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DESDE EL FIN DEL MUNDO Nº 15: FINAL DE TEMPORADA (1º PARTE)

SEASON FINALE, primera parte. Ortega y Baradit se lanzan a destripar 78 conspiraciones, de las clásicas hasta las más exclusivas, con sus invitados: Lecaros, Villalobos, Ferrada y Nycteris Berna. Un verdadero Gangbang ñoño que no para, una orgía descarnada y demente que debió ser mutilada en dos partes, cada una más carnicera qie la otra. El Season Finale de DESDE EL FIN DEL MUNDO terminó con muertos y ritos apocalípticos a medio realizar, no te lo pierdas, cochinón.

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LOS 15 OBJETIVOS DEL CLUB BILDERBERG


Bueno, segun Daniel Estulin

  1. Un sólo gobierno planetario, con un único mercado globalizado, con un sólo ejército y una única moneda, regulada por un Banco Mundial.
  2. Una Iglesia universal, que canalice a la gente hacia los deseos del Nuevo Orden Mundial. El resto de las religiones serán destruidas.
  3. Unos servicios internacionales que completarán la destrucción de cualquier identidad nacional a través de su subversión desde el interior. Sólo se permitirá que florezcan los valores universales.
  4. El control de toda la humanidad a través de medios de manipulación mental. Este plan está descrito en el libro Technotronic Era (Era Tecnotrónica), de Zbigniew Brzezinski, miembro del Club. En el Nuevo Orden Mundial no habrá clase media, sólo sirvientes y gobernantes.
  5. Una sociedad postindustrial de “crecimiento cero”, que acabará con la industrialización y la producción de energía eléctrica nuclear (excepto para las industrias de los ordenadores y servicios). Las industrias canadienses y estadounidenses que queden serán exportadas a países pobres como Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua, etc., en los que existe mano de obra barata. Se hará realidad, entonces, uno de los principales objetivos del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América de Norte).
  6. El crecimiento cero es necesario para destruir los vestigios de prosperidad y dividir a la sociedad en propietarios y esclavos. Cuando hay prosperidad, hay progreso, lo cual hace mucho más difícil la represión.
  7. Cabe incluir en ello la despoblación de las grandes ciudades, según el experimento llevado a cabo en Camboya por Pol Pot. Los planes genocidas de Pot fueron diseñados en Estados Unidos por una de las instituciones hermanas de Bilderberg, el Club de Roma.
  8. La muerte de cuatro mil millones de personas, a las que Henry Kissinger y David Rockefeller llaman bromeando “estómagos inservibles”, por medio de las guerras, el hambre y las enfermedades. Esto sucederá hacia el año 2050. “De los dos mil millones de personas restantes, 500 millones pertenecerán a las razas china y japonesa, que se salvarán gracias a su característica capacidad para obedecer a la autoridad”, es lo que afirma John Coleman en su libro ¨Conspirators’ Hierarchy: The Story of the Committee of 300. El doctor Coleman es un funcionario de inteligencia retirado que descubrió un informe encargado por el Comité de los 300 a Cyrus Vance “sobre cómo llevar a cabo el genocidio”. Según la investigación de Coleman, el informe fue titulado “Global 2000 Report”, “aprobado por el presidente Carter, en nombre del Gobierno de Estados Unidos y refrendado por Edwin Muskie, secretario de Estado”. Según este informe, “la población de Estados Unidos se verá reducida a 100 millones hacia el año 2050”.
  9. Crisis artificiales para mantener a la gente en un perpetuo estado de desequilibrio físico, mental y emocional. Confundirán y desmoralizarán a la población para evitar que decidan su propio destino, hasta el extremo de que la gente “tendrá demasiadas posibilidades de elección, lo que dará lugar a una gran apatía a escala masiva”.
  10. Un férreo control sobre la educación con el propósito de destruirla. Una de las razones de la existencia de la UE (y la futura Unión Americana y Asiática) es el control de la educación para “aborregar” a la gente. Aunque nos resulte increíble, estos esfuerzos ya están dando “buenos frutos”. La juventud de hoy ignora por completo la Historia, las libertades individuales y el significado del mismo concepto de libertad. Para los globalizadores es mucho más fácil luchar contra unos oponentes sin principios.
  11. El control de la política exterior e interior de Estados Unidos (cosa ya conseguida a través del Gobierno de Bush), Canadá (controlada por Inglaterra) y Europa (a través de la Unión Europea).
  12. Una ONU más poderosa que se convierta, finalmente, en un Gobierno Mundial. Una de las medidas que conducirán a ello es la creación del impuesto directo sobre el “ciudadano mundial”.
  13. La expansión del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América de Norte) por todo el hemisferio occidental como preludio de la creación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
  14. Una Corte Internacional de Justicia con un sólo sistema legal.
  15. Un estado del bienestar “socialista” donde se recompensará a los esclavos obedientes y se exterminará a los inconformistas y alborotadores.

LAS CUATRO CARABELAS DE COLON

–O del inicio de este –concluí, antes de despedirme, mientras la figura rotaba y el triángulo apuntaba hacia arriba, convirtiendo al símbolo y a América del Sur en una punta de flecha–: muchas gracias por venir.
Y los aplausos fueron largos. Suficientes como para tomar un largo trago de agua y pensar en que necesitaba pasar el resto de la tarde sin hacer nada, sentado frente al mar, mirando las gaviotas o bajando pornografía rusa de internet.
–Muchas gracias –repetí–. Si alguien tiene una pregunta, este es el momento.
Al principio nadie reaccionó.
–Señor Jackard.
Era la chica pelirroja, la de las pecas, anteojos y acento británico. La que respondió América, cuando pregunté por Avalón, mi nueva alumna predilecta.
–Dime –me esforcé por no coquetearle.
–Nada, sólo que me extraña que en todo este panorama que nos construyo, no haya hecho una sola mención al mito de la cuarta carabela de Cristóbal Colón.
Fue como si el alma Javier Salvo-Otazo hubiese venido a penarme, un gol de media cancha.
–El supuesto primer viaje de Colón a América en 1485, el llamado “protodescubrimiento” siete años antes del oficial, –dije, exageradamente calmo, recordando lo que había leído en los apuntes de Javier– hasta hace un par de años sólo un mito, ahora un “posible” –acentué –que cada vez tiene más partidarios.
Miré hacia la audiencia, la mayoría, sobre todo los hombres, se habían vuelto hacia mi improvisada interlocutora.
–Eso ya lo sé –respondió la muchacha–. Y podría apostar que el resto de los presentes también. Mi pregunta iba por donde debíamos meter esta historia dentro de la mitoconspiranoia latinoamericana que usted tanto pontifica.
Me gustó eso de mitoconspiranoia latinoamericana.
–Obvié a propósito lo de la cuarta carabela –improvisé en el acto– porque me parece que es una historia que sólo roza lo que he estado exponiendo, ubicándose mejor dentro de lo que he bautizado como ciclo de la conquista mágica española –mentí –relacionada de forma más directa con Europa que con mi continente –subrayé aquello de “mi continente”–. Es un tema que me interesa explorar en próximas exposiciones o tal vez en uno o dos libros, tiene que ver –fui armando –con algo que vimos al principio, no sé si lo recuerda –ataqué, ella hizo caso a mi ofensiva bajando la mirada –la idea de un Hernán Cortez confundido con una serpiente voladora, un dragón europeo. También con la línea de ciudades perdidas que van desde Florida y Cuba hasta la Tierra del Fuego: desde la Cíbola de la fuente de la juventud en el Caribe, a El Dorado y la Ciudad de los Césares en la Patagonia. Mi problema, y esto es personal, tiene que ver con el hecho de que aún visualizo eso que llaman la cuarta carabela desde la esfera anecdótica. O como usted lo enunció en su pregunta, un mito–. Bebí un sordo de agua, tosí dos veces y me sequé la frente con una toalla de papel, todo parte de una cuidada ecuación. Luego dije–: O si lo prefiere, como un detalle curioso dentro del amplio marco del descubrimiento. Por lo mismo, la hipótesis que más comparto acerca de este misterio no es la del protoviaje, sino aquella que hace referencia a que en el viaje oficial del descubridor, el del 12 de octubre de 1492, no sólo hubo una cuarta, sino también una quinta, una sexta y tal vez hasta una décima carabela.
Hice un alto premeditado.
–Veamos –fingí dudar–. Colón salió de Puerto de Palos con rango de almirante, la idea de tres carabelas es una obvia analogía a la trinidad cristiana, a los tres reyes magos, a una construcción mítica y Romana de esta búsqueda, pero no a lo titánico de la misión de hallar una ruta hacia las Indias, esfuerzo que al menos requería de una docena de naves similares. No es casual la cantidad de documentos quemados en la época, todos para ocultar la verdad de que Colón cruzó el Atlántico con una flota completa, tampoco que se pase por alto el hecho de que la nave insignia: la Santa María, no era una carabela sino un nao, por lo tanto siempre ha habido una cuarta carabela o un cuarto barco si así lo prefiere, desde niño que inconcientemente lo hemos sabido aunque no nos hayamos dado cuenta.
–Desde su lectura –respondió en voz baja.
–Que es una de muchas. Y usted, señorita, ¿cual de estas lecturas –repetí su propia palabra –prefiere?
Me quedó mirando, luego al resto de los presentes, sabía que tenía a todos los presentes encima. Yo simplemente le había pasado la pelota. Quería ser la mala de la cita, pero la bala había rebotado.
–Creo que la cuarta carabela –comenzó con timidez, luego fue ganando confianza –es el símbolo de algo más. De cómo usted acaba de decir, el hecho de que en el viaje de 1492 participaron más de tres barcos y también de que Colón pudo realmente venir a América antes de las fechas aceptadas por todos.
–Entonces no es una sino dos cuartas carabelas.
–En sus palabras, señor Jackard, tal vez sean diez o quince carabelas…
Y lo que siguió fue puro silencio.
–Aplausos, para la dama –improvisé rápido –creo que tras su intervención queda claro que no estoy solo en mis locuras.
Provoqué risas, no muchas, pero si las suficientes como para cortar la situación.
–Aplausos –repetí –si nos permite su nombre –la miré.
–Valiant –pronunció ella –Victoria Valiant.
Miré a Dwight Sánchez, desde que trabaja conmigo sabe que nunca he creído en las casualidades. ¿Qué hacía la asistente personal y ghost writer de Dan Darrow aguándome la fiesta?

La conspiranoia es amplia, están los que insisten en que nunca hubo viaje a la Luna, pero son más lo que apuntan a que efectivamente sucedio, siendo lo ocultado lo que realmente ocurrió allá arriba. Esta es parte de la transcripción de un supuesto comunicado censurado por la NASA que habría sido captado por radioaficionados.
– Apolo 11: ¡Oh, Dios, nadie lo va a creer!»
– Houston: ¿Qué es, diablos, qué es? ¡Es lo único que quiero saber!
– Apolo 11: Estas pequeñas cosas son gigantescas, son enormes… No, no, lo de ahora era una desfiguración óptica del terreno. ¡Oh, Dios, nadie lo va a creer!
– H: ¿Qué… qué… qué diablos está ocurriendo allí?
– A. 11: Están allí, bajo la superficie.
– H.: ¿Qué hay allí? [Interferencias, ruido] Control llamando a Apolo 11.
– A.11: Roger, estamos aquí los tres, pero vimos unos visitantes. Estuvieron aquí un rato, observando los instrumentos.
– H.: Orden de control: ¡Repetid el último informe!
– A. 11: Digo que había otras astronaves. Están alineadas en el otro borde del cráter.
– H.: ¡Repetid, repetid!
– A. 11: Dejadnos sondear esta órbita y a casa… En 625 al 5… Relé automático conectado… Mis manos tiemblan tan fuerte que no puedo hacer nada. ¿Filmar? Cielos, sí, esas malditas cámaras han filmado.
– H.: ¿Habéis captado algo?
-A. 11: No tenía ninguna película a mano [ruidos], tres disparos de los platillos o de lo que fuera pueden haber estropeado la película.
– H.: Control de mando, aquí, control de mando. ¿Estáis ya en camino?
– A. 11: Han aterrizado ahí. Están en la Luna y nos observan.
– H.: Los espejos, los espejos. ¿Los habéis colocado?
– A. 11: Sí los espejos están en su sitio. Pero quien haya fabricado semejantes astronaves puede seguramente venir y quitarlos mañana mismo del suelo. Cambio y fuera.

Y para los que quieren más, un par de You Tubes:

40 AÑOS DEL ALUNIZAJE: N1 LA MISION QUE CASI LLEVO A LOS RUSOS A LA LUNA

La URSS se convirtió en la primera nación del mundo en poner un satélite en órbita, el Sputnik 1 en 1957. Cuatro años después lanzaría el primer hombre al espacio, Yuri Gagarin. Como resultado, ese mismo año el presidente estadounidense John Kennedy propuso una misión a la Luna para superar a los soviéticos en la incipiente carrera espacial, surgiendo así el programa Apollo. Los soviéticos, que hasta entonces habían tomado la iniciativa en el espacio, no respondieron de forma clara a este desafío, por un lado porque no estaban seguros de que el gobierno de los Estados Unidos lo llevase a cabo, y por otro, por la rivalidad existente entre las diversas oficinas de diseño (OKB) que competían por los distintos proyectos. Los proyectos asignados a estas oficinas de diseño dependían en buena medida de las relaciones de sus jefes con los líderes políticos y militares soviéticos del momento. Debido en gran parte a esta red de intereses contrapuestos, la respuesta inicial soviética fue confusa y tardía.

Contra todo pronóstico, el primer programa lunar aprobado no fue asignado a la oficina de Koroliov, artífice de los grandes éxitos del programa espacial soviético, sino a la de Vladimir Chelomei, gracias a los contactos que éste mantenía con Jruschov. Aunque las autoridades soviéticas no aprobaron una misión de aterrizaje tipo Apollo, permitieron a Chelomei el desarrollo de un plan más modesto que consistía en rodear la Luna en una trayectoria de retorno libre. Para ello Chelomei debía diseñar la nave LK-1 y el cohete UR-500 (posteriormente conocido como Protón). Se trataba de un plan mucho más modesto que el de la NASA, pero a cambio podía ser llevado a cabo de forma más rápida y barata. Si el programa Apollo llegaba a fructificar, las autoridades propusieron a Koroliov que estudiase el desarrollo del N-1. En principio debía tener una capacidad de carga de unas 75 toneladas en órbita baja, para poder lanzar estaciones espaciales que compitiesen con el programa de estación espacial militar estadounidense MOL.

El desarrollo del N-1 se enfrentaba a numerosos problemas. El principal tenía que ver con los motores: Koroliov prefería el uso de combustibles criogénicos, debido a su mayor rendimiento. Por el contrario, el principal diseñador de motores de cohete soviético Valentin Glushko prefería combustibles hipergólicos, con menos rendimiento y de carácter peligroso, pero que podían ser almacenados durante tiempo indefinido y además requerían motores más sencillos. Glushko prefería además este tipo de combustibles con vistas al diseño de misiles balísticos, ya que en este caso eran preferibles. El desencuentro entre ambos hombres impidió que Koroliov se aprovechase de la amplia experiencia de la oficina de Glushko. Como resultado, Koroliov se vio obligado a encargar el diseño de los motores a la oficina de Nikolái Kuznetsov, únicamente con experiencia en motores a reacción para la aviación.

Debido a este inconveniente, así como a los pocos fondos de los que disponía, el N-1 tenía en su primera etapa nada más y nada menos que 30 motores NK-15, frente a los cinco F-1 que tenía el Saturno V, añadiendo complejidad y costes al programa.

En 1962, cuando se comprobó que el programa Apollo seguía adelante y recibía grandes fondos, las autoridades soviéticas aún no habían decidido que oficina u oficinas se encargarían de cada proyecto. Todavía entonces las autoridades tomaron en consideración el proyecto de cohete gigante R-56 de Mijaíl Yangel como posible alternativa al N-1, aunque acabaría siendo desestimado.

No sería hasta 1964, con tres años de retraso respecto a los estadounidenses, cuando las autoridades soviéticas aprobaron los fondos necesarios para el desarrollo de los programas lunares. Incluso entonces se decidió continuar el desarrollo de dos programas paralelos:

* Sobrevuelo de la Luna: otorgado a la oficina de Vladimir Chelomei, que incluía el desarrollo de la nave LK-1 y el cohete Protón.

* Programa de aterrizaje lunar: otorgado a la oficina de Koroliov, incluía el desarrollo del cohete N-1, la nave Soyuz (ya en desarrollo) y el módulo lunar L-3. Este programa fue denominado N1/L3.

En 1964 Jruschov es destituido y Chelomei pierde su principal apoyo político. Como consecuencia, el programa de sobrevuelo lunar pasa a ser controlado por Koroliov, quien sustituye la proyectada nave LK-1 por una versión de la Soyuz.

En 1966 fallece Koroliov, que será sustituido como líder de la OKB-1 (entonces llamada TsKBEM), por Vasily Mishin. La pérdida del carismático Ingeniero Jefe hace peligrar la supervivencia del programa N1/L3, ya que Chelomei contraataca y propone su programa UR-700 como alternativa al N-1. El cohete UR-700 debía ser capaz de lanzar más de 100 toneladas en órbita baja, mientras que el N-1 debe ser rediseñado para poder lanzar 95 toneladas, el mínimo necesario para una misión lunar.

Debido a los retrasos y a la falta de fondos, el primer lanzamiento del N-1 no tiene lugar hasta el 21 de febrero de 1969. El vehículo, denominado N1 3L, es lanzado desde Baikonur y 68,7 segundos después los 30 motores de la primera etapa son apagados debido a un incendio, con la consiguiente pérdida del cohete.

Tras este fracaso, las autoridades soviéticas saben que es prácticamente imposible ganar a los estadounidenses en la carrera espacial, especialmente después de la exitosa misión del Apollo 8 alrededor de la Luna en 1968.

Lanzamientos

El 3 de julio de 1969 se produce el segundo intento de lanzamiento, N1 5L, a sólo 13 días del despegue del Apollo 11. En esta ocasión el vehículo vuelve a experimentar problemas con los motores de la primera etapa y cae sobre la rampa de lanzamiento, destruyéndola por completo.

Tras la misión del Apolo 11 las autoridades se plantean cancelar el programa lunar N1/L3, pero deciden seguir con el desarrollo del N-1 por si puede ser usado en otras misiones.

El 26 de junio de 1971 el cohete N1 6L, con importantes mejoras, es lanzado con éxito, pero 50,2 segundos después se pierde el control del vehículo y debe ser destruido desde tierra.

El 23 de noviembre de 1972 tiene lugar el último lanzamiento del N-1 (N1 7L). 106,9 segundos tras el despegue, a sólo siete segundos de la separación de la primera etapa, el cohete se desintegra, y con él, el futuro del programa N-1.

Tras la conquista de la Luna por los astronautas estadounidenses, el interés de los gobernantes soviéticos por pisar el satélite decreció, cerrándose el gran programa N1/L3 oficialmente el 2 de mayo de 1974, tras el cese del jefe de ingenieros Mishin, al que sustituyó Valentín Glushko, el cual optó por cancelar dicho programa y comenzar de nuevo el diseño y construcción de un nuevo lanzador, el cohete gigante Energía.

La URSS nunca reconoció oficialmente la existencia del programa N1/L3.

RECONSTRUYEN EL “STEALTH” DE HITLER

En un especial de NatGeo, acá lo debiéramos ver en septiembre. Info aquí.

Top stealth-plane experts have re-created a radical, nearly forgotten Nazi aircraft: the Horten 2-29, a retro-futuristic fighter that arrived too late in World War II to make it into mass production.

The engineers’ goal was to determine whether the so-called stealth fighter was truly radar resistant. In the process, they’ve uncovered new clues to just how close Nazi engineers were to unleashing a jet that some say could have changed the course of the war. To replicate the Ho 2-29 late last year for a documentary premiering Sunday, a team from the Northrop Grumman defense-contracting corporation used original Nazi blueprints (see re-created blueprints of Hitler’s stealth fighter) and the only surviving Ho 2-29, which has been stored in a U.S. government facility for more than 50 years. The all-wing Ho 2-29 looked more like today’s U.S. B-2 bomber (B-2 bomber picture)—or something from a Star Wars prequel—than like any other World War II aircraft. Made primarily of wood and powered by jet engines, the plane was designed for speeds of up to 600 miles an hour (970 kilometers an hour). Armed with four 30mm cannons and two 500-kilogram (1,100-pound) bombs, the planned production model was also meant to pack a punch. A Ho 2-29 prototype made a successful test flight just before Christmas 1944. But by then time was running out for the Nazis, and they were never able to perfect the design or produce more than a handful of prototype planes. Determining the Horten’s stealth capabilities could help reveal what might have happened if the Ho 2-29 had been unleashed in force.