A lo largo del libro, la elección de algunos términos resulta confusa para quien está habituado a la versión de Figueroa. Un cuadro comparativo servirá para mostrar algunas equivalencias en sustantivos más o menos importantes:

EL RESTO DE LA HISTORIA (ES LARGA) HACIENDO CLICK AQUÍ

MONSTRUOS MARINOS (NOVELA EN TRABAJO)

Desde luego no era su extraordinario tamaño ni su notable color,
como tampoco su deformada mandíbula inferior,
lo que hacía que Moby Dick inspirara tan terror.
Era la inteligente malignidad que había
Demostrado en muchas luchas.
Eso era lo que causaba mayor confusión y pánico…

Herman Melville

 En efecto, desde hacía algún tiempo los navíos
habían venido topándose en el mar,
con “una cosa enorme”, un objeto largo y fusiforme,
en algunas ocasiones fosforescente
e infinitamente más voluminoso y veloz que una ballena…

Julio Verne

A principios del verano de 1933 empezaron a correr
rumores extraordinarios: una extraña criatura acuática
de gran tamaño había sido vista ocasionalmente en Loch Ness:
a veces emergía a la superficie, o nadaba justamente
por debajo de ella y dejaba una estela tan ancha como
la de una lancha de carreras. Nadie sabía que era,
pero había tal cantidad de testigos que los periódicos
locales empezaron a interesarse…
Tim Dinsdale

Mas Jehová había prevenido un gran pez que tragase á Jonás:
y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
Y oró Jonás desde el vientre del pez á Jehová su Dios.

Jonás

 

UNO

 En un mundo, o novela, perfecta, esto debería comenzar en medio del Atlántico, al Este de las Azores un caluroso día de fines verano. Yo debería estar con la mitad de mi barco, el Pequod (¿se puede llamar de otra forma?) destruido y toda mi tripulación muerta. Obviamente Colin Campbell habría sido de los primeros en caer. Sólo quedo yo, de pie en lo que queda de proa, con el único arpón apretado en mis puños, esperando a que la bestia emerja de las profundidades. Sé que su ojos enormes; redondos y desproporcionados, como mancha joviana, me ven, me desean, adivinan que mi carne es fresca e intuyen lo frágil que soy. Uno de sus tentáculos y su enorme pico corneo bastarían para hacerme trizas. Calamar gigante, así se llama mi monstruo marino favorito, un aborto de la naturaleza segun un viejo artículo leído en el Reader´s Digest. Veinte metros de largo, una máquina de matar pintada del más femenino de los rosados; armada con ocho tentáculos y dos brazos capaces de desmembrar a una ballena. ¡Sí, las ballenas pueden ser desmembradas! El kraken de las leyendas, el leviatán de mis pesadillas, ni Jonás habría logrado sobrevivir a sus fauces. Colin me enseñó que cada hombre debía tener su monstruo, un terror ancestral al que hay que enfrentar para lograr ser alguien. Él tuvo el suyo y se perdió buscándolo, yo nunca he visto el mío, supongo que algún día me voy a perder en el mar para aguardar con un arpón que el gran cefalópodo venga por mi, me abrace y me rompa en pedazos, sería una buena forma de morir, lo más cercano a héroe de guerra, pero sin público y sin titulares en las noticias. En un mundo, o novela perfecto, esto debería comenzar conmigo, de pie en lo que queda de mi barco, viendo como la bestia emerje, levantando columnas de agua y espuma y disparando sus brazos contra mi… Dios, si hasta puedo imaginar el dolor de sus ventosas lacerando mi carne, pero claro, eso es en mi guión, no en la vida real. En esta, en lo concreto, en lo que se puede tocar, el inicio es más normal, o algo más normal. Sucede en una calle de Aberdeen, Escocia, conmigo chocando contra mi ex mujer. Hacía diez años que no la veía, desde que salí de Chile, y si existía un lugar improbable para volverla a encontrarla era este, pero no, la vida a veces (la mayoría de las veces) es la mayor de las bromas. Y los monstruos marinos a menudo no nadan, son delgados, tienen pecas alrededor de la nariz, miden poco más de un metro setenta y a lo más pesan sesenta kilos.

Dos años después de su muerte, Colin Campbell se me aparece con frecuencia. A veces como un mensaje de texto en la pantalla de mi teléfono, otras como un correo en alguna bandeja de entrada y las menos a través de avatares en alguna red social. Siempre me pregunta lo mismo: ¿si ha parecido algún nuevo monstruo marino?
Mi respuesta es idéntica todas las veces.
–No, ya todos han sido identificados y clasificados científicamente.
-¿Incluso Nessie?
–Ese fue el primero de todos.
Corte
Luego vuelvo a mirar el lago.
Y desde bajo la superficie, el lago me devuelve la mirada.
Y el lago me sonríe
Yo también le sonrío.
Todos los monstruos marino tienen aletas en forma de rombo, pienso.
Es cierto.
Rombos.