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LA VERDAD TRAS EL ENGAÑO ANDERSON, BRUFORD, WAKEMAN, HOWE…

Cuando en 1988, Jon Anderson dejó a Trevor Rabin y a Chris Squire alegando que el sonido Yes se había bastardeado hasta lo insoportable, los fanáticos más dogmáticos aplaudieron. Aún más cuando el cantante anunció su idea de reunirse con sus viejos compañeros de banda: Steve Howe, Bill Bruford y Rick Wakeman para reformar el grupo. El problema es que olvidaron que el derecho del nombre Yes le pertenecía al miembro fundador Chris Squire, quien rehusó abandonar al resto del combo. Ni corto ni perezoso, Anderson llamo a su versión de Yes con los apellidos de los ilustres (a lo ELP), confiando que el prestigio de sus nombre haría de ABWH el verdadero Yes. Y así fue, al menos en ventas; el pero es que ABWH nunca existió como banda, fue una movida comercial de Anderson quien usó y pagó a Bruford, Wakeman, Howe para armar un disco trucho, mutante, hecho de sobras de proyectos anteriores. Acá lo analizamos canción por canción.

Themes
Tema de Jon Anderson. Dos demos pegados de dos proyectos solista. Tocan en estudio: Jon Anderson (voz), Tony Levin (bajo), Matt Clifford (teclados, programaciones), Milton MacDonald (guitarras) y dos baterías no acreditados por contrato. Steve Howe agregó un fraseo de guitarra, nada más.

Fist of Fire
Tema de Jon Anderson, sobrante de Jon y Vangelis. Tocan en estudio: Jon Anderson (voz), Tony Levin (bajo), Matt Clifford (teclados, programaciones, batería programada), Milton MacDonald (guitarras). Howe hizo una línea de guitarra que fue quitada del disco, la cual reaparece en la versión publicada en la caja In a Word.

Brother of Mine
Tema de Steve Howe y Geof Downes, demo de ASIA no publicado. Tocan en estudio: Jon Anderson (voz), Tony Levin (bajo), Geoff Downes (teclados, programaciones),  Steve Howe (guitarra), dos baterías no acreditados x contrato. Rick Wakeman solo interpreta el piano del final.

Birthright
Tema de Max Bacon (vocalista de GTR y Mike Oldfield) y Steve Howe, para el segundo disco de GTR, no editado. Tocan en estudio: Jon Anderson (voz),  Max Bacon (coros), Tony Levin (bajo), Matt Clifford (teclados, programaciones),  Steve Howe (guitarra), dos baterías no acreditados x contrato. Rick Wakeman solo interpreta el piano del final.

The Meeting
Tema de Jon Anderson para Jon & Vangelis. Solo toca Jon Anderson (voz y teclados). Wakeman agrega un línea de piano hacia el final. Hay una versión posterior con Wakeman, pero fue arreglo para tocarse en vivo.

Quartet
Tema de Jon Anderson y Steve Howe. Tres demos pegados de proyectos solistas de Anderson, sobre guitarras de Howe. Tocan en estudio: Jon Anderson (voz), Tony Levin (bajo), Matt Clifford (teclados, programaciones), Steve Howe (guitarra acústica). Matt Clifford (guitarras) y dos baterías no acreditados por contrato.

Teakbois
Tema de Jon Anderson inicialmente para un proyecto de disco latino de J.A., interpretado por Anderson y una banda de músicos jamaicanos no acreditados por contrato.

Order of the Universe
Tema de Steve Howe  y el productor Rhett Lawrence, dos demos pegados, uno de ASIA y otro de GTR. Tocan en estudio Jon Anderson (voces), Steve Howe (guitarras), Tony Levin (bajo), Rhet Lawrence (batería/programaciones/teclados)

Lets Pretend
Tema de Jon Anderson y Vangelis, un lado b de Jon & Vangelis. Tocado en estudio por Jon Anderson (voces), Vangelis (teclados). Steve Howe grabó una pista extra de guitarras.

Steve Howe con suerte grabó un par de temas, Wakeman hizo “cameos breves” de 30 segundos cada uno, Bruford ni siquiera acudió al estudio, aunque aprendió los temas para tocarlos en vivo.

El tour de ABWH ha sido la única gira de Yes con músicos de sesión extras (un tecladista y guitarrista), esto porque Howe y Wakeman con suerte sabían uno o dos temas del disco nuevo. Bruford los sacó y puso lo suyo, mal que mal cobró muy bien por el uso de su nombre, participación en videos y gira.

La gran farsa de ABWH no solo destruyó la carrera de Yes (quebró su contrato con Atlantic y su status de banda importante) sino fue el prólogo al peor fiasco de la historia del grupo: Union, disco y gira que de no ser por Trevor Rabin y Chris Squire habría acabado para siempre con las carreras y el prestigio de Jon Anderson, Bill Bruford, Rick Wakeman y Steve Howe.

RUSH EN CHILE (ROLLING STONE)

Crítica publicada en la edición de noviembre de Rolling Stone

RUSH
Domingo 17 de octubre, 21:00
Estadio Nacional
45.000
4 estrellas

 EL SHOW DE LAS MANOS

A una banda que se ha hecho famosa por su perfección en escena hay que exigirle eso: perfección. Por eso, de no ser por las continuas desafinadas de Geddy Lee y el horroroso sonido de los primeros temas habríamos estado ante el mejor show ofrecido en Santiago en años.

La trivia apunta a que el tour 2010 (Time Machine) de Rush pasará a la historia como la primera gira donde el trío canadiense no cambio (sacó o agregó) una sola canción a su setlist, cada concierto fue exactamente igual al anterior y este al que seguía. También por ser la primera ocasión donde la connotada batería rotatoria de Neil Peart giró una sola vez, para el obligado solo de baquetas, claro porque la banda escogió para este recorrido su periodo más roquero, más clásico, relegando sus coqueteos tecnopop, donde Peart se lucía con los pads electrónicos y multipercusión al baúl de los recuerdos. Una lástima, si bien la fanáticada dura suele renegar de esa etapa, se extrañaron joyitas como “Distant Early Warning” y “Red Sector A”, la cual por su letra (la historia de unos judíos en un campo de concentración nazi) habría sido significativa de ser interpretada en el Nacional. Pero también este recorrido de Rush pasará a la historia por su esperado debut en suelos locales, una deuda generacional para más de 45 mil barbudos que al fin pueden despedir su adolescencia, y con ello, uno de los dos grandes mitos rockeros que teníamos pendientes: el otro es el de Pink Floyd en el valle de la Luna.
         El show de las manos se titula (o traduce) el tercer disco en vivo del grupo y vaya que esta frase representa lo que es Rush en directo, un power trío mayúsculo, potente, incendiario, grande como una catedral, donde los dedos de sus tres integrantes se pasean a velocidad hiperespacial por guitarras, bajos, teclados, baterías, sumando eso los pies a las pedaleras, que en este caso son verdaderos teclados para las zapatillas de Lee y Lifeson, que permiten rellenar sonidos, disparar atmósferas y duplicar los coros de Alex Lifeson por tres, cuatro o cinco. Suele decirse que la gran gracia de Rush es que no usan músicos de apoyo, es verdad, pero también que las pedaleras los multiplican por dos, replicándolos en una banda virtual e invisible que toca tras y por encima de ellos.
        Asumiendo las críticas vacías que los apuntan como una banda para nerds, más cercana a una película de ciencia ficción que a una banda de rock, el grupo partió con un simbólico “Hace algún tiempo, en un lugar muy cercano” para luego dar paso a un hilarante video cómico donde Lee, Lifeson y Peart daban vida a la historia de una banda llamada RASH y hay que decirlo, contra lo esperado, el trío tiene oficio para la comedia, no se toman en serio, lo que es sano. Tras unos minutos el escenario estalla y largan con “Spirit of the Radio” seguidos de “Time Stand Stills”, “Presto” y “Stick it Out”, dedicada esta última a los 33 mineros. Debe decirse, estas cuatro canciones fueron a un nivel técnico lo más débil del concierto: saturación, desafinadas, la voz de Lee perdida, gritos innecesarios, todo muy distinto a la perfección que es la gran estampilla de la triada. Y aunque la histeria era total, no fueron pocos los que arrugaron el seño. La cosa fue mejorando con “Working then Angels” y de ahí el nivel no bajó. Inmersos en una decoración retrofuturista (o steampunk como la llaman ahora) que remitía a La Maquina del Tiempo de H.G.Wells (nombre del tour) la primera mitad del espectáculo estuvo dedicada a la revisión de clásicos más algunos temas de la última etapa del grupo y el estreno de la inédita (y excelente) “BU2B”. Tras casi una hora, la entrega inicial finaliza con un trío demoledor, “Freewill”, “Marathon” (gran versión) y “Subdivisión”.
         Si hay algo que distingue a Rush de otras bandas virtuosas, es que al contrario de Dream Theater e incluso King Crimson, el trío de Toronto siempre ha sabido usar la técnica en servicio de la melodía, de la canción, detalle que queda claro en la importancia que en escena adquiere el guitarrista Alex Lifeson, frecuentemente relegado ante las virtudes de sus compañeros en el bajo y la batería , porque es Lifeson quien finalmente lleva la batuta de la banda, es el reactor principal, cubriendo él solo las necesites rítmicas y “acrobáticas” del sonido Rush. Tras la segunda parte del video de “La verdadera historia de RASH”, los canadienses se dieron espacio para revisar completo su disco clave, su “Sargent Pepper y Dark Side of the Moon” como dicen en el documental Beyond the Lighted Stage. Es que Moving Picture es un punto de inflexión, el instante donde la herencia de los 70 se suma a las tendencias de los 80 y se define el futuro del grupo; canciones como “Tom Sawyer”, “Limelight” y “The Camera Eye” forman un conjunto heterogéneo donde el hard rock sabe cohabitar con el progresivo, el jazz, el rock más clásico, baladas power e incluso new wave y sonidos sacados del reggae. Tras el cierre de Pictures, una nueva canción, “Caravan”, el obligado solo de batería de Peart y la hora de perlas como “Closer to the Heart”, la impresionante “2112”, donde el Estadio casi se derrumba al son de rock duro y proyecciones intergalácticas, y “La Villa Strangiato”. Tras el cierre con “Working man”, los actores Paul Rudd (Friends) y Jason Segal (How i meet of your mother), protagonistas de esa comedia/declaración de amor a Rush que es Te amo Brother aparecieron en la pantalla para despedir el concierto, declaración de principios de una banda que no tendrá a la crítica de su lado, pero que sus fanáticos en el mundo del cine, la TV y la literatura (son el grupo más mencionado en series, películas, comics y novelas) los han catapultada al nada despreciable estatus del mayor grupo de culto del planeta.
         Es verdad faltaron canciones, el sonido inicial no fue el mejor, pero la química de los tres en escena, la pirotecnia, las luces (donde destacó un robot arácnido que era casi un cuarto músico) saldaron un gran pendiente, Rush toco finalmente en Chile. Amen rezamos todos en los templos de Syrinx, bajo la estrella roja de la Federación Solar.

ELO SEGUN ALEX ROSS / OUT OF BLUE-KINGDOM COME


La banda favorita de Alex Ross es ELO y como tal, el maestro homenajeó la portada de Out of Blue en su ya clásica miniserie Kingdom Come. La estacion orbital de ELO sirve de base para el cuartel de Green Lantern en esta versión futurista del universo de DC Comics.

LA ULTIMA SUITE DE GENESIS

En 1979, mientras Mike Rutherford y Tony Banks planeaban un nuevo disco de Genesis, tuvieron la idea de tributar a sus fiejos fans componiendo una suite de 20 minutos, dividida en cuatro o más partes, que funcionara como una cita/homenaje a Supper´s Ready. Basicamente su idea era regresar a uno de los conceptos clásicos de la edad de oro del prog rock adecuándolo a los sonidos de los 80. “Pensamos como sería Supper´s Ready en la nueva década, si podría funcionar una idea tan descabellada”.
Y la idea funcionó. Rutherford, Banks con apoyo de Phil Collis, crearon la historia de un tipo que se enfrentaba a los delirios y desafíos de la penúltima década del siglo XX: la tecnología, el deshamor, el imperio de los medios masivos de comunicación, etc. Un plot bastante parecido a los que tiraban los hilos de los héroes de anteriores épicas genesianas (de la era Gabriel) como Rael de The lamb lies down on Broadway o la misma Supper´s Ready, pero sin lo mítico fantástico El nombre del nuevo personaje fue Duke y tal sería el nombre del disco, cuya suite homónima pretendía ocupar completo los 20 minutos de la cara B del disco, igual que Supper´s Ready con Foxtrot (1972).
La maqueta de la Duke´s Suite estaba compuesta por:

-Duke´s intro
-Part 1: Behind the lines
-Part 2: Duchess
-Part 3: Guide vocals.
-Part 4: Turn it on (w/ Duke´s intro reprise)
-Part 5: Duke´s travels.
-Part 6: Guide vocals (reprise)
-Duke´s end

Cuando todo estaba ok, por sugerencia del sello, la banda decidió abortar el proyecto original. El sonido era muy distinto del clásico del grupo, a pesar de que tanto las partes 3 como 5 eran derechamente progresivas, sin embargo esto podría ser visto por los fans más dogmáticos de la banda como una cita de mal gusto a Supper´s Ready y alimentar odiosas comparaciones. Pero como cada parte de la suite funcionaba perfecto como temas por separados, se tomó la pieza completa y se dividió, repartiendose a través del disco, como piezas sueltas de una gran historia. Así “Duke´s intro” y “Part 1: Behind the Lines” quedaron como un sólo tema, bajo el nombre del último (aunque en single se recortó la intro), “Part 4: Turn it on” fue recortada (le quitaron el reprise del “intro”, a la larga el leit motiv de la suite) y convertida en “Turn it on again”, a la larga el single más exitoso en la historia de Genesis. Las partes 5, 6 y final se resumieron a dos, “Duke´s travel” y “Duke´s end”, con el reprise de “Guide vocals” abreviado y no acreditado como tema aparte.
El detalle es que en el tour Duke de 1980, la banda se dio el gusto de regresar a la mitad original y en mitad del espectáculo anunciaban “Duke´s suite” interpretando los temas en el orden en que fueron planeados, unidos los unos a los otros como un solo concepto sonoro, tal cual imaginaron que debía ser esta opereta conceptual jamas concretada: un nuevo Supper´s Ready. Termina así la historia de la última gran suite de la banda más influyente del prog-rock. Y del disco que marca definitivamente el quiebre del sonido Genesis.
Y como ahora existe esa maravilla llamada You Tube, acá unos fans ordenaron la suite completa, usando tomas en vivo de la gira del 80. Damas y caballeros: Duke´s Suite.

PETER GABRIEL 2009 EN 15 PUNTOS

  1. Porque partió con “The Rhytm of the Heat” y “On the Air”. igual que en el Plays Live y dejó a todos colgando. No iba a ser una noche FM.
  2. Porque no fue un show de hits, tocó lo que quiso, como quiso y se marchó contento.
  3. Porque aunque no lo dijo a estas alturas es casi obvio que estabamos ante un tour de despedida. Es probable que PG no se retire de la música, pero si de las giras.
  4. Porque en 2 horas y media, sin conseciones, demostró que más allá de premios, hits, y videos vanguardistas, PG es un musico nacido de las arenas más densas del rock progresivo. Y lo de anoche fue puro prog rock.
  5. Porque “San Jacinto” en vivo es un totem tan grande como la historia que contó PG antes de la canción.
  6. Porque PG habla español como Juan Pablo II y eso fue freak, descolocante, divertido.
  7. Porque sus historias me recordaron sus tiempos en Genesis, cuando introducía cada tema con relatos extraños y descolocantes. Ahora sus historias son más normales, pero la magia es la misma.
  8. Porque cuando lo escuchaba hablar, tuve la lejana esperanza de que de la nada dijera: y esto es “Supper´s Ready”, o “Cinema Show”, o “Watcher of the Skies”, o “Carper Crawlers”…
  9. Porque la banda era un lujo, casi una orquesta. Potente y rockera, sin tanta huevadita étnica ni teclados etereos, todo lo contraria, la amiga de los sintetizadores la ponía densa. Y las guitarras y bajos eran del mismo infierno.
  10. Porque “Salisbury Hill” es una de las 10 canciones que llevaría a una isla desierta. Y los nuevos arreglos la hacen todavía más bucólica, pastoril, simple.
  11. Porque toco “Darkness” y todos los fan blanditos se cagaron de miedo sin entender nada.
  12. Porque a pesar de la abundancia de la camisa de cuadros y el pantalon docker en el público, dijo un par de verdades y le dio lo mismo que la mitad de los presentes se sentaran y hablaran de “ya se puso comunista”.
  13. Porque fue el mejor aperitivo a Radiohead. Con mejores letras que los cabros de Oxford.
  14. Porque los Maiden fuerona verlo. Steve Harris se confesó fan de Gabriel y declaró que el Genesis de la era Gabriel era la banda más influyente de la historia. Puede ser, para muchos en verdad lo es, en el prog rock al menos si.
  15. TONY LEVIN. Nada más, el que sabe sane, y al master lo aplaudieron casi más que al viejo Peter.

DEUDAS PENDIENTES DEL 2008

Use la columna Fuera de Foco del Wiken para hablar de algunas cosas a las que ya había hecho referencia en este blog. Esta es la versión completa, como siempre agradeceré comentarios en los blogs mercuriales.

LA RE-LISTA

Se acabó el 2008, comienza el 2009 y todo el mundo hizo listas. Desde el blog más anónimo hasta la más masiva de las revistas empeñados en decidir cual fue la mejor película, el mejor concierto, la mejor serie, la mejor lo que sea. Y aunque claro, es válido, entretenido y sobre todo subjetivo, los nombres que aparecen se repiten bastante. Pura aritmética, la semana pasada revisé (de puro ocioso) como 50 sitios de recuentos. Coldplay, Batman: El Caballero de la Noche, Madonna y REM son los nombres que más se repiten. Y claro, también Los 80, que tienen el nada despreciable record de haberle robado el primer puesto a la serie gringa de moda en cuanto ranking elaboraron los adictos al control remoto. Pero así como hay nombres que se reiteran de Top 10 en Top 10, también hay algunos que no aparecen ni en pintura y que merecen (con justicia) estar en lo más alto de la lista.
El mejor disco del año es Happiness is the road, el precioso, melancólico, triste y sencillamente complejo nuevo álbum doble de Marillíon, placa que sólo se consigue descargándolo desde el sitio oficial de la banda (www.marillion.com), donde también puede encargarse en formato material, en una lujosa caja con libro de fotos y todo eso que en la época del download ya nadie valora pero que a la larga es tan importante como la música. Marillion hizo del negocio online de su música lo mismo y antes que Radiohead, pero sin la buena prensa de la banda de Oxford, pero eso es sólo un dato y no voy a echar a pelear a dos de mis bandas favoritas. Me explico, el Marillion que me interesa no es el clón ochenteno de Genesis con el insufrible de Fish a la cabeza, sino la banda de art-pop que “renació” cuando Steve Hoggarth tomo la voz en 1987, iniciando una carrera irregular con puntos muy bajos y otros muy altos, como el disco doble del 2008, una colección de pianos tristes, guitarras etéreas y letras acerca de los fantasmas de la infancia que ya se lo quisiera Coldplay, Keane o Travis, bandas que deberían hacer lo correcto y reconocer a Marillion como una de sus influencias. “El verdadero secreto mejor guardado del pop inglés” decía un columnista de Q, revista británica que tradicionalmente ha ignorado a estos ex progresivos pero que con esta placa no pudo más que hacer lo obvio, reconocer con 5 de 5 estrellas una obra maestra. Con perdón, pero ya no más “Kayleigh” o “Lavender”, el mejor tema de estos veteranos es del 2008 y se llama “The man from planet Marzipan”, corte 2 del segundo volumen de Happiness, una pieza que responde a la pregunta de cómo hubiese sido un inusual dueto entre The Beatles y el Pink Floyd de Syd Barrett.
Es verdad, no se estrenó en cines, pero ahí está la carretera de la información y el bendito torrent como una perfecta democracia cinéfila. El mejor filme del 2008 (y lo subrayé en la columna anterior) es Let the right one in una sencilla película sueca, ambientada en un suburbio en medio de la nada, donde la eterna nieve congela los corazones de casi todos sus habitantes. Es un ambiente frío, evidentemente congelado, como las personas que viven allí. La historia es la de un muchacho de 12 años. loser, maltratado por sus compañeros, perdedor hasta lo imposible, que encuentra refugio en una niña, también de 12 años (aunque ella lo aclara, hace mucho tiempo que tiene 12 años), que acaba de mudarse al departamento continuo. Y surge entre ellos una relación perfecta, divertida, cómplice, como un Cuenta Conmigo helado y en formato niño-niña. Se entienden, hablan, inventan hasta un propio sistema de comunicación. Amor idealista, simple amistad, lo que sea. Pero no todo puede ser perfecto y la niñita tiene su pequeño secreto: duerme de día, juega con sangre y se la bebe. La mejor vuelta de tuerca al mito vampírico, hoy tan en boga.
Y aunque el espacio nos corta la inspiración, Let the right one in no sólo es la mejor película del 2008, también el mejor trailer, búsquenlo en You Tube, tras ese par de minutos querrán ver la película. Antes de cortar, dos datos más, serie del 2008: Damages, la dio AXN y la repite Mega a medianoche, 24 y Lost pero con abogados. Concierto del año, ¿Madonna? ¿REM? ¿NiN? Pasó, mi seleccionado tiene nombre propio: Muse. Los que no fueron, en cinco años se estarán lamentando, más que un show un encuentro cercano del quinto tipo.

STAR TREK Y RUSH: PARECIDOS RAZONABLES



Puede ser rebuscado, pero no creo que tanto. El nuevo trailer de Star Trek la rompe y actualiza la franquicia y todo lo que quieran, pero lo que más me llamó la atención del avance fue el parecido de su primera secuencia a la canción “Red Barchetta” de Rush. En el trailer de Star Trek un quinceañero James Tiberius Kirk huye en un convertible rojo de los años 50 (un Chevy Corvette) de la represión policial, figurada en una especie de “robocop” montado en una moto voladora. La letra del batero Neil Peart -ligeramente inspirada en el cuento “Nice Morning Drive”, de Richard S. Foster- para el temón de Rush, incluida en Moving Pictures (uno de los 20 discos que me llevo a una isla desierta), nos traslada a un futuro dictatorial donde la ley de los motores ha prohibido los autos convenciales. El héroe de la canción, también un quinceañero, roba un convertible rojo (un Ferrari Red Barchetta, modelo de los 50) para sentir la experiencia de coducir a toda velocidad un vehículo prohibido, todo mientras es cercado por fuerzas de seguridad futuristas Casualidad. Tal vez ni tanto. Se sabe que Rush ha basado su carrera en la unión entre ci-fi y rock y es la banda más citada en series, películas, cómic y novelas de género, sino creen vean esta lista de referencias rushisticas en cine y literatura y esta otra en cultura pop.
Por otra parte, J.J.Abrams, director de la nueva Star Trek (y de Lost) es un fanático recalcitrante de Rush, amigo de Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart, admirador confeso de las líricas de este último. Abrams, de hecho, ha declarado que le encantaría filmar la historia relatada en el disco conceptual 2112 y que Lost tiene ingredientes sacados de canciones como 2112, Hemispheres y Red Sector A. Más freakerío, no sería la primera mensión a Rush en el universo de esta franquicia. En Star Trek: Enterprise los fans han contado tres referencias a canciones del trío, y según la lista del universo expandido de Star Trek existen las naves USS Lifeson, USS Peart, USS Lee (las tres pertenecientes al tipo Canada Heavy Cruiser Class) además de la USS Syrinx (lugar mensionado en la canción 2112). Acá la letra de “Red Barchetta”, leanla y vean el trailer, es como ver un videoclip.

Red Barchetta
(1981, Moving Pictures)
words by Neil Peart, music Geddy Lee & Alex Lifeson

My uncle has a country place, that no one knows about
He says it used to be a farm, before the motor law
And on sundays I elude the eyes and hop the turbine freight
To far outside the wire, where my white-haired uncle waits.

Jump to the ground
As the turbo slows to cross the borderline
Run like the wind,
As excitement shivers up and down my spine
Down in his barn
My uncle preserved for me, an old machine —
For fifty-odd years
To keep it as new has been his dearest dream

I strip away the old debris, that hides a shining car
A brilliant red barchetta, from a better, vanished time
I fire up the willing engine, responding with a roar
Tires spitting gravel, I commit my weekly crime…

Wind in my hair —
Shifting and drifting —
Mechanical music —
Adrenalin surge —

Well-weathered leather
Hot metal and oil
The scented country air
Sunlight on chrome
The blur of the landscape
Every nerve aware

Suddenly, ahead of me, across the mountainside
A gleaming alloy air-car shoots towards me, two lanes wide
I spin around with shrieking tires, to run the deadly race
Go screaming through the valley as another joins the chase

Drive like the wind
Straining the limits of machine and man
Laughing out loud
With fear and hope, Ive got a desperate plan

At the one-lane bridge
I leave the giants stranded
At the riverside
Race back to the farm
To dream with my uncle
At the fireside…

Aca el you tube de los canadiences tocando este himno de rock mecánico y ci-fi en la gira Exit Stage Left de 1981, un clasicón.

PROG NEWS: GENESIS, YES


GENESIS RETURNS

En declaraciones a Billboard.com Tony Banks afirmo que no descarta una reunion con Peter Gabriel. Dijo que tanto el como Rutherford y Collins estarian complacidos de realizarla, y que Steve Hackett también participaria del proyecto, el cual aún no puede concretarse debido a la falta de tiempo de Peter Gabriel. Incluso se afirma que fue Gabriel quien primero propuso la idea de la reunión, pero luego tomó distancia por su trabajo para I/O -su proximo disco-. Rutherford incluso agrega que “sería bueno hacerlo antes de que alguno de nosotros muera; con el tiempo no nos volvemos mas jovenes”. Banks tambien opino que preferiria realizar un show mas del tipo “best of” antes que uno puramente basado en The Lamb, y que le gustaria tocar “Supper’s Ready” y “Musical Box”. También dijo que el grupo se encuentra considerando editar un nuevo box set con varios albumes en vivo, asi como lanzar y vender shows individuales mediante el site de la banda.

COMENT: Las palabras de Rutherford me huelen a reacción por la partida de Wright…


YES: COMENZÓ LA GIRA ” SQUIRE, HOWE AND WHITE”

Y finalmente largó la polemica gira “aniversario” de los miembros de Yes sin Jon Anderson (reemplazado por un clon llamado Benot David, en la foto) y sin Rick Wakeman (reemplazado por su hijo Oliver Wakeman). El set dura 2 horas y media más el intermedio, y ya hay filmaciones online de algunos conciertos, cuyo stage fue diseñado por Roger Dean. Videos del tour aquí

Furioso, Jon Anderson ha preferido no hablar de sus compañeros y hay fuerte rumores de que estaría armando su propia version del grupo con los ex Yes, Trevor Rabin y Rick Wakeman. Algo me huele a 1989 y la teleserie Yes vs ABWH.

Detalles del setlist del tour 2008, que hay que decir está IMPRESIONANTE, con temas que no se tocaban en vivo desde hace 30 años.

I SET

  • Firebird Suite (orchestral intro)
  • Siberian Khatru
  • I’ve Seen All Good People
  • Heart of the Sunrise
  • Tempus Fugit (Chris Squire lead vocal)
  • Onward
  • Astral Traveller (w/Alan White, drum solo)
  • Close To The Edge

INTERLUDE

II SET

  • Parallels (Chris Squire lead vocal)
  • And You and I
  • Steve Howe solo (Mood For a Day/Clap)
  • Owner of a Lonely Heart
  • Long Distance Runaround/The Fish (w/Chris Squire bass solo)
  • Aliens are Only Us From the Future (New Song. Chris Squire lead vocal)
  • Machine Messiah (Chris Squire lead vocal)
  • Gates of Delirium (Instrumental) / Soon
  • South Side of the Sky

ENCORE

  • Roundabout
NOTA: Según Forgotten Yesterday, en los últimos shows de la gira (van cinco conciertos), fue añadido “Starship Troopers/WURM” como segundo bis, después de “Roundabout” y hay datos (esperemos que no) que en algunas presentaciones “Machine Messiah” será alternada con “Awaken” (¿quien quiere escuchar “Awaken” en vivo de nuevo, por último “Ritual”).

DAVID GILMOUR SEGUN RODRIGO FRESAN

Artículo aparecido el domingo pasado en RADAR de Página 12. Notable como siempre, la pluma certera de Fresán. Notable eso de que “Comfortably Numb” es a Pink Floyd lo que “A Day in the Life” a los Beatles.

EL OTRO PINK FLOYD

David Gilmour volvió a dar uno de sus celebrados conciertos, a la vez íntimos e inmensos. Esta vez en un escenario imponente, histórico y ominoso como los astilleros donde se fraguó el movimiento Solidaridad de Lech Walesa. Y como cada vez, un fantasma recorre el escenario: el de Pink Floyd. El DVD Live in Gdansk funciona como perfecto cazafantasmas. Por lo menos mientras Gilmour y Waters sigan empeñados en demostrar que pueden vivir el uno sin el otro.

Por Rodrigo Fresán

El problema ya quedaba de manifiesto cuando, en teoría, aún no habían empezado los problemas: en “Have a Cigar” –canción de Wish You Were Here, de 1975– se afirmaba y se preguntaba aquello de “La banda es fantástica, eso es lo que pienso / Oh, a propósito, ¿quién es Pink?”.
Años más tarde, en el virósico fragor de las separaciones, estallaba la batalla artística y legal por la propiedad del nombre de uno de los grupos más exitosos de la historia.
Y los duelistas eran Roger Waters y David Gilmour.
Ganó el segundo (quien editó un par de exitosos y no demasiado admirables discos como Pink Floyd, donde temas como “On the Turning Away” y “High Hopes” celebraban sin triunfalismos la victoria de la épica placidez gilmouriana sobre la catarsis histriónica wateriana) y perdió el primero (quien grabó unos cuantos discos/diatriba más que interesantes que vendieron mucho menos de lo esperado al no venir bendecidos por el nombre mágico).
Después, las esporádicas giras mundiales y solitarias con Waters (aficionado a la caza) insistiendo en que “Pink Floyd c’est moi” y Gilmour (luego del número 1 en el 2006 con su On an Island y entregado a una casi oblomoviana existencia campestre y a pilotar su biplano) casi bostezando un “¿A quién puede interesarle ser Pink?”.
En cualquier caso, uno y otro volvieron a reunirse junto con Nick Mason y el recientemente fallecido Rick Wright. Los dos se subieron al escenario del macro-concierto Live 8 el 2 de julio del 2005, interpretaron la secuencia “Speak to Me / Breathe / Breathe (Reprise)”, “Money, Wish You Were Here” y “Comfortably Numb”, fascinaron a la concurrencia y a millones por televisión y volvieron a demostrar que siguen siendo los que mejor suenan días antes de que estallaran las bombas en Londres.
Después, al año siguiente, descartada una reunión, Waters se dedicó a planificar su gira revisitadora de The Dark Side of the Moon y Gilmour a presentar On an Island.
Y en unos y otros conciertos, el uno y el otro interpretaban las canciones del otro y del uno tal vez sin darse cuenta –aunque resultara obvio– que la tal vez la clave no estaba en quién es Pink sino en que uno sea Pink y el otro sea Floyd.
Y todos contentos.

LAS CANCIONES SON LAS MISMAS

Y los años pasan y Roger Waters parece hoy Richard Gere en versión Mr. Hyde y David Gilmour luce exactamente igual a un marine de alto rango y peligrosidad.
Pero las canciones no envejecen.
En especial las canciones de Pink Floyd.
Y eso es lo que vale y conmueve en los repertorios que uno y otro sacan a la carretera.
Y ahora es el turno de Gilmour, y cabe preguntarse qué es lo que lleva a uno a comprarse el doble álbum –que en su edición de luxe crece hasta los cinco compact-discs– David Gilmour: Live in Gdansk sin dudarlo demasiado a pesar de su espantosa portada. Y, enseguida, corresponde responderse: la renovada oportunidad de volver a oír y de ver en su sobria puesta muy alejada de la espectacularidad del último Waters on the road –porque el asunto incluye un DVD con una buena parte muy mal filmada del concierto más un aburrido documental– joyas como “Time”, “Shine On You Crazy Diamond”, “Echoes”, “Fat Old Sun” o “Astronomy Domine”. El resto del set –la excesiva totalidad del un tanto monótono On an Island, que yo no había oído nunca– es poco interesante si se lo compara con su debut solista y homónimo de 1978 o el About Face de 1984; aunque virtuoso y conmovedor por tramos acercando a Gilmour a un exitoso compositor de música para ascensores cósmicos, versos leves y susurrados, y sinuosos y personales solos de guitarra que lo cierto es que se disfrutan más en dosis homeopáticas como sonido invitado en discos de Kate Bush (a quien Gilmour descubrió y produjo), Pete Townshend, Paul McCartney, B. B. King o Warren Zevon, por citar a unos pocos.
Y lo que no ofrece la horripilante portada de Live in Gdansk –haciéndonos extrañar tanto aquellos diseños del estudio Hipgnosis que revolucionaron en los ’70 el fino arte de la gráfica para vinilos– lo ofrece el paisaje. Porque Gilmour y su banda –que incluye aquí a Phil “Roxy Music” Manzanera (co-productor del álbum), Rick Wright (Waters lo invitó a sus conciertos pero fue Waters quien lo echó del grupo y lo reincorporó como músico a sueldo por los días de The Wall y no lo llamó para The Final Cut, así que Wright prefirió pasar) y Dick Parry– hicieron campamento en los históricos y oxidados y colosales astilleros donde se fraguó el movimiento Solidaridad de Lech Walesa. Así, grúas abandonadas y barcos encallados y 50.000 personas y orquesta sinfónica.
Y lo de antes, lo de siempre.
El sólido fantasma de Pink Floyd.
Y si Waters en sus conciertos tiene el detalle de no ser él quien cante las partes de Gilmour, aquí Gilmour manifiesta igual caballerosidad pero con un punto de malicia: en la perfecta y conmovedora “Comfortably Numb” –acaso el equivalente Pink Floyd al “A Day in the Life” de Los Beatles a la hora del perfecto balance y potenciación de egos confluyendo en un todo armónico o perfecto– es nada más y nada menos que Rick Wright (algo así como el George Harrison de la ecuación) quien se hace cargo de la voz de Waters. Y Wright –el creador de “The Great Gig in the Sky”– canta como una especie de John Cale cansado de tantas batallas entre Gilmour y Waters, pero disfrutando de una última victoria personal antes de irse tan lejos. “There is no pain you are receding / A distant ship smokes on the horizon / You are only coming through in waves / Your lips move, but I can here what you’re saying”, canta allí Wright.
Y es como si se despidiera.

SACANDO BRILLO

Y mientras oigo aquello y escribo esto, hojeo una reciente edición de la revista inglesa Uncut con su portada dedicada a Pink Floyd y convocando a músicos como Wayne “Flaming Lips” Coyne, Pat “Drive-By-Truckers” Hood, Jarvis Cocker (formidable y muy gracioso lo que cuenta sobre “Brain Damage”), Richard Lloyd, Jim “The Jesus and Mary Chain” Reid, Ice Cube y Paul Weller entre otros para que elijan y escriban sobre su canción favorita de Pink Floyd.
David Gilmour se encarga de la introducción y de recordar la génesis del tema más votado que, sí, es “Shine On You Crazy Diamond”.
De acuerdo.
“Shine On You Crazy Diamond” –que en Live in Gdansk aparece casi desnuda, en los huesos, diferente pero igual de perfecta– es, después de todo, el lugar donde Pink Floyd es más Pink Floyd que nunca: la perfecta simbiosis entre Waters y Gilmour, la maestría percusiva de Nick Mason, el elegantísimo e influyente acariciador de teclas Rick Wright negándose a caer en el absurdo exhibicionista de los tecladistas de los ’70 y uniendo todas las partes. Y –flotando y hasta visitándolos en el estudio– el por entonces zombie psicotizado de Syd Barret, el Diamante Loco a cuyo eclipsado brillo canta y honra la larga suite.
En su texto, Gilmour se refiere a ella como “la canción más pura de Pink Floyd y la cima de nuestro desarrollo. Tiene la embrujadora cualidad serial de música para película emergiendo como de un preciso jam y tuvimos que dividirla en dos partes porque, con sus 26 minutos, no entraba en un solo lado de long-play. Todo está calculado y pensado al milímetro y, sin embargo, es una pieza musical tremendamente adaptable. En la versión original es una gran producción con coristas. En mi último tour se convierte en algo más sencillo y funerario y experimental y hasta descubrimos un nuevo modo de ejecutar la obertura con vasos y copas, pasando los dedos humedecidos por sus bordes. Lo que no fue otra cosa que un retorno a una primera idea que tuvimos para Wish You Were Here, donde todos los instrumentos musicales serían suplantados por objetos… Y lo cierto es que nunca fuimos grandes músicos en Pink Floyd. Yo nunca utilicé mi guitarra como una máquina de riffs. Me interesaba más encontrar nuevos sonidos, crear texturas y atmósferas. Y eso fue lo que nos llevó a intentar otras cosas. Optamos por explorar los paisajes dentro de nuestras cabezas en lugar de imitar mal a Muddy Waters. De ahí que no importa cuántos discos hayamos vendido, Pink Floyd siempre fue y será una banda underground”
Por separado y cada uno por la suya, sin embargo, todo parece más superficial que underground. Por suerte, en ocasiones la música se resiste y resiste incluso al autoritarismo de sus dueños. Y, con autoridad, permanece por encima de las individualidades para volver a unir y arreglar lo que nadie debió romper.
Desearía que estuvieran aquí.