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EL CHILENO QUE CAUTIVO AL EQUIPO DE LOST Y MAD MEN

Debut en ElDinamo, nuevo medio digital chileno donde se van a hacer grandes cosas. Como esta entrevista a Gabriel Rodriguez, que se convirtió en el artículo más leído de este vuelo inaugural.

Gabriel Rodríguez es arquitecto, era buen alumno en la Católica y ejerció como tal durante un tiempo. No le iba mal, todo lo contrario. Pero a él le daba un poco lo mismo, la arquitectura era sólo un título universitario, la excusa académica para dedicarse a lo que verdaderamente le gustaba; una historia parecida a la de una de sus bandas predilectas, Pink Floyd, integrada también por estudiantes de arquitectura que acabaron dedicados a un arte muy distinto. Rodríguez no quería ser músico, sino dibujar cómics, esa era su vocación, lo que le robaba el sueño, a lo que quería dedicarse: contar historias usando cuadros con dibujos en acción.
Hace diez años mandó sus trabajos a editoriales chilenas, le fue bien, aunque le quedó claro que acá jamás a poder vivir de las historietas. O se arriesgaba y cruzaba el charco (en rigor subía al norte), o se quedaba tranquilo, convertido en un profesional más, tranquilo pero frustrado de no haber cumplido con su sueño. Una década más tarde no sólo trabaja para la industria norteamericana de la historieta (la más competitiva del mundo), es coautor de “Locke&Key”, una de las mejores series regulares que se publican hoy en Estados Unidos. Tan bueno es un trabajo que fue nominado al Eisner como mejor dibujante en la categoría de Mejor Miniserie, algo así como ir mejor director en los Oscar. Además, en la categoría de Novela Gráfica ha ido en dos ocasiones al British Fantasy, obteniendo el galardón en 2009.
Gracias a “Locke&Key”, Rodríguez apareció destacado en revistas gringas como “Wizard” y “Enterteinment Weekly”, fue apuntado como uno de los mejores artistas gráficos de la década, logró su objetivo de vivir de los monos de colores y finalmente consiguió que su historia le interesara al canal Fox para ser producida por el equipo de guionistas de “Lost” y “Transformers”, con arte de los responsables de “Mad Men”. ¿Un equipo de ensueño? Si, si a eso sumamos que la productora que va a producir el piloto es la de Steven Spielberg, queda claro porque hoy Rodríguez es el chileno mejor posicionado en la industria del enterteinment gringo, más arriba incluso que lumbreras como Santiago Cabrera, Cristian de la Fuente o incluso Leonor Varela, aunque acá nadie sepa de él.
Gabriel Rodríguez es arquitecto, era buen alumno en la Católica y ejerció como tal durante un tiempo. No le iba mal, todo lo contrario. Pero a él le daba un poco lo mismo, la arquitectura era sólo un título universitario, la excusa académica para dedicarse a lo que verdaderamente le gustaba; una historia parecida a la de una de sus bandas predilectas, Pink Floyd, integrada también por estudiantes de arquitectura que acabaron dedicados a un arte muy distinto. Rodríguez no quería ser músico, sino dibujar cómics, esa era su vocación, lo que le robaba el sueño, a lo que quería dedicarse: contar historias usando cuadros con dibujos en acción.
Hace diez años mandó sus trabajos a editoriales chilenas, le fue bien, aunque le quedó claro que acá jamás a poder vivir de las historietas. O se arriesgaba y cruzaba el charco (en rigor subía al norte), o se quedaba tranquilo, convertido en un profesional más, tranquilo pero frustrado de no haber cumplido con su sueño. Una década más tarde no sólo trabaja para la industria norteamericana de la historieta (la más competitiva del mundo), es coautor de “Locke&Key”, una de las mejores series regulares que se publican hoy en Estados Unidos. Tan bueno es un trabajo que fue nominado al Eisner como mejor dibujante en la categoría de Mejor Miniserie, algo así como ir mejor director en los Oscar. Además, en la categoría de Novela Gráfica ha ido en dos ocasiones al British Fantasy, obteniendo el galardón en 2009.
Gracias a “Locke&Key”, Rodríguez apareció destacado en revistas gringas como “Wizard” y “Enterteinment Weekly”, fue apuntado como uno de los mejores artistas gráficos de la década, logró su objetivo de vivir de los monos de colores y finalmente consiguió que su historia le interesara al canal Fox para ser producida por el equipo de guionistas de “Lost” y “Transformers”, con arte de los responsables de “Mad Men”. ¿Un equipo de ensueño? Si, si a eso sumamos que la productora que va a producir el piloto es la de Steven Spielberg, queda claro porque hoy Rodríguez es el chileno mejor posicionado en la industria del enterteinment gringo, más arriba incluso que lumbreras como Santiago Cabrera, Cristian de la Fuente o incluso Leonor Varela, aunque acá nadie sepa de él.
¿Más hits en su carrera? Sumemos: El coautor de “Locke&Key” es Joe Hill, el novelista joven de terror más celebrado hoy en día, hijo nada menos que del rey midas del género, Stephen King. Más ingredientes a la cazuela Rodríguez. Su primera pega en USA fue la serie regular basada en el programa “CSI”, ha trabajado en el universo de zombies de la franquicia del director George A. Romero (padre de los muertos vivos), adaptó a novela gráfica la película “Beowulf”, con guión de Neil Gaiman (“Sandman”) y Roger Avery (coautor de “Pulp Fiction”) y trabajó con Clive Barker, otro grande del horror en “The Great and Secret Show”.

 Finalmente lograste vivir del cómic.
“Suena feo eso, pero digamos que lo que logré fue trabajar profesionalmente en esto. Es cierto, no voy a negarlo, ahora estoy ganando un buen ingreso, pero ha sido fruto de un proceso bien lento. Llevo ocho años trabajando ininterrumpidamente con IDW (la editorial que publica su trabajo), y durante los cuatro primeros tuve que estar en paralelo en cómic y arquitectura, porque con ninguno de los dos podía hacerme un sueldo redondo. Cuando se parte trabajando en historietas, incluso en EE.UU., se gana muy, MUY poco. El 2006, recién cuando comencé con “The Great And Secret Show” (de Clive Barker), pude pensar en dedicarme en forma exclusiva a dibujar. Y fue el 2008 en que mis honorarios mejoraron sustancialmente, con “Locke&Key”, donde además tengo acceso a royalty por derechos de autor de la venta de las novelas gráficas fuera de EE.UU”.

Eso llama la atención. En las portadas de “Locke&Key” la autoría del trabajo aparece indicada como HILL-RODRIGUEZ. No estás en calidad de dibujante, sino de coautor.
“Fue decisión de Joe (Hill) al ver mi trabajo. Entendió que lo que yo estaba haciendo no era pasar a dibujo su guión, sino reinterpretarlo. Mi pega era tan de autor como la suya, por lo mismo insistió en que la serie y su posterior reedición en novelas gráficas fuera indicado en portada y contrato como 50 y 50. Soy tan autor como él. Ahora, esto tiene sus bemoles. Parte de este logro se relaciona con el hecho de que he podido trabajar ininterrumpidamente, lo que implica que, en los últimos cinco años sólo he podido tomarme vacaciones una vez. También hay que considerar el hecho de que mi rendimiento influye sobre mis ingresos. Cuando tardo más (como este año, por diversos motivos) gano menos, ya que en esto se paga contra entrega. Además, al ser tanto yo como mi señora trabajadores independientes, la estabilidad económica la tenemos que construir fruto de un trabajo en equipo, en que mutuamente nos respaldamos y complementamos.

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A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE DINO DELAURENTIIS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los viernes eran días de cine en Victoria. Costaba $100 pesos la entrada y a veces la señora de la boletería nos hacía pasar porque conocía a la mamá de mi amigo Juan Roberto Palma (que será de él, lo último que supe es que era carabinero), que era la bibliotecaria del pueblo. El cine estaba en una esquina de la plaza y había que sentarse atrás, porque al frente te tiraban escupos y otras cosas desde la platea alta, que era más barata y donde iban los patos malos, al menos eso nos decían. A veces uno iba solo, otros acompañado de amigos. Algunos que se perdieron en el tiempo, otros que aun siguen, como el Pollo Carvacho, el Manolo Contreras o Alejandro Inostroza, también estaba Jaime Hinostroza, así con H, que tenía familia en Brasil y eran hijo de los dueños de una hostería que se llamaba El Pino, lo que sería un dato gratuito salvo que en ese local probé por primera vez un barros luco, comenzando el pavimento de lo que a futuro sería el fin de mi flacura adolescente. Y estaba el Tuiki y los cabros de la población Quilapán, donde aún viven mis papás, en la intersección de Mariluán con Quilapán.

En el cine teníamos las películas, el frío y los ratones, porque en la sala había ratones, de los chicos y los grandes, pocas veces los veíamos pero siempre los sentíamos. El cine era blanco y grande, estaba frente a la municipalidad y siempre daba programas dobles. Creo que lo primero que vi fue Viaje a las Estrellas, la uno, y lo último Dick Tracy. De este epílogo me acuerdo porque aquel domingo el cine cerró para siempre, se convirtió en bodega primero, en templo evangélico después y en bodega otra vez. Y pasaron Tiburón 2, la italiana El Ultimo Tiburón, Águilas de Acero, Lucha de Titanes, Firefox y Relámpago Azul. También Camas Calientes, Las Vírgenes Guerreras y Variaciones del Amor.

En esos años yo era evangélico practicante, iba a la escuela dominical y participaba en obras de teatro y coros donde cantábamos del fin del mundo y que la sangre de Cristo tenía poder para liberar. Y creía en el arrebatamiento de los justos y que si uno no se “convertía” (como un Transformers religioso) estaba condenado al lago de fuego, también que el único pecado sin perdón era blasfemar contra el Espíritu Santo, detalle del que todavía me cuido, por eso lo escribí con mayúsculas. Era chico, todavía estaba en la escuela E 209, a un par de años de subir en el estatus social victoriense y pasar al Santa Cruz que tampoco era gran cosa, salvo que la camisa cambiaba del celeste al blanco, había grupo scout, tenían himno propio, monjas y curas y uno usaba un escudo religioso en la chaqueta, peluda y fea, que a mi me compraban grande para que durara, “crecedorcita” le decía mi madre (algo humillante a los 14 años).  Era raro ser católico de lunes a viernes y canuto los sábados y domingo, la melcocha en la cabeza era un charquicán bíblico, eso me daba una ventaja en el colegio: sabía más que las monjas de lo escrito en el “buen libro”. Como a los 13 corté con Dios y todo fue más simple. Un día fui a la escuela dominical con el álbum de El regreso del Jedi (¿o el de Mask?) y me retaron, también llamaron a mi mamá para aconsejarle que no me dejara ir más al cine, porque no era un lugar para un niño cristiano. Bien tarde, hacia rato que me perdía los viernes ante la pantalla grande y había visto, entre marcianos y guerreros bárbaros, tetas, potos y sexo simulado made in Italia, por supuesto nunca dije nada; no había para qué. Dejé de ir a la iglesia y aprendí a dormir los domingos hasta tarde.

En los raros años 80, Victoria era un buen lugar para crecer, creo que por eso me gusta tanto Stephen King, mi pueblo tenía algo de esos pueblos de mierda de Maine donde todos se conocen y donde si llegara un vampiro, como Barlow, dejaría la crema. Además había harta chica guapa a la que morder, la mayoría con sangre italiana, alemana o suiza en sus venas. Y claro, pasaban cosas raras, como que nos formaran alrededor de la plaza un día de invierno para ver “la mano de Pinochet”, ese día en que un paco de mierda le pegó un lumaso en el pecho a mi amigo Manuel por adelantarse un paso…  Rico tu paco, pegándole a un niño de 13, nuestros valientes soldados, en fin. En esa época teníamos un solo canal de televisión (el 7, que para nosotros era el 3) , así que para conocer el resto del mundo nos la arreglábamos con revistas viejas y cine malo. Vimos porquerías, obras maestras (sin saberlo) y perdimos la virginidad con las primeras tetas en pantalla grande. Las mías fueron las de Ursula Andress en La montaña del Dios de los caníbales, una buena/mala película italiana que dieron en programa doble con Desparecido en Acción, esa de Chuck Norris, esa de Vietnam, esa que era como Rambo pero con menos presupuesto. Y claro, eran los años de DeLaurentiis, por eso me puse a escribir esta tontera. DEG era un logo que se nos aparecía con frecuencia en ese telón, casi como símbolo de una calidad que no era tanto. Y allí estaba. En Flash Gordon, en Conan, en Dunas (por que así se llamaba, no Dune como todos hoy decimos) en King Kong (que vi en un programa doble con El Imperio Contraataca) y King Kong 2 (que vi con Drácula de John Badham, esa con Frank Langella, donde el vampiro no daba miedo, pero las vampiresas si), en Cazador de Hombres, o Manhunter, que vi con The Running Man (¿O fue con Rambo III?). En Ocho días de terror, como se tituló en Chile Maximun Overdrive, el funesto debut de Stephen King en  la dirección, que vi a familia plena junto a De vuelta al Colegio. Era un lindo lugar para vivir y crecer. Hoy yo no sería nada sin esa educación sentimental, de serie B, de porquerías encantadoras, de mentiras a medias y mitos de infancia que finalmente da lo mismo si son ciertos o falsos. La historia, el cuento de la vida es lo que queda, el relato oral, la memoria personal que finalmente es colectiva y donde DeLaurentiis fue uno de esos grandes secundarios, esos que armaron un marco de referencia y nos hicieron hombres. En otras partes uno crecía a combos, allá en el sur viendo tetas y pésimas películas en un cine feo pero lleno de historias eternas… como esa vez en que a todo lo ancho del vestíbulo un cartel de tela nos preguntaban: “¿podrá el Concorde sobrevivir a los misiles teledirigidos?”. Uno quizás olvide el primer beso, pero esa frase, o el primer James Bond (en mi caso La espía que me amo) nunca. Yo al menos no.

EL TALISMAN: LA NOVELA GRAFICA

NEW YORK, NY – June 16, 2009 – Del Rey, an imprint of Ballantine Books at the Random House Publishing Group, announced today the cover artist and colorist of The Talisman comics series by Stephen King and Peter Straub.

Cover art will be created by Italian artist Massimo Carnevale, best known in the U.S. for his cover art for Y: The Last Man under DC Comics’ Vertigo imprint, and for his covers of the series Northlander. Born in Rome in 1967, Carnevale has done cover art for numerous Italian comics as well as created his own complete stories. He has received numerous awards for his work in both painting and cover design.

Coloring will be done by Nei Ruffino, who is currently working on Supergirl and Green Lantern for DC Comics, and Escape from Wonderland from Zenescope. She has worked on Return to Wonderland and Final Destination from Zenescope, Dragonlance Chronicles from Devil’s Due, and Gunplay from Platinum Comics. Ruffino has also designed toy boxes and worked on online games for Hasbro’s My Little Pony and Littlest Pet Shop properties.

The epic saga of The Talisman debuts with Issue 0, a never-before-told prequel to the story, to be published by Del Rey Comics this Fall. The Talisman novel, originally published in 1984, is the story of a young teen named Jack Sawyer, who can save his dying mother only by retrieving a magical talisman. To find it he must cross back and forth between our world and the frightening and dangerous landscape of its “twinner” counterpart. Issue 0 explores the separate lives of Jack’s father—in our world, and the mysterious realm known as the Territories—and how evil scheming will forever change Jack’s peaceful life. The series is being adapted by Robin Furth and illustrated by Tony Shasteen. The Talisman Issue 0 will be available in comic book stores everywhere on October 21, 2009.

A limited, black-and-white convention edition of Issue 0 will be available for free exclusively at this year’s Comic-Con International in San Diego, taking place July 22-26. The special issue will be distributed by Del Rey at Booth #1129.

Both The Talisman and its sequel, Black House, are in print with Ballantine Books. Television rights to The Talisman are under development by Steven Spielberg and Kathleen Kennedy.

ABOUT THE AUTHORS:
Stephen King is the author of more than fifty books, all of them worldwide bestsellers. He is the recipient of the 2003 National Book Foundation Medal for Distinguished Contribution to American Letters.

Peter Straub is the author of 17 novels which have been translated into more than 20 languages. He has won numerous awards for his work, including the World Fantasy Award for Best Novel, for Koko.

ABOUT DEL REY:
Del Rey Books (http://www.delreybooks.com/) was founded in 1977 as an imprint of Ballantine Books, a division of the Random House Publishing Group, under the guidance of the renowned Judy-Lynn del Rey and her husband, Lester del Rey. Del Rey publishes the best of modern fantasy, science fiction, and alternate history. No stranger to comics, Del Rey launched Del Rey Manga in 2004 in conjunction with Japanese publisher Kodansha, and quickly began to acquire original graphic novel projects as well. Current and upcoming projects include a four-color graphic novel developed with pop singer Avril Lavigne, Make 5 Wishes; the graphic novel In Odd We Trust, by Dean Koontz and Queenie Chan; the first-ever graphic novel set in the world of Terry Brooks’ Shannara universe, Dark Wraith of Shannara; original manga starring Marvel characters in X-Men: Misfits and Wolverine: Prodigal Son; and a four-color original graphic novel set in the Outlander universe, scripted by author Diana Gabaldon herself.