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LOS DISCOS DE MI VIDA, @TRUCHOMARX + @EFEORTEGA

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El gran pablo Rosenvaig, AKA @truchomarx en twitter, me invitó a grabar su podcast LOS DISCOS DE MI VIDA y antes me pidió que le escribiera una biografía musical. Pensé que iba a ser fácil, pero nones, la vida tiene demasiadas vueltas y demasiadas canciones, esto fue lo que salió. App, el podcast lo pueden encontrar aquí.

JOSE LUIS RODRIGUEZ
Y SURGIO EL AMOR

En mi casa no se escuchaba mucha música “mundana”.  Éramos evangélicos, mis abuelos, mi vieja. Mi viejo no pescaba mucho pero igual iba al templo, hasta la nana nos acompañaba. Supongo que como mi abuelo era una figura súper potente, paternal del porte de un petrolero  y hermano anciano (diacono jefe) de la Alianza Cristiana y Misionera, nos tenía a todos cuadrados. Además la iglesia, la congregación, había sido fundada por mi familia materna, los Hässig, que llegaron de Suiza en 1881. Había un peso histórico heavy.

Era Victoria, un adorable pueblo de mierda, lluvioso y helado, fines de los 70. En casa había casete grabados, la mayoría de himnos cristianos. Recuerdo a mi hermana cantando: “Cuando suene la final trompeta, no quisiste arrepentirte en el fuego arderás…”.  Y con los años me pregunto qué cresta tenía mi vieja en la cabeza para dejar que una niñita de 4 años cantara eso. En fin. Entonces apareció JOSE LUIS RODRIGUEZ y como el Puma era Pastor Evangélico en Venezuela, lo permitieron escuchar en casa.  Me acuerdo especialmente de Y SURGIO EL AMOR, que era una interpretación del Génesis, muy canuto y bíblico pero con épica de balada romántica latinoamericana. Onda se acaba el mundo y esas huevadas, bronces, vientos, cuerdas. Creo que es la canción más Camilo Sesto del Puma, teatral.  La mujer como un todo, grande el Puma. Esa canción fue un himno en mi casa y en la de mis abuelos. Literalmente todo el día, hasta mi abuela la cantaba. Era políticamente correcto.

En casa había también un casete de ELVIS, que a mi vieja le gustaba mucho, era una selección. Yo pendejo, 6 años, bailaba con no sé, “Don´t Be Cruel”, los típicos rocanroles del rey. Onda ponían el casete y uno saltaba, pa´mi Elvis fue el gran referente rock de cabro chico, en el kínder yo hablaba de él, sin entender mucho. Mi vieja amaba “Always in my Mind”  y esa fue una de las primeras, tal vez la primera canción en inglés que se me pegó. Creo que por eso el 87 u 86 me encanté con los PET SHOP BOYS, hasta el día de hoy. Lo primero que escuché de ellos fue un cover de esa canción.

Recuerdo que en ese año, 1979, hubo un festival en Victoria y fueron cantantes jóvenes pro Pinochet a cantar a la Plaza de Armas, Sebastian, Cristóbal. A mí me llevó una niña joven, que trabajaba en casa de mis abuelos,  y yo no caché mucho, solo mujeres jóvenes gritando. Esa noche cantó MARIA INES NAVEILLAN, como que me enamoré de ella, amor pendejo, por qué ni siquiera era rica, pero como estaba arriba del escenario, huevas, locuras. Amor musical.

En ese tiempo mi tío Victor Hugo, hermano de mi mamá, tenía como 22 años y estudiaba Ingeniería en Concepción y para un verano (iba solo los verano) llegó con dos discos que me volaron la raja. Un BEST OF de VANGELIS y el EQUINOXE de JEAN MICHEL JARRE. El primero era la música de “Cosmos”, la serie de Carl Sagan que daban en la tele, el otro era el futuro. Yo flipé en mala, onda todo era galáctico, como los monos animados o los comics que yo leía por mi viejo. El Victor Hugo era como un hermano mayor, me enseñó a andar en bicicleta, a armar aviones a escala y con el tiempo me regaló pornografía, Playboy y Eroticón. Mi casa estaba llena de comics y esos vinilos eran como la banda sonora de esas historietas: Mampato, algunas cosas argentinas que no recuerdo, Dartagnan, el Tony, creo… harto Novaro y una colección de héroes bíblicos que era la zorra por lo violenta. Yo aprendí a leer con comics, en casa se leían historietas, había un valor en ellas, literario, desde chico, por eso no es raro que hoy escriba comics y flipe tanto con ellos. En fin, JARRE y VANGELIS siempre van a tener mi respeto por ese recuerdo, son unos bacanientos. Aprendí a leer con ellos y con historietas.

SUI GENERIS
INSTITUCIONES

Pal verano del 81, el Victor  llegó con casetes pirateados, grabados y ahí conocí a PINK FLOYD y a YES, pero también a SUI GENERIS. Como yo venía flipado de los teclados por los discos de Jarre y Vangelis entre de una en estas bandas. Pero ojo no en FLOYD, era THE WALL y salvo el single, que me sonaba de la radio, no lo coticé mucho y tiene sentido, THE WALL es el disco con menos sintes de PF. De YES me acuerdo que era el DRAMA y mi tío me hablaba de Rick Wakeman y su rock sinfónico, ni idea que ese disco era sin Wakeman pero filo. Ahí me quedo grabado la idea de rock sinfónico, que me parecía respetable.

El casete de SUI me pegó más fuerte, era el INSTITUCIONES. Y ese tema SUI GENERIS, INSTITUCIONES me voló el rostro. Por eso pa´mi nunca Sui fue y ha sido un grupo de fogatas y guitarras de palo, pa´mi Sui era y es puro prog rock y del mejor del mundo. Los moog y mellotrón y la flauta de ese tema son mejores que cualquier cosa de Jethro Tull. Con los años me ha pegado harto con el rock setentero argentino, que es muy progresivo. Que se yo, las primeras cosas de SPINETTA, ALMENDRA, ALAS, MADRE ATOMICA, VOX DEI, LA MAQUINA DE HACER PAJAROS, SERU GIRAN. El rock latino pa´ mi tiene un origen folklórico por un lado y progresivo por otro. Puedo estar equivocado, pero creo que para Chile y Argentina, el sonido de Pink Floyd, Procol Horum, Yes o Génesis fue más importante que el de los Beatles o Rolling Stone a la hora de encontrar una fuente para un sonido propio.

Si tengo que pensar en la adolescencia y esa época. Parte con dos cuestiones re fundamentales. Por un lado THRILLER de MICHAEL JACKSON y por otro lado, otra vez gracias a mi tío, el descubrimiento ahora si de la discografía de PINK FLOYD. DARK SIDE OF THE MOON y ATOM HEART MOTHER. No quiero escuchar ahora, en este programa,  a PINK FLOYD, lo escucho mucho, pero me estaría negando si no lo menciono. El DARK SIDE me voló la cara cuando lo escuche entero por primera vez, en un casete pirata.  Hablo del 85 u 86, años después mi amigo  Pollo Carvacho  me regaló el casete original, argentino, de EMI que se llamaba EL LADO OSCURO DE LA LUNA y tenía todos los nombres en español. El ATOM fue más complicado, era como música sinfónica, o sea eso era, con orquesta y todo. Denso,  aburrido, ahora me gusta mucho, entonces era choro decir que oías esa música en el sur, donde todo era lo que sonaba en la radio. Del ATOM siempre he flipado con SUMMER 68 una balada veraniega con toques beatlescos y bechboys que canta RICK WRIGHT, el tecladista. Y aquí quiero detenerme. Yo de chico BEATLES nada, con cueva había visto HELP en Tardes de Cine. Pa´mi, mi banda formadora, porque se dio así, genética, crianza y también un acto contra religioso fue PINK FLOYD. Por eso yo defiendo tanto y flipo con PINK FLOYD. Era la herencia de mi tío, lo más rockero que me llegó por la familia. 1985/86, estaba THRILLER que era la moda, PINK FLOYD en mi cueva…y un disco single que tenía el Victor de TWILIGHT de ELO, que es del disco TIME que es lejos mi favorito de ELO, el lado B de ese disco (ni idea entonces lo que era lado B) era JULIE DONT LIVE HERE, que está en mi top 3 de mejores canciones de la vida. Por esa época también escuchábamos el vinilo de ALAN PARSONS de los CUENTOS DE EDGAR ALLAN POE y el VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA de RICK WAKEMAN. Era música de los autores que yo leía, Verne y Poe. Y si, el prog rock es perno, pero a este perno le salvó la vida, bueno, algo así.

Pa mi cumpleaños 11 u 12 recibí mi primer caset original de regalo, que fue (era que no) de mi tío, el GREATEST HITS de QUEEN que no me gustó mucho, salvo FLASH y un par de temas más. A mi vieja le encantó y harto, como que convirtió en fana de Queen, le dio por escuchar y escuchar RAPSODIA BOHEMIA. Con el tiempo me reencanté y sigo reencantado con Queen, creo que a partir de la muerte de Mercury. Es raro pero hay mucha que gente que conozco que como que reniega de lo que escuchó de niño, de lo  que lo hizo crecer, yo no puedo y no quiero. No porque ahora escuche, que se yo… MAGNETIC FIELDS o NATIONAL o FLEET FLOXES voy a dejar de oír a QUEEN o a PINK FLOYD, creo que traicionar tus gustos de infancia es traicionarte a ti mismo. Y no poco, sino harto. Pa mi eso es un tema. Puedes cambiar de gustos, pero no olvidar y si olvidas eres un bastardo de ti mismo. Tal vez hoy considere que BEATLES o THE KINKS son mejores banda que PINK FLOYD  pero no voy a decirlo, pa´mi FLOYD son mejores y punto, es mi rollo, mi cuento, mi vida.

Como en esa época, a los 12, 13 años (87, 88)  yo rompí con Dios. O sea, nunca fui muy cristiano pero iba a la iglesia por una cosa familiar y de temor al Dios vengativo. El temor al castigo, que es mi tema de la vida, mi terapia con psicólogo de hace años. Nos empezaron a hablar de satanismo y de que había cosas que no teníamos que hacer. Nos prohibieron monos animados por supuestos mensajes subliminales, películas que tuvieran que ver con  magia y hechicería y cosas sobrenaturales, que eran mis favoritas y nos advirtieron del rock. Y salieron a colación casi todas las bandas que yo estaba empezando a escuchar. Y también harto rock pesado, creo que nunca he enganchado mucho con el heavy metal precisamente por eso, me metieron tanto miedo con la huevada que me traumé. Pero en fin, un día me dijeron que el niño cristiano tenía que escoger entre el mundo y Dios y yo escogí el mundo.

VIRUS
PRONTA ENTREGA

Era la época del rock latino y esas cosas. Creo que lo primero de rock latino que me interesó fue VIRUS, el disco LOCURA. Nunca me fije mucho en las letras, pero la música y el trabajo con teclados, que es mi fijación de siempre. Si hay un parámetro común en mi gusto de música son los sintes. VIRUS me sonaba moderno, mucho más que GIT y SODA, que para ser honesto pesqué de DYNAMO en adelante y de ahí bajé un poco. Pero volviendo a VIRUS, PRONTA ENTREGA está lejos en mi top 10 de mejores canciones de inicio de un álbum de la vida.  Era la época también del rock chileno, y creo que un golpe fue ver en “Más Música” el video de MUEVAN LAS INDUSTRIAS de LOS PRISIONEROS, que es un temón y que tiene la versión de LOS PRISIONEROS que me interesa, que es su lectura tecnopop a lo OMD y que es mi favorita, de hecho en el recital de reunión, esa mitad con teclados me voló la cabeza. En ese sentido, el PATEANDO PIEDRAS y CORAZONES son mis discos favoritos.

En esa época LOS PRISIONEROS fueron a Victoria y tocaron en el gimnasio de mi colegio pero no me dejaron ir porque era peligroso, que se yo. Victoria era bien facho y hubo protestas y amenazas del HACHA contra JORGE GONZALEZ y contra el rector del colegio por autorizarlos.

Cuando entre a primero medio me juntaba con un grupo de amigos bien melómanos, aunque no usábamos ese terminó. Pollo Carvacho, Manolo Contreras, Mauricio Geissbüller, Alejandro Inostroza, que son los personajes de EL HORROR DE BERKOFF, mi última novela. Y éramos pobres y sureños, había que piratear casetes. La gracia es que teníamos mecenas, un primo de Manuel que estudiaba en Santiago y nos traía lo último, lo que había que escuchar. Bueno, mi tío se encargaba del rock clásico. Y que se yo, seguíamos con PINK FLOYD, usábamos THE WALL para hacer trabajos de literatura aprovechando que al profe le gustaba. En esa época empezamos a informarnos de música y cine, por La Época, la revista Mundo Dinners, donde escribía Carlos Fonseca, unas PELO argentina, que eran la cagada y ahí estaba todo. Creo que éramos los únicos en Victoria que flipábamos con esa revista, la devorábamos, la compartíamos. Era leer y escuchar música.  Ahora que me acuerdo, donde yo por primera vez empecé a leer de música fue en la RUMBO, una revista juvenil de LA TERCERA, donde hablaban casi siempre de QUEEN y ELO.

DEPECHE MODE
SWEETEST PERFECTION

Volviendo a lo que escuchábamos con mi grupo de “stand by me”. Sumo: THE CURE, THE SMITH, PET SHOP BOYS, DEPECHE MODE. Los sonidos estaban cambiando, yo enganché de una con DEPECHE MODE, fue mi banda de adolescencia y aun lo es, el BLACK CELEBRATION, el MUSICA PARA LAS MASES, el 101 y el VIOLATOR, que pa´mi es un disco perfecto. Fue mi banda sonora de primeros amores, de primeras hartas cosas. SWEETEST PERFECTION. Yo escucho ese tema y me acuerdo de huevadas q no debería acordarme, A QUESTION OF LUST… mejor no hablar de ciertas cosas. Supongo que cada uno de los que se juntaban en mi casa  a escuchar música, escogió un grupo, yo me quedé con DEPECHE MODE. En esa época el primo de Manolo me prestó dos casetes, el 2112 de RUSH que estaba seguro me iba a gustar, porque yo estaba leyendo DUNE y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, y tuvo razón. RUSH me gustó harto, ahora no tanto, pero siempre vuelvo, hay que volver a RUSH. El otro casete fue NIÑEZ DESVALIDA de MARILLION y aquí empezó una linda historia de amor que aun dura, MARILLION pa mi es una banda clave. Ese casete me apretó la guata, me dio pena, rabia. Aun cuando escucho KAYLEIGH me da rabia la mina de mierda y pongo en el lugar de Fish. Me acuerdo que ese año mi grupo de amigos estaba rayando la papa con el JOSHUA TREE de U2, yo escogí el NIÑEZ DESVALIDA, así con el nombre en español. Mi época de colegio termina con el OUT OF TIME de REM, que fue el disco con el que conocí REM, que ha sido parte fundamental del soundtrack de mi vida y que tiene mi canción favorita de la banda de Georgia, TEXARCANA, cantada por Mike Mills en voz líder y que esta entera armada alrededor de una línea de bajo y a un trabajo en guitarra slide.

SOLO DIOS SABE
GARCIA Y AZNAR

En 1992 entre a la Universidad, a la UFRO de Temuco. Conocí nueva gente a la que aún conservo, amigos de la vida, DANIEL VILLALOBOS entre ellos. La música no cambio mucho. UFRO en Temuco 92 era PINK FLOYD, U2 y SILVIO RODRIGUEZ, si oías uno de los tres estabas salvado. De ese año también me acuerdo harto de PETER GABRIEL y del GENESIS antiguo, que jamás había oído… CARPET CRAWLER, ese tema me voló la raja. Con Villalobos lo oíamos y oíamos, casi en random. Marihuana, vino en caja e IN THE COURT OF THE CRIMSON KING, todo muy hippie y muy triste y muy con olor a leña, Robert Fripp ni se imagina todo lo que hizo por Temuco. Lo frik es que no pescábamos lo que entonces estaba sonando, que era el grunge, no tenía cabida, salvo algunos temas. Nunca flipe con NIRVANA ni con PEARL JAM, la atención iba por otro lado… no tenían teclados…

Me acuerdo de una chica de esa época, era mayor, estudiaba castellano, usaba unas botas  la raja y tenía una mirada verde, triste. Era de Chiloé y escuchaba VICTOR JARA, fue primera vez que le puse atención a las canciones de VICTOR JARA, es rara la mezcla de JARA y amor. Me acuerdo que escuchaba harto EL ARADO y PLEGARIA PARA UN PUEBLO, era bien izquierdosa y para ella yo era cuico, estuvimos como seis meses juntos, fue educación. Ese año si tuvimos, y hablo en plural, una banda sonora de esa generación de Periodismo fue el casete TANGO 4 de GARCIA y AZNAR. Yo escucho ese disco y voy de una al 92, especialmente SOLO DIOS SABE, el cover de Beach Boys, que estoy seguro muchos conocieron antes que la canción original, me incluyo. Creo en verdad que la popularidad prehipster del PET SOUNDS se debe a TANGO 4.  Ese disco es mi DeLorean a uno de los mejores años de mi vida, que se yo, con DIANA y VAMPIRO me acuerdo de los primeros cuentos de Villalobos, con MALA SEÑAL de clases y profesores, con MIENTES de mi amigo Roberto y la Vero y otra gente. Puta que se escuchó ese casete ese año.

A fines del 92 yo publique mi primera novela, una casualidad, un arrebato que mande a un concurso de novelista jóvenes, sacó el segundo lugar y lo publicaron. Yo tenía 18, se llamaba 60 KILOMETROS y era la crónica de un viaje, donde en el walkman del personaje sonaba prácticamente toda la música de la que hemos hablado. Cada estado de ánimo del héroe era una canción. Algo de IRON MAIDEN, mucho PINK FLOYD, REM, DEPECHE MODE, THE CHURCH, el TANGO 4 casi entero, una biografía musical de esa época. Me da vergüenza ese libro, me gusta, pero el peso de publicarlo creo que jamás lo tomé. Me creí el cuento, a mi modo, bajo perfil que en el fondo es narcisismo. Fue como ser futbolista popular, no sé si se entiende. Pasar a jugar en las primeras lides y tomé la decisión, por ego, por lo que sea de cambiarme a la Católica a Santiago, esto fue el 94. Fue heavy, pasar de la universidad más combativa y comprometida y sufridora de Chile a las aulas de colegio del Campus Oriente. Yo era bien huaso, como veía que todas mis compañeras salían hacia Ñuñoa cuando terminaban las clases, juraba que vivían para allá, pero no, iban por sus autos. En la UFRO, uno de mis compañeros tenía auto, acá todo el mundo. Pero en fin, conocí muy buena gente en la UC y en Santiago en esa época. Además de las clases yo estaba en la Zona de Contacto, en el taller literario de Skármeta, que era como un supuesto crisol de elegidos, al menos eso creía yo. Fue una época bien estrella de plástico, carretes con los integrantes de Lucybell y otras bandas, lanzamientos de libros, limelight y tonteras que ahora me dan vergüenza ajena, le pegaría un puñetazo al Ortega del 94. Pero sabes, no éramos cuicos ni nada, éramos ingenuos con baja autoestima.

Mi primer recuerdo musical de esa época fue el recital de DEPECHE MODE. Un mes en Stgo. y tocaba una de las bandas de mi vida. Señal buena de una, iban a ser los mejores años de mi vida, estaba seguro. Estaba conquistando Gotham City… jajajajaja… Por ahí estuve bien pegado con el sello 4AD. Oía PIXIES, THIS MORTAL COIL y mucho DEAD CAN DANCE y demasiado COCTEAU TWINS, siempre en casete pirateados o grabados de la Futuro, la radio de la inmensa mayoría. PETER MURPHY, BAUHAUS, JOY DIVISION/NEW ORDER, SPIRITUALIZED, MY BLOODY VALENTINE fueron sumándose a las rumas de casete piratas y originales. Entre medio seguía escribiendo, cuentos y artículos para la Zona, relatos para antologías. Hubo uno bien musical, para un libro que se llamaba MUSICA LIGERA y que básicamente era sexo oral al ritmo de la letra de TEXTURAS de SODA STEREO, el tema que cierra el DYNAMO. “Disparé una frase al viento y una mujer calló”

Fueron años barsas, yo lo resumo en una frase: fui novio de una rubia de ojos azules, guapa e inalcanzable para un nerd ñoño victoriense. Y se la quité a un cabrón con una canción, la más fácil de las canciones para engrupir del mundo. Locos años 90. VUELTA POR EL UNIVERSO del COLORES SANTOS. ¿Cómo nos pudo gustar tanto ese disco? ¿Cómo nos pudo gustar tanto Cerati, el ciudadano sampler? ¿Cómo tantas boludeces que pasaron en los 90? Odio los 90, en serio, pasaron cosas buenas, hartas, pero a la larga tengo un trauma con esa década. Las bandas de EMI, el britpop, el grunge y el post grunge, la visita semanal del mejor DJ del mundo… Que nos folle un pez.

GETTING AWAY WITH IT (ALL MESSED UP)
JAMES
Me acuerdo de un momento, ya más grande, fines de los 90. Uno de mis mejores amigos se acababa de separar, vivía en mi casa, yo acababa de romper con una chica que quise mucho pero ella jamás me quiso de igual forma (y de vuelta) Relación sándwich, eres el entre novios, el amigo que te quiere y que vas a usar por el rato. Las minas hacen, o hacían harto eso y yo fui el sándwich, la cabra era relinda y retodo, valía la pena. Creo. Me acuerdo que estaba borracho y le grité en la calle, hecho pico. Vuelvo a mi casa en Obispo Pérez, ahí en el Vaticano chico y prendo la tele y me pongo a ver videos con la luz apagada. Llega mi amigo, que andaba de copas solo y nos quedamos callados, mirando, sin hablar. Y de pronto  GETTING AWAY WITH IT (ALL MESSED UP) de JAMES. Y me puse a llorar, onda como no lloraba en años y no sé si mi amigo me vio o también estaba llorando. Era el estreno de esa canción y siempre que hablamos de esa época nos acordamos de JAMES… Hasta el día de hoy es mi canción triste (que no lo es) preferida, tal vez por eso JAMES es la única banda brit pop (junto a PULP y RADIOHEAD) que aún me interesa, que todavía puedo escuchar.  La huevada es de rito, me voy a la chucha por algo, me pasa algo que me caga y pongo esa canción. Ya no lloro, pero me pego. Cuando me separé el 2010, la escuchaba en random mil quinientas veces al día, y lloraba solo con mi gata… fumándome un caño, tomando vino solo… hasta que mi amigo Sergio Cancino me la prohibió, el sicólogo también. De patio, del terror, de pegado.

BOBBY JEAN
BRUCE SPRINGSTEEN

Para ir cerrando, si debo escoger una gran canción de mi vida, un gran finale…  esa es BOBBY JEAN de BRUCE SPRINGSTEEN. Viene en BORN IN THE USA, el disco por el cual yo entré en Bruce, el 97, gracias a Cristián Ramirez, en el mítico Condell 29, depto 85. Y soy fan desde entonces, NEBRASKA me parece que es una de las grandes obras literarias del siglo XX y letras como THE RIVER o INDEPENDENCE DAY son lo más cercano a la gran novela americana desde Mark Twain. Springsteen y King son mi dupla gringa favorita. Ambos de su orilla, uno en el rock, otro en la literatura comercial están creando la gran crónica americana. No pido perdón ni nada, pero para mí SPRINGSTEEN es más grande que DYLAN. No sé si SPRINGSTEEN cantaría para Scorsese o para el Papa pero si lo hizo para John Cusack, que es tremendo, en ALTA FIDELIDAD. Ahí cita justamente  la letra de BOBBY JEAN, que es una canción que escribió cuando su amigo Steve Van Zandt se fue de la E STREET BAND por un tiempo, Pero el nombre y la idea perfectamente pueden ser aplicado a una chica. O a un chico. O a tu pareja o a la persona que no te pesca que se yo. Bobby Jean es una identidad unisex…  “Nos gustaba la misma ropa, la misma gente, los mismos lugares, un día te fuiste, fui a buscarte, tu madre me dijo que te marchaste… chucha que quieres que te diga, que te vaya bien, que estés bien…” Y quedas solo, conforme, cómodo, comfortably numb… mirando como esa persona se va, dándote lo mismo pero haciéndote mierda por dentro. Yo no soy de actos épicos de amor, en realidad no soy de nada, soy un gato gordo que espera que las cosas pasen…. No me abro, me cuesta dejar entrar a alguien, tengo las defensas activas desde mi separación, incluso antes, fue un proceso largo, triste, de daños, insultos mutuos, prefiero mi burbuja. Y me he vuelto manipulador, mala persona incluso, con chicas que se han acercado. Abro la puerta pero no más que un borde, te armas como una mentira, una ficción, una idea que ni siquiera es buena. Y BOBBY JEAN es eso, una idea de amor…del más cómodo de todos los amores, el que construyes en la ficción. Y ahí hay todo un tema para mí. Lo único sin este motivo que he escrito es EL NUMERO KAIFMAN, por eso no quiero tanto ese libro. Distinto es el caso de EL HORROR DE BERKOFF que es una historia de amor, entre un pobre huevón que no hace nada y deja que las cosas pasen y la chica de su vida. El dice que la quiere, pero no hace nada por quererlo, espera y cuando lo hace, todo caga, ya perdió. Lo mismo que 1899, la novela gráfica, donde todo el mundo leyó una ucronía, una fantasía steampunk etcétera,  que eso era… pero muy pocos, poquísimos vieron que bajo la superficie, bajo los efectos especiales lo que latía e importaba era una historia de amor imposible entre el personaje y una mujer que se le aparecía en sueños. Todos buscaron explicaciones para el extraño final, la única que había es que Uribe era feliz porque había encontrado la forma de pasar donde su mina. Hace una semana en un bar, un tipo que respeto mucho me dijo, 1899 es la mejor novela gráfica que se publicó el 2011, porque disfrazaste con fantasía un trauma amoroso heavy. Huevón. Casi me pongo a llorar, estaba borracho, hubiese sido fácil.  Llegue a casa y escuche BOBBY JEAN y JAMES… Y anote el primer párrafo para una novela, sabiendo que bajo monstruos, ucronías y cifi, siempre va a estar un chico haciéndose pico por una chica…

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LA REVANCHA DE LAS HISTORIETAS

Las editoriales renacen de la mano del manga, viejos éxitos y el talento local. Radiografía de un sector que supo ser de consumo masivo.

Por Francisco de Zárate
En 1957 un manto blanco se posó sobre una Buenos Aires invadida por extraterrestres y marcó el que para muchos fue uno de los momentos cúlmines del cómic local. Juan Salvo, El Eternauta, daba su primer paseo frente a los cientos de miles de argentinos que, antes de la popularización de la TV, consumían sus aventuras en el kiosco y con forma de revista de historietas.

Después de varias metamorfosis, que incluyeron su casi completa extinción durante la convertibilidad, la industria local del cómic vive años de recuperación: 240 publicaciones en 2009 o, lo que es lo mismo, 24 veces los 10 títulos que vieron la luz durante 1999, según el portal Librosar de la Cámara del Libro.

A la ya clásica razón del fin del uno a uno, que favorecía la importación y dificultaba la edición local, hay que sumarle, en el caso del cómic, otros factores. El primero de ellos, el imprescindible, es la reserva de talento. Como recuerda Daniel Divinsky, de Ediciones de la Flor (publica Mafalda y Gaturro, entre otros hits), la escuela de historietistas que en la Argentina aprendieron de maestros como Alberto Breccia y Hugo Pratt en aquella edad dorada de mediados del siglo XX, no dejó de evolucionar, aunque “en los años 90, para sobrevivir, muchos tuvieran que trabajar para el exterior”.

El espaldarazo de los medios de comunicación, con las colecciones de cómics que en los últimos años distribuyeron los diarios Clarín y La Nación, y la reaparición en 2006 de la revista especializada Fierro, también contribuyeron al resurgir, según Luciano Brom, del festival Viñetas Sueltas. El festival, uno de los referentes del sector junto con Animate y El salón del Cómic, es otra prueba del auge: “En 2009, tuvimos 10 exposiciones de autores; un año antes, sólo habían sido 4”.

Aunque a los de la vieja escuela les duela, el otro gran responsable es el cómic japonés. Lo que se conoce como manga, que con una estética común agrupa géneros narrativos muy diversos, es el gran motor del crecimiento. En las cuentas de La Revistería, una de las principales distribuidoras, representa el 70% de las ventas, seguido por el cómic estadounidense de superhéroes y por la historieta nacional, que se dividen a partes iguales el resto. Para lo que llega de Europa sólo quedan migajas, algo que Ricardo Villareal, de La Revistería, se explica porque “casi todo se imprime en España y es demasiado caro”.

Si este problema no afecta al manga es porque los japoneses no tienen inconveniente en ceder los derechos y permitir que editoriales argentinas traduzcan, adapten e impriman sus historias. Nicolás González, de la editorial Larp, explica por qué: “Todos los licenciatarios del mundo, incluyendo EE. UU., no llegamos al 2% de sus ventas en Japón”.

González es el responsable de introducir en el país a Naruto, el personaje que heredó de Dragonball (Ed. Ivrea) el primer lugar en el corazón de los aficionados. En su opinión, el género triunfa porque, a diferencia de los superhéroes estadounidenses, construye a sus personajes en torno al concepto “gente común con una habilidad especial”, lo que facilita la identificación: “Nosotros comenzamos en 2008 con 1.000 libros al mes y un año después ya estábamos en 7.000”.

Claro que otra diferencia entre el éxito del superhéroe y el del hombre común es, de nuevo, el sistema de licencias: la gigantesca DC (Batman y Superman) vendió los derechos en español para todo el mundo a Planeta DeAgostini, en España, lo que encareció su precio acá. A pesar de ello, la historieta de EE.UU. aún roza el 15% del negocio para distribuidoras como La Revistería, algo que se explica por el apoyo de Hollywood, que en los últimos años adaptó títulos como Spiderman, Iron Man o X-Men, y por algo tan simple como cierto: a la gente le gusta.

El último signo para el optimismo es la profesionalización. Con la experiencia del que supo ver el talento de un Quino o un Fontanarrosa, Divinsky valora “los tirajes chicos” que hacen hoy las pequeñas editoriales: “Ahora el costo básico es el papel, la puesta en máquina se abarató, por eso pueden dosificar las ediciones a medida que la demanda lo aconseja”.

El mayor interés por la calidad de la materia prima y por el diseño son para Martín Ramón, de la editorial Moebius, reflejo de esa profesionalización. También, la agrupación entre editoriales independientes para “pensar entre varios en la posibilidad de imprimir en China” (el papel importado con el que trabajan hoy cotiza en dólares y adolece de falta de variedad).

El próximo desafío es abandonar la dependencia de la comiquería y terminar de conquistar las librerías. Si bien en los últimos años, cadenas como Yenny, Cúspide y Musimundo lo incorporaron, editoriales como la de Ramón aún encuentran resistencias de los libreros por el precio del producto: “$15 no alcanza para que el 35% que les queda los deje satisfechos. Nuestro catálogo está entre $25 y $40, pero lo ideal son libros de $60”.

Ya son unas 35 editoriales las que publican historietas en la Argentina, pero queda pendiente una cámara sectorial. Por el momento, festivales como Viñetas Sueltas asumieron la responsabilidad de organizar un sector que estuvo al borde de la extinción y da otra vez sus primeros pasos. Como dice Brom, “lo que falta es apoyo del Estado, como hacen Uruguay, Brasil o España. La historieta, como el cine y el libro, es industria y vehículo de cultura y no debería ser librada en exclusiva a las fuerzas del mercado”.

Articulo original

IN ABSENTIA MORTIS SE DESPIDE

Después de casi 3 años y 24 episodios mensuales, la serie de terror chilena IN ABSENTIA MORTIS, concluye. A través de sus microrelatos, en formato de web comic fuimos dando forma al nuevo Dr. Mortis , antiguo personaje de terror chileno, creado por Juan Marino en 1945.
Las nuevas historietas fueron realizadas por un talentoso equipo de guionistas y dibujantes como el internacionalmente reconocido dibujante chileno Gabriel Rodríguez (Lock & Key) , el francés Olivier Balez (Angle Mort) e ilustradores como Claudio Romo, ganador del premio Amster Coré durante dos años consecutivos, además de la participación de escritores y guionistas como Sergio Amira, Luis Saavedra, Ángel Bernier, Mauricio Ahumada y un largo etcétera.
Hoy, esta saga se cierra con un último episodio que publicaremos mañana: PROMETEO, el último de la serie. Una historia escrita por Carlos Reyes G. y Miguel Angel Ferrada y dibujada por Italo Ahumada, episodio que cierra los hilos argumentales de la serie y prepara el terreno para llos futuros episodios.
Estamos orgullosos del resultado creativo de In Absentia Mortis y de todos los guionistas y dibujantes que la hicieron posible y que están debidamente acreditados en cada episodio.
Los invitamos a revisitar y comentar todos los episodios publicados en las tres temporadas que componen la saga, en: http://inabsentia.mortis.cl/

TEASER DE “SANTA GRACIELA”, THE MOTION COMIC

Tremenda laburo de los monstruos de CURURO Studios. Para situarlos, “Santa Graciela” es un relato ambientado en 1975 que cuenta el descubrimientode una colonia de vampiros salvajes en un campo de concentración para prisioneros políticos ubicado en una isla cerca de Concepción. Un grupo de soldados y uniformados son eviados por el jefe de zona a ver que ocurre en el penal, cuyas comunicaciones han sido cortadas. Los milicos llegan y no encuentran nada, “ni soldados ni upelientos”, hasta que uno de ellos descubre a una joven prisionera, supuesta universitaria con vinculaciones en el MIR. Se ordena interrogarla y torturarla, pero la chica no dice nada hasta que… El relato basicamente es un what if. ¿Que hubiese pasado si en medio de la represión política de 1973-81, militares y ex simpatizantes de la UP hubiesen tenido que enfrentar un enemigo común. O si lo prefieren, imaginen “La Cosa” en “Isla Dawson”?

PD: El cuento completo, su primera versión, en el libro Alucinaciones.TXT. O si lo quieren gratis hagan clic en el tag Santa Graciela abajo del post.

¿CHILEAN 24…?

Un thriller bicentenario, con alta tecnología, secretos amcestrales, protagonista atractiva y escrito con prtetención comercial, puros cojones. Felicitaciones al misterioso autor. Aquí hay una apuesta de nueva forma de novela, tanto en tema como en formato o soporte. Un e-book, o un prototipo para cazar editores y agentes, ambos resultan. A mi me cazó. Felicidades al autor.
Acá todo lo que necesitan saber de LA SEMANA EN QUE SE JUNTAN LOS SIGLOS

Desaparece el cadáver de O´Higgins y secuestran el submarino Carrera. 18 de septiembre de 2010, mientras Chile se prepara a celebrar el bicentenario un siniestro complot se deja caer sobre nuestro país.

Me lo compre todo, congrat.

SCHOOL OF AM

Tomado del gran blog TerceraCultura del aún más grande profesor Ricardo Martinez, lenguista, conductor de este gran podcast y experto académico en música cebolla. Además de ser uno de los tipos que más sabe de literatura que conozco. Y lo de música cebolla no es chiste, Martinez da cátedra en dos universidades sobre el tema y si no la creen aquí esta “live” explicando su ciencia de la música AM/bonita/llorona.

PROSPECTORES DE DUNE

Por fin. Después de mucho tiempo, exactamente desde que en el año 1985 se publicara el sexto título de la saga, Casa Capitular, el universo de Dune (sobrenombre con el que se conoce al planeta Arrakis) llega a su fin. Aún recuerdo cómo me sentí cuando, después de haber leído los cinco libros anteriores y haber acompañado a la familia Atreides en sus aventuras, pasé la última página de aquel sexto episodio. Frank Herbert, el autor británico de una de las grandes sagas de culto del universo de la ciencia ficción, dejó un final totalmente abierto que desquició a muchos lectores. Recuerdo haber sentido una especie de incredulidad, la ansiedad de quien llega al último párrafo, al último punto y aparte, sin encontrar respuestas a todos los enigmas acumulados a lo largo de seis volúmenes.

Además, nuevos enigmas, nuevas preguntas que, sin siquiera cerrar el libro, asaltaban mi mente. ¿Quiénes eran los dos viejecitos que saludan a Duncan Idaho? ¿Quién era el último Kiswatch Haderách? Y, por encima de todo eso, prevalecía un sentimiento de orfandad irremediable, de que ya no habría más Dune, ni más melange, ni más gusanos de arena.

Sin embargo, 23 años después y gracias a la labor de Brian Herbert, hijo del autor original de la obra, en colaboración con el escritor Kevin Anderson, los huérfanos de Dune pueden celebrar que la saga ha vuelto. Y esta vez lo ha hecho para intentar responder todas aquellas preguntas que quedaron en el aire, algunas incluso sin pronunciarse, y para cerrar, con dos libros más (Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune), una serie que ocupa un lugar destacado en el mundo de la literatura.

El final de la saga

Pero vayamos por partes. Frank Herbert no dejó, en un arranque de misterio o de pereza, incompleta su obra de manera voluntaria, sino que falleció antes de poder concluirla con un séptimo volumen, el tan nombrado durante muchos años, por lo deseado que siempre fue para sus seguidores, Dune 7. Brian Herbert, su hijo, y Kevin Anderson continuaron escribiendo sobre el universo de Dune como quien exprime la gallina de los huevos de oro, esperando aumentar la cuota de beneficios. En este caso, el ave gallinácea era la marca Dune, y los huevos en forma de libros fueron en total seis volúmenes, organizados en dos trilogías: Preludios a Dune, que trata los años anteriores a la saga original, y Leyendas de Dune, que se retrotrae 10.000 años hasta la Yihad Butleriana, cuando los últimos restos libres de la humanidad vencieron a las máquinas pensantes, dando como fruto la prohibición de fabricar máquinas más potentes que el cerebro humano y la Biblia Católica Naranja.

De esta manera, gracias al legado que dejó Herbert padre, los dos escritores fueron expandiendo los límites de la historia, pero nunca hacia delante, donde los fans de la obra original seguían como marineros a la deriva avistando el horizonte para ver si algún amanecer se encontraban con el tan esperado final.

En esos momentos, tal y como dijo el propio Herbert hijo, y no hay motivo para no creerle, no se veía capacitado para afrontar el reto de darle un cierre a tamaño proyecto. Y la verdad es que dar ese paso no resultaba nada fácil, para Brian o para cualquier otro escritor. Los ingredientes estaban ahí, pero qué hacer con ellos sin tirar a tierra el listón que había dejado tan alto el padre parecía una tarea de difícil resolución. Sin embargo, muchos no le perdonaron que hiciera fortuna explotando una herencia que parecía haberle caído del cielo. En cuanto a la calidad de los libros, variedad de opiniones. Mientras algunos decían que estaban a años luz de la escritura de su padre, otros opinaban que mantenía en general el nivel de la saga y, unos terceros, la mayoría, al menos estaban agradecidos porque Dune seguía exisiento y Brian les aliviaba de esa sensación de orfandad.

¿Qué pasó para que Herbert hijo y su amigo se decidieran a escribir el ya mítico Dune 7? ¿Acaso la gallina de los huevos de oro se estaba agotando? Tal y como el propio Brian explicó, un día, mientras revisaba las pertenencias de su padre, encontró en una pequeña caja fuerte unas notas que, a modo de esquema, constituían lo que debía ser la continuación de Dune. Esas notas que dejó Frank Herbert de por dónde debían ir los tiros hicieron que su hijo pensara que ya no tenía ninguna excusa para no darle al gran público el final que tanto había esperado. Se lo debía, de alguna manera, y desde luego le iba a sentar bien al negocio.

La noticia fue todo un boom y, como es lógico, generó una gran expectación. Al cabo de poco tiempo, sin embargo, el propio Brian Herbert anunció que el esperado final vería la luz en dos volúmenes en vez de uno, bajo los títulos de Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune. Pues bien, el segundo de ellos se acaba de publicar en nuestro país y, con él, por fin, la saga llega a su clímax.

Los origenes de Dune

Dune fue publicada en 1966, aproximadamente una década después de la aparición de algunas de las piedras fundacionales de la ciencia ficción moderna: 1984 de Orwell (1949), Crónicas Marcianas (1950) y Fahrenheit 451 (1953) de Bradbury o la saga Fundación de Isaac Asimov (1951-1953). Influyó decididamente en la renovación del género, hasta el punto de que puede considerarse un precedente de los más recientes retratos de sociedades oscuras y desesperanzadas, como son las propias del cyberpunk. Casi para desafiar a todos los que habían escrito alguna vez ciencia ficción, Herbert se atrevió a crear un futuro en el que la tecnología inteligente (computadoras, robots, androides…) está destruida y prohibida por rigurosa ley interplanetaria. Herbert convirtió esta aparente limitación en punto de partida para una epopeya en la que el personaje principal va evolucionando tanto física como, sobre todo, mentalmente desde su condición inicial de niño hasta convertirse en dios, con la religión y la inmortalidad como ejes temáticos.

Cabe decir, a modo de curiosidad, que la novela original fue rechazada en múltiples ocasiones por varias editoriales y que su autor llegó a dudar de que algún día fuera a ser publicada.

Sin caer en el amplio resumen ni en el fastidioso spoiler, Dune se ambienta en un imperio galáctico en decadencia, donde la corrupción, los excesos y la división conducen a una crisis. La melange, una droga tan poderosa como adictiva, permite viajar por el espacio y ver el futuro, y por ello es la moneda de la economía imperial. Mientras tanto, la manipulación religiosa por parte de la Bene Gesserit prepara el camino para un mesías que, creado por un programa genético de mejora de la raza humana, pueda liderar el imperio en un proceso de regeneración.

La aparición no planeada de ese mesías, o Kiswatch Haderách, arrastra a una Yihad que hace huir a la raza humana del Imperio Antiguo. En Gusanos de arena de Dune, la humanidad vuelve de esa Dispersión habiendo encontrado poderosos oponentes, que a su vez huyen de un enemigo aun más fuerte. Ese rival busca al último mesías para, con él en su bando, decantar la balanza del Kralizec, el fin del Universo que anuncian todas las profecías y que se acerca a pasos agigantados. Unos cuantos tripulantes de una no-nave, viejos conocidos por los lectores de la saga, serán los encargados de impedir el exterminio de la raza humana y del universo entero.

Comparaciones odiosas

Las dos obras finales de Herbert hijo dejan un sabor de boca agridulce. En esta segunda podemos encontrar todo lo que es Dune: el universo, los personajes, las razas… El conjunto del imaginario de Herbert padre está aquí, pero en forma de residuo, no en su esencia. Cuando a Brian le llega el turno de crear algo con todo eso, como si fuera barro, los elementos que hicieron de Dune una de las obras más importante de la ciencia ficción están ahí, pero no lo suficientemente desarrollados ni explotados. En el final de la saga encontramos restos de la ecología, del misticismo, de la religión, de la llegada mesiánica del Kiswatch Haderách o de la Bene Gesserit, pero no hay nada nuevo y lo viejo, lo heredado, no acaba de funcionar. Aleja el epicentro de la saga de Dune y lleva la obra al campo de la ciencia ficción más típica y tópica, la de la lucha del hombre contra la máquina, al tan trillado estilo Matrix, sin la densidad habitual.

Definitivamente, el talento literario no se transmite con los genes, pero tampoco cabe hacer sangre en el terreno de la crítica, ya que el listón estaba demasiado alto y, si no estuviéramos hablando del final de Dune, y por lo tanto comparando esta obra con las seis anteriores, quizás hablaríamos de un gran libro de ciencia ficción al uso.

Nunca se sabe. Muchos lectores se sentirán defraudados pero no podrán dejar de leer para hacerse una idea de cómo finaliza, después de tanto tiempo, esta saga. Y, para los nostálgicos y demás románticos de la serie, aquellos que experimentarán la misma ansia que pena al llegar a la última página de este volumen, que estén tranquilos, pues parece que hay Dune para rato. Brian Herbert y Anderson trabajan ya en el primer volumen de una nueva andanada de libros, Paul of Dune, que tendrá lugar cronológicamente entre Dune y Mesías de Dune, en el período durante el cual Paul Atreides se convierte en el emperador del universo.

Fuente Que Leer

LA CRISIS DEL BEST SELLER

Bienvenido a la crítica menos relevante que leerás este año”. Así comienza la reseña que publicó Louis Bayard en The Washington Post el pasade 15 de septiembre sobre The lost symbol, la última novela de Dan Brown. Fue un día antes del último gran lanzamiento de un libro: cinco millones de ejemplares colocados en las librerías de todo el ámbito anglosajón. A la semana, la profecía de Bayard se había cumplido, ya que de esas librerías habían desaparecido 1,9 millones de ejemplares. ¿A quién le importaba que alguien dijera que el libro era bueno o malo?

Este fenómeno de la compra compulsiva e impulsiva puede producirse de nuevo este jueves, 29 de octubre, en las librerías de los países de habla hispana. Tal y como ha asegurado la editorial Planeta, de El símbolo perdido se lanzarán 1,5 millones de ejemplares (para España y América Latina). El ansia por la novela, además, ya late. Según la cadena La casa del libro, desde hace un mes ocupa el número uno en ventas anticipadas.

Y sin embargo, las críticas publicadas en los medios anglosajones no han sido nada buenas. Excepto algunas más complacientes que insisten en la capacidad de entretenimiento que tienen los libros de Brown, el resto destaca el hecho de que el escritor se ha limitado a repetir la fórmula que le hizo millonario con El Código Da Vinci.

En esta ocasión, Robert Langdon, el experto en simbología de la Universidad de Harvard, abandona Roma y se traslada a Washington para dar una conferencia. Enseguida comienzan a aparecer los acertijos en torno a edificios como el Capitolio o el Museo de Historia Natural. Lo mismo que hizo con los monumentos de Roma. Y si en El Código Da Vinci la principal atracción estaba en el cuadro de La última cena, esta vez Brown analiza los posibles enigmas que se encierran en el lienzo de Alberto Durero Melancolia I. Los personajes también están organizados en torno a la misma estructura: a Langdon le acompaña una mujer, hermana del maestro que le ha convocado a Washington, Peter Salomon. Y hay un malo “que parece una parodia de los libros de James Bond”, según The New York Times.

Sólo existe una gran diferencia: esta vez el Vaticano no está en el punto de mira, sino la masonería. Para muchos críticos, este cambio de temática ha provocado bastantes sonrisas sarcásticas. Como afirma Maureen Dowd en The New York Times, “si Dan Brown piensa que los masones son más intimidatorios que el Vaticano, sólo puedo decir una: Dios, ayúdanos (…) ¿Durante cinco años ha pensado que, si expone los secretos de los masones, estos le van a cortar el cuello?”, termina de forma sardónica Dowd, a quien no se le escapa que si Brown llegó a la cima del éxito fue gracias a la campaña anti El código da Vinci que le hicieron grupos como el Opus Dei.

La cultura es industria

Un libro pésimo, según la crítica anglosajona, que alcanza un número brutal de lectores. La cultura succionada por la industria del entretenimiento. Un best-seller que se vende más que nunca, pero que también recibe las peores críticas. Incluso de escritores que conocen bien la fórmula del libro de masas como Stephen King, quien tildó el libro de Brown de “plato precocinado de macarrones”.

Para el escritor Rodrigo Fresán, esto sólo significa una cosa: el best-seller está en crisis. “Yo creo que se necesita un talento para ponerte a escribir una novela de estas de códigos. Talento y sangre fría. Pero también creo que tengo el derecho de exigirle a Dan Brown que el nuevo libro sea mejor que los anteriores, y si no lo consigue, ese nuevo libro es una mierda”, afirma. Y eso es lo que le ha ocurrido al norteamericano.

¿Qué ha pasado entonces con el best-seller que también recibía críticas como enorme producto de entretenimiento? ¿Qué ha ocurrido para que los peores productos sean ahora los grandes best-sellers? Para el escritor Juan Bonilla, la razón principal es que “antes éramos más cultos que ahora. Había una mayor cultura literaria. Incluso la gente a la que le gustaban los libros más populares exigía literatura. Ahora ni siquiera se diferencia si ese best-seller está bien escrito o no. Da igual, porque lo único que quieren es satisfacer una necesidad”.

Como ejemplo de los buenos best-sellers de entonces, Bonilla pone a William Somerset Maugham, quien se convirtió en uno de los autores más populares de los años treinta y que hoy aparece en las colecciones de grandes clásicos.

Otros escritores consultados por Público también apuntan a la cada vez mayor indulgencia del editor. “Es menos exigente y, si ve que una fórmula está funcionando, va a tender a publicar ese tipo de libros. La responsabilidad recae en las editoriales y en los lectores”, apunta José Ángel Mañas, autor de Historias del Kronen.

Sin embargo, no todos creen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Incluso para los best-sellers. En este punto de vista se haya Andrés Neuman, último ganador del Premio Alfaguara con El viajero del siglo. “Me parece muy ingenuo decir que los best-sellers de antes eran mejores que los de ahora. Hablamos de Charles Dickens y de Alejandro Dumas, pero en aquel entonces había otros cien que vendían muchísimo y de los cuales ni nos acordamos. Siempre ha habido superventas malos”, constata.

Apertura democrática

Además, según él, la cuestión no es que ahora se escriban más libros de puro entretenimiento y con la fórmula ajustada para vender como rosquillas sin sostenerse en ningún pilar literario, la cuestión es que “ahora los medios hablan más que nunca de este tipo de libros”. Y hay más. Un argumento que para él tiene que ver con la democratización de la cultura: “Antes estaba dominada por las élites y ahora se ha abierto para todo el mundo, por lo que también tenemos la cultura del hipermercado. No creo que sea para echarse las manos a la cabeza”, apunta el escritor argentino afincado en España.

Ante tanta crítica también hay escritores que defienden a Brown y su manera de crear grandes best-sellers. Uno de ellos es Javier Sierra, autor a su vez de grandes superventas como La cena secreta o El secreto egipcio de Napoleón. Para él, no es posible comparar a los lectores de la época de Dickens con los que tiene ahora Dan Brown.

“Dickens era un gran paisajista de las palabras. En nuestra cultura audiovisual actual esto no es necesario, sin embargo, Brown sí introduce elementos que son propios de nuestro tiempo, y ahí sí es transgresor, como, por ejemplo, páginas web reales o nombres de investigadores y científicos que sí que existen”, afirma Sierra. También defiende a Brown frente a Stephen King, a quien considera un autor de “pura ficción mientras que Brown juega con la realidad. Con sus libros puedes llegar a aprender cómo es la masonería o la noética, que es una ciencia que se ocupa de nuestro pensamiento oculto”.

Precisamente, con respecto a ese ocultismo de tono new age de sus libros, los críticos anglosajones han señalado que esta vez a Brown se le ha ido demasiado la mano. “Él piensa que la religión está detrás de la caída de los valores humanos y también de la corrupción de la clase política; sin embargo, confunde todas las cosas al mezclarlas con tanto exoterismo”, apunta Peter Conrad en The Guardian. Porque al final, como este crítico insiste, “lo que le interesa de verdad es que suene la caja registradora”. Y eso es lo que volverá a suceder este jueves.

Fuente. Publico.es

EGOMETRO: ENTREVISTA DE DEFDM

 
La primera pregunta latera, que creo deben traer todas las entrevistas, sobre todo si es primera vez que un lector tiene el primer acercamiento ¿Cómo nace la idea de crear un programa transmitido en vivo en plataforma twitcam?
 
Baradit: La idea del podcast nace de las conversaciones interminables con amigos. Nos gustó la idea de invitar a toda la gente posible a esas conversaciones. luego apareció la plataforma twitcam y mi espíritu “early user” cayó nuevamente en esa conducta ñoña de “tengo una cuenta pero todavía no se para qué sirve”. La inet es para usarla, no para comprenderla, surfear es una gran forma de describir su uso, te concentras en estar en la cresta de la ola, no en comprender la dinámica misma. Usar twitcam fue puro espíritu pelusón. Pero cuando las cosas vienen cargadas de sentido, las estrellas están con ellas.
F. Ortega: Porque ninguna radio nos compró la idea del programa. No, en serio. DEFDM nace de conversaciones con amigos, de tardes de pizza y de largos intercambios de mails. De fascinaciones infantiles y también de CHILENIA, un programa televisivo que estuvo todo el 2008 saltando de reunión en reunión en Canal 13, TVN y Chilevisión. “Una idea extraordinaria, pero demasiado arriesgada”, así nos dijeron. El material estaba en el aire, no se podía perder y de ahí a … ¿Hagamos un Milenio 3 por podcast, que al mismo tiempo homenajee en versión 2.0 al gran Patricio Varela y su clásico programa radial de misterios de Radio Portales? Y estábamos en eso, cuando probamos por accidente la twitcam en el lanzamiento del libro de Guillermo del Toro en Chile. Teníamos radio y TV al alcance de un clic, tal vez no estábamos en un canal grande, pero quien los necesita. Es como terrorismo mediático y cultural.
En una de las entrevistas que dieron sobre el podcast, Francisco dice. “Este país esta sobrepoblados de gente que necesita que le caguen la cabeza”. ¿Creen que es eso o que las personas necesitan volver a soñar? ¿y ustedes lo han logrado con esta nueva propuesta?
 
Baradit: este país necesita darse cuenta que vive en un sueño, y uno hermoso, al borde del abismo del fin del mundo.
F. Ortega: No sé si volver a soñar, cree que simplemente abrir los párpados ante la realidad de que habitamos un país extraordinario en mitos e historia, un país con cuentos, conspiraciones, misterios, verdades a medias. Protegidos por guerreros sagrados, descubiertos por locos, conquistados por brujos, liberador por una sociedad secreta, golpeados por un general fetichista. Esto es el fin del mundo.
Completa en este link, gracias a los amigos de Los Guardianes de Baphomet