Tag Archive | Mike Wilson

ROCKABILLY, MIKE WILSON

Rockabilly se mira al espejo de un baño mugriento. Anochece. Hace calor. El vecindario calla. Un estruendo rompe la calma. Algo se estrella contra el techo para luego hundirse en el jardín. Rockabilly toma una pala y comienza a cavar. Mientras abre un pozo en el patio, sus vecinos lo espían desde las sombras. Impulsados por una voluntad enigmática, cada personaje es protagonista de su propio acto nocturno. Bajo la luz de los letreros de neón de un Wal-Mart, en el lodo de un pozo voraz, a través de las ventanas oscuras de las casas de un barrio venido a menos, y desde los contornos de un tatuaje siniestro, se traza el rastro de cuatro vidas a la deriva. Al avanzar la noche, se unen en el abandono, el deseo aberrante, la angustia y el odio. Sin volver la mirada, y ajenos a la muerte que se avecina, siguen rumbos que brotan de la oscuridad.

Más info en el sitio oficial de la novela. Puedes seguir a Mike en twitter.

Lee el primer capítulo de Rockabilly

Anuncios

LA HISTORIA DEL CHILE QUE NO FUE

Nació como un blog, y ahora será un libro. Jorge Baradit, Álvaro Bisama, Francisco Ortega y Mike Wilson reinventan el pasado nacional a través de “Ucronía Chile”. Constanza Rojas V.
Si Bernardo O’Higgins hubiera muerto a los diez años, si MEO hubiera ganado las elecciones, o si un meteorito aterrizara en la bahía de Valparaíso. Si cualquiera de estas cosas hubiera sucedido, el Chile de hoy no sería el mismo.
Este ejercicio de responder la pregunta “¿Qué hubiera pasado si…?” recibe el nombre de ucronía, y “Ucronía Chile” es el que recibió el trabajo que los escritores Jorge Baradit, Álvaro Bisama, Francisco Ortega y Mike Wilson están realizando.
Comenzó en 2005 como un blog con ese nombre, donde cualquier cibernauta podía escoger un episodio histórico y ficcionar sobre él. Baradit recuerda: “Parecía que había un tipo de hambre de esto, porque llegamos a tener 200, 250 entradas diarias. Había una necesidad de adueñarse de la Historia. Así como en un momento los chilenos se reapropiaron de la bandera nacional, que estaba remitida a las escuelas y a los cuarteles, y de pronto la gente se la llevó a su casa y empezó a usarla como polera”. Y Ortega complementa: “Nos motivaron simplemente las ganas y la idea de que la Historia nos pertenece a todos y como propietarios podemos hacer con ella lo que se nos antoje”.
El blog se mantuvo dos años funcionando, cerró, y luego “Ucronía Chile” se convirtió en un libro que será publicado en el segundo semestre de este año por Ediciones Universidad Católica. Los cuatro escritores se sentaron en una mesa con posteos impresos y un papelero en el centro a leer y seleccionar. Y como complemento, invitaron a colegas nacionales e internacionales a participar con su ucronía. No quieren confirmar nombres, pero no hay que sorprenderse si Rodolfo Fogwill, Edmundo Paz Soldán, Rodrigo Fresán o Claudio Bertoni son algunos de ellos.
Al igual que el blog, el libro tendrá ucronías de todo tipo. Breves y extensas; documentadas y no. Bisama lo define como “un libro de relatos desquiciado, un laboratorio de escritura, una suma de ejercicios de estilo que terminan configurando un mundo que remeda a éste: Chile”. Baradit lo asemeja al cuaderno de apuntes de un investigador que escribe la historia de un país imaginario, con textos en servilletas, recortes de diarios y hojas de enciclopedias.
Para dar una idea, Baradit cuenta que su libro “Synco” es una gran ucronía. Ortega tiene su novela gráfica “1899”, que publicará en noviembre y ficciona cómo el Huáscar es capturado por Prat, y Chile en 1899 se convierte en una gran potencia. Mike Wilson, por otra parte, adelanta que hará cosas como un complot entre Wittgenstein y Rod Serling en el sur de Chile, y Bisama cuenta que los suyos serán relatos cortos, paréntesis del gran relato de la historia. “Hay por ahí un viaje en el tiempo donde lo que menos importa es el viaje en el tiempo”, dice.
Así, el cuarteto, junto con editar esta reinvención del país, también ficciona el suyo. Un cuarteto que, según explica Wilson, trabaja junto porque: “Somos amigos, nos conocemos, nos leemos, confiamos en los criterios y las miradas que cada uno aporta. Además, era un buen pretexto para juntarnos a almorzar”