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LOS 15 “CHILENOS” DE FICCIÓN MÁS RICOS… SEGÚN FORTEGAVERSO

¿Y si hacemos la versión chilena de lo de Forbes? Ya que ni Capital, ni Economía y Negocios, ni Que Pasa, ni El Pulso se motivan, para eso está Fortegaverso. Aunque claro, multimillonarios no hay muchos (o yo al menos no encontré ) en nuestra ficción. Hay harto rico en teleseries, pero magnate así a lo Piñera (nuestro Lex Luthor), como que ninguno. Juegue y mande su ranking.

PD: Perdonen la autoreferencia

  1. Dr Mortis (“Mortis”)
  2. Condorito magnate (“Condorito”)
  3. Máximo Tacaño (“Condorito”)
  4. Hugo Leonardo Lemus (“Semidios”)
  5. Eglantina Morrison (“El Jappening”)
  6. Señor Mandiola (“El Jappening”)
  7. Salvador Allende -ucrónico- (“Synco”)
  8. Arturo Prat –metahullano– (“1899”)
  9. Las Herederas de Lasislao Duval de Ferreira (“Las Herederas”)
  10. Esteban y Marcia (“La Madrastra”)
  11. Sr. Manguera (“31 Minutos”)
  12. Artemisa Mikonos (“Los Títeres”)
  13. Paul Kaifman (“El Número Kaifman”)
  14. Rodolfo Ruttenmeyer (“Amores de mercado”)
  15. Ezequiel Berkoff (“El Horror de Berkoff”)

¿DONDE ESTAS OESTERHELD?

La prueba concreta de la existencia de vida extraterrestre la tuvimos una noche de invierno de inicios de los 60, cuando una nevada de copos brillantes se dejó caer sobre Buenos Aires. Cuatro amigos se encontraban en la casa que Juan Salvo ocupaba, junto a su mujer y a su hija, en el barrio porteño de Vicente López. Jugaban al truco y escuchaban radio, pero vino la noche y con la noche la nieve; nieve que no era nieve y con ella la muerte. La gente comenzó a morir y los pocos supervivientes se vieron de pie ante la espantosa realidad de que el mundo había sido tomado por seres de otras esferas. Todo se había acabado. O todo recién comenzaba. Salvo y sus amigos se unieron en una improvisada resistencia que finalmente logró una victoria momentánea sobre los invasores, pero el precio que pagaron fue demasiado alto. Todo no había sido más que una enorme trampa, los aliados del héroe fueron convertidos en zombies-robots y su mujer y su hija se perdieron en el continuo del espacio y el temporal, obligando a Juan Salvo a robar una nave y partir en su búsqueda, sólo para acabar perdido entre los pliegues de la continuidad, condenado a ser un viajero de la eternidad, un Eternauta…

Macabra sincronía, El Eternauta parte con un “metacómic” donde Héctor Germán Oesterheld, su guionista y creador, aparece (dibujado por Francisco Solano López) en su escritorio, con las ventanas abierta de su casa, buscando inspiración para crear una de las tantas “tiras cómicas” que publicaba en la revista Hora Cero Semanal. Entonces, de la nada, siente un ruido, ve un resplandor y se le aparece Juan Salvo, quien le cuenta la historia que el narraría más tarde, como un modo de advertir al planeta acerca de la inminente invasión. Invasión que finalmente llegó. Claro, no del espacio exterior sino de mucho más cerca.

Veinte años después de que Oesterheld relatara su historia de supervivencia ante el dominio de un enemigo más fuerte, él mismo fue incapaz de sobrevivir. Los atacantes no tenían armas de rayos ni venían en platillos volantes; vestían de uniforme, usaban cascos y pensaban que su ideal de lo correcto y el orden se imponía a la fuerza: las “botas locas” de la canción de Charlie. Imitando a su Juan Salvo, Oesterheld y su hijas se unieron a la resistencia, y como en el cómic también “ellos” se encargaron primero de las niñas y sus respectivas familias y luego del padre. El 25 de abril de 1977, Héctor Germán Oesterheld se esfumó del mundo, no en un ovni, sino en un furgón de la patrulla militar de La Plata. ¿Dónde estas Oesterheld? escribieron cientos de viñetas a lo largo del mundo, ninguna tuvo respuesta.

Juan Salvo se esfumó en el tiempo buscando a su mujer y a su hija, Oesterheld siguiendo el destino de sus hijas y nietos. Dios a veces es el más cruel de los guionistas, en las páginas de El Eternauta se nos describe el genocidio de una raza, lo de su autor fue el genocidio de una familia, su propia familia. Y en esa perspectiva cualquier lectura posterior de esta obra cobra el mayor de los sentidos, no es una historieta de ciencia ficción, sino una visión profética del destino de Latinoamérica. En 1969, cuando Oesterheld rehizo su obra maestra, esta vez con lápices de Alberto Breccia, dio a Favalli, uno de los personajes del libro, el rostro de un político chileno que había visto en un diario: Salvador Allende. No es difícil imaginar cual fue el destino de Favalli.

Resulta curioso que cuando se cumplen 33 años de la desaparición de Oesterheld y su familia, se estrene en cines locales la adaptación a la pantalla grande de Thor y dos días después se presente en librerías el anunciado regreso del Dr. Mortis, todo en un marco que adelanta la celebración de una primera ComicCon en nuestro país. La historieta está de moda, es un producto deseado por las editoriales, inspira cátedras universitarias, aparece en las páginas culturales de los diarios e incluso en notas de prensa en la televisión. Nada es gratis, ocho de las diez películas más rentables de la historia están basadas en personajes de cómics y ya se anuncia una avalancha de más héroes de colores bajo la bendición de Hollywood. Hay lucas dando vueltas y no… lee el resto acá

Columna publicada hoy en El Dínamo.cl

IN ABSENTIA MORTIS SE DESPIDE

Después de casi 3 años y 24 episodios mensuales, la serie de terror chilena IN ABSENTIA MORTIS, concluye. A través de sus microrelatos, en formato de web comic fuimos dando forma al nuevo Dr. Mortis , antiguo personaje de terror chileno, creado por Juan Marino en 1945.
Las nuevas historietas fueron realizadas por un talentoso equipo de guionistas y dibujantes como el internacionalmente reconocido dibujante chileno Gabriel Rodríguez (Lock & Key) , el francés Olivier Balez (Angle Mort) e ilustradores como Claudio Romo, ganador del premio Amster Coré durante dos años consecutivos, además de la participación de escritores y guionistas como Sergio Amira, Luis Saavedra, Ángel Bernier, Mauricio Ahumada y un largo etcétera.
Hoy, esta saga se cierra con un último episodio que publicaremos mañana: PROMETEO, el último de la serie. Una historia escrita por Carlos Reyes G. y Miguel Angel Ferrada y dibujada por Italo Ahumada, episodio que cierra los hilos argumentales de la serie y prepara el terreno para llos futuros episodios.
Estamos orgullosos del resultado creativo de In Absentia Mortis y de todos los guionistas y dibujantes que la hicieron posible y que están debidamente acreditados en cada episodio.
Los invitamos a revisitar y comentar todos los episodios publicados en las tres temporadas que componen la saga, en: http://inabsentia.mortis.cl/

DESDE EL FIN DEL MUNDO Nº 15: FINAL DE TEMPORADA (1º PARTE)

SEASON FINALE, primera parte. Ortega y Baradit se lanzan a destripar 78 conspiraciones, de las clásicas hasta las más exclusivas, con sus invitados: Lecaros, Villalobos, Ferrada y Nycteris Berna. Un verdadero Gangbang ñoño que no para, una orgía descarnada y demente que debió ser mutilada en dos partes, cada una más carnicera qie la otra. El Season Finale de DESDE EL FIN DEL MUNDO terminó con muertos y ritos apocalípticos a medio realizar, no te lo pierdas, cochinón.

DESDE EL FIN DEL MUNDO Nº 14: LA QUINTRALA Y GOTICO COLONIAL

Baradit y Ortega invitan al vampiro mejor vestido de Chile, Miguel Ferrada, a conversar, previa autorización vía ouija, de el demonio femenino por antonomasia: Catalina de los Ríos y Lisperguer, “La Quintrala”. Nuestra propia Erzebet Bathory, nuestra bacante, la personificación del desacato femenino y las fuerzas uterinas desatadas devorándose a todos los hombres que se le cruzaban, incluyendo al “señor de mayo”, su padre, la tragedia de su propio hijo.Afírmense, esta mujer era de temer, y hay muchos que dicen que aún hoy hay que tenerle respeto. Y descarguen desde aquí.

17 PUNTOS SOBRE EL DR MORTIS

  1. Había algo dentro de la casa, estaba vacía pero el aire pesaba, se sentía denso, triste incluso, con un helado que no podía ser natural. “Alooo”, saludó la muchacha mientras abría con cuidado la puerta e ingresaba tímida al salón principal. No tuvo respuesta, no había nadie en casa…
  2. No había nadie en casa… No mires por la ventana… Cierra las cortinas cuando baje el sol… Hay algo bajo la cama… No te levantes, mantente a salvo bajo las sábanas…. ¿Y si tengo ganas de hacer, mamá?… Aguántate, es mejor a que te agarren en el pasillo oscuro. Al final el mejor de los horrores es el cotidiano, lo sobrenatural del noche a noche, lo que sucede y te hace saltar el corazón y te arruga la garganta cuando tienes que apagar la luz y te das cuenta que no hay nadie en casa.
  3. Una verdad biográfica. Tenía ocho años, me acababa de acostar y juro, hasta el día de hoy juro, que había alguien dentro de mi habitación. Lo sentí sentarse, pesar sobre mis pies. “Mamá” llame. Pero no fue mi madre quien contestó.
  4. Otra verdad biográfica. Caras. Si hay algo que me aterraba de chico era ver caras. Me explico: rostros que se escapaban al orden establecido, que miraban con ojos negros y sonrisas abiertas de cuajo, con dientes amenazantes tras los labios y una expresión indudable de que eso, lo que estaba mirándome era malo. No podía ser de otra forma.
  5. Caras. Ranking de caras que me dejaron pegados, con noches en vela, muerto de miedo. Barlow, el vampiro azul, mutante nosferático de Salems Lot (o la Noche o la Hora del Vampiro), esa cara demoniaca ligeramente simiesca que se aparece en El Exorcista (en la original una sola vez, en la reestrenada mira desde una pared) y la tercera… Eso fue casual. Estaba hojeando en casa de mis abuelos un ejemplar viejo de revista Ercilla de la editorial Zigzag, cando doy vuelta la página y me encuentro con un ser calvo, de rostro triangular, verdoso, colmillos afilados que mirada desde las nubes, como un carruaje se enfrentaba a una noche de tormenta. Y abajo, la chica escotada, bella y en peligro, como debía ser. Enmarcando el cuadro, el mensaje: EL SINIESTRO DOCTOR MORTIS. En tu kiosco…
  6. El Dr. Mortis. Y entonces la teja me corrió. Por eso un tío me metía miedo con Mortis. Cómete la sopa que viene Mortis, cuidado con el doctor Mortis. Es que tu eres muy chico, tu no alcanzaste a escuchar al Dr. Mortis, me hablaban como si se refirieran a una persona real. Durante un tiempo yo pensé que se trataba de una persona real, ¿acaso no lo era?
  7. El Dr. Mortis fue una persona real. Lo es, porque no ha muerto, porque no puede morir. Está más allá del bien y el mal. Más allá de las fronteras físicas y síquicas. Es parte de nuestra historia, nuestro legado cultural.
  8. ¿Qué es Mortis? Mortis es todo.
  9. Tys Morgan gritan desde una esquina perdida, aullando como lobos en medio de la nada. Mortis es una herencia, nuestro legado al genero fantástico, al horror sobrenatural. Mortis es nuestro Drácula, nuestro Frankenstein han dicho algunos, nuestro hombre lobo, nuestra Universal y nuestra Hammer… Todo eso es verdadero.
  10. Pero también falso. Mortis es Mortis, porque funciona como todos ellos juntos. Un maelstrom, un piélago donde todos los monstruos funcionan como un todo por acumulación. Mortis es el monstruo definitivo, elk engendro del fin del mundo desde el fin del mundo.
  11. Bienvenidos a Chile un país maravilloso, un país oscuro, formado por serpientes primordiales, donde penaduras y culebrones llenan titulares de los diarios. Donde un militar es raptado por marcianos en plena dictadura. Donde sus mayores héroes se contactaban con el otro mundo o planeaban secretos dentro de logias iluminadas. Un país donde la magia es tan habitual que no nos damos cuenta, donde habitamos con horrores primordiales, donde Mortis tenía que hincar sus dientes, era necesario. ¿De dónde viene Mortis? Del corazón de los Andes, de la caverna más oscura de Chiloé. de La Ciudad de los Césares, de una ceremonia mapuche, del hueco al centro de la Tierra… del volcán Melimoyú.
  12. Monstruos patrios, patas de perro, alsino, el mudito de Donoso, por qué no meter a Mortis en la lista. ¿Es Juan Marino menos escritor que José Donoso, no lo creo?
  13. Cuentos de terror, cómic de terror, historias de espanto escritas, orales o dibujadas son parte de nuestra vida. Mortis es el mal, el que vigila desde el tiempo, el que nos aterra con su materialidad tan inmaterial.
  14. Mortis. Esta antología, este libro rojo, debería estar ya en los planes de lectura obligatoria, demostrando que en Chile alguna vez se hizo horror con botas pesadas, con pesadillas que no tenían nada que envidiarle a lo que venía de afuera. Poe-Lovecrat-Marino/Usher-Cthulhu-Mortis, satanicas trinidades, amen. A las escuelas se ha dicho. Si los argentinos metieron a El Eternauta porque nosotros no meter muertos vivos.
  15. La cara de Mortis, el rostro del mal, todavía hoy lo tengo presente como parte fundamental de los grandes terrores de mi vida. El mayor de todos, no lo sé, pero si uno que me dejó marcando ocupado. 1997, casi veinte años después de ver esa cara tuve un cómic de la gran M por fin en mis manos, los círculos siempre se completan.
  16. Y si. Nunca supe lo que sentó a los pies de mi cama esa noche. Pesaba y helaba, después descubrí, y no es chiste, que no era a la única persona que le había pasado. La población Quilapán de mi Victoria natal estaba construida sobre un cementerio mapuche. Hace poco le conté a mi mamá lo de la cama, ella me respondió: “no es nada comparado con lo que he sentido yo, como del doctor Mortis”. Sincronía, la casualidades no existen.
  17. Entonces la niña siguió recorriendo la casa, mirando las paredes y los rincones, buscando algo, algún indicio que le revelara desde cuando la casa estaba vacía. No lo estaba, pero por supuesto, cuando notó que alguien la espiaba tras su espalda, ya era demasiado tarde, las garras ya estaban alrededor de su garganta, de las gargantas de todos. Larga vida al rey, salve Mortis.